La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, ha emprendido una iniciativa destinada de nuevo a los ninos. Su proyecto es abrir los campos abandonados para que sean los ninos quienes gestionen su ocio entre palos, hierros oxidados y montañas con escombros.

El Ayuntamiento ha rebautizado estos espacios como una «dotación cultural al aire libre autogestionada». La propuesta nace en el Área de Cultura del Ayuntamiento de Madrid, que gestiona Celia Mayerresponsable de las últimas polémicas entorno a la Cabalgata de los Reyes Magos o la obra de títeres en la que se exhibieron carteles de Gora Alka-ETA.

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A través de un vídeo corporativo, el Ayuntamiento de Madrid ha explicado esta nueva iniciativa que ya se ha puesto en marcha en tres descampados del barrio de la Latina. Se trata de una idea, cuanto menos novedosa, que llega después de haber mandado a los más pequeños a recoger colillas de las calles.

Mayer ha relatado en el vídeo: «Estamos identificando espacios vacíos, solares sin uso, que llevan mucho tiempo cerrados o bien porque no tienen actividad o planificación, para llenarlos de proyectos a través de la ciudadanía».

A reglón seguido, ha añadido que han empezado «por tres solares en el distrito Centro por los que pasa la Muralla Cristiana, que tienen valor recreativo y patrimonial también«.

Los ninos «construirán» sus propias historias

En las imágenes se puede apreciar a un grupo de ninos jugando con areneros de obras, con piedras y palos con clavos o subiéndose a viejos andamios mientras sus padres explican lo contentos que están por poder llevar a sus hijos a un lugar en el que están «tranquilos» y que los ninos «construyan» sus propias historias.

Los padres que participan en el proyecto desde las asociaciones de padres de los colegios cercanos han valorado positivamente esta iniciativa y aplauden el proyecto del ayuntamiento ya que estos descampados «llevan cerca de 30 años cerrados y era una petición antigua abrirlos».

Una idea que dista de la actual obligación de las administraciones de instalar suelo acolchado en las zonas de juego o que los toboganes, columpios o balancines hayan pasado diferentes test de resistencia que garanticen su seguridad.

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