Inés Arrimadas, presidenta de Ciudadanos
Inés Arrimadas, presidenta de Ciudadanos

Estimada Inés:

Te escribo porque contemplo con frustración las circunstancias que rodean a tu partido, mi ex partido. A veces tengo la sensación de que, como un temerario incapaz al frente de una sala de mandos, tomas decisiones sumergidas en gaseosa sin conocer a ciencia cierta si el movimiento que has llevado a cabo va a surtir el efecto que deseas. La hoja de ruta que has marcado no sigue un camino ordenado, sino que esta se encuentra condicionada por la improvisación de tus acciones sin entender la realidad y, por consiguiente, las equivocadas medidas para solventar unas disyuntivas de las que todavía no eres consciente.

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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Siempre digo, -esa fue una de las razones por las que me fui de Ciudadanos-, que no os enteráis de la película. Las personas que continuáis en este proyecto a la deriva, entre las cuales se encuentra mi apreciado Edmundo Bal, seguís habitando en una realidad ilusa en donde la quimera es tomada como referencia. En este orbe anacrónico fundamentado en las ideologías y las distinciones polarizantes de izquierda-derecha, continúa existiendo el prisma socialista y conservador brindando al sol al igual que si las cosas no hubieran cambiado. Por eso seguís empeñados en ser el vínculo que una al PP y al PSOE obviando el peligro real de confiar en Pedro Sánchez y su camarilla. Riesgo consecuencia de la evolución cronológica de los hechos en los que el socialismo se ha erigido como aliado de los enemigos de España y verdugo de nuestro Estado democrático de derecho.

Hasta que no te des cuenta de que esto ya no va de ser de izquierdas y de derechas no conseguirás salvar ni tu partido ni España. Solo con ese cambio de paradigma sustancial se explica la “trasformación” ideológica de algunos perfiles como Andrés Trapiello, Fernando Savater o Rosa Díez. No son ellos los que han cambiado, son las circunstancias las que lo han mutado. El problema es que ahora los que se disfrazan de adalides de la moral son precisamente aquellos que suponen un mayor atentado contra ella misma.

Otegui es un hombre de paz, Junqueras un demócrata, Pedro Sánchez un hombre de concordia. Lo triste es que parece que le seguís el rollo abriendo los brazos al PSOE pese a ser el partícipe de los indultos a los políticos presos. ¿Dónde ha quedado la lucha que emprendimos en Cataluña? Lugar del que nunca te debiste ir, Inés. Muchos catalanes todavía no te perdonan lo huérfanos que les dejaste. Sin representatividad ha dejado a muchos españoles precisamente tu deriva hacia ninguna parte. Tu ambigüedad con las batallas reales que se están librando han dejado de lado del sistema democrático a todos los que detestan tanto la demagogia barata de Vox como la cobardía acomplejada del PP. Podrías ser esa tercera vía, la de una oposición, la de un liderazgo realista basado en las catastróficas desdichas que nos asolan sin caer en la pusilanimidad ni en la sobreexcitación.

Es elemental, y sin ánimo de ser repetitivo, dar la batalla cultural. La confianza en un falso armisticio es lo que ha hecho que personas como Juan Carlos Girauta se fueran de Ciudadanos. Esta guerra por la verdad es lo que hoy nos atañe, no si uno es conservador o progresista. Convivimos los que continuamos creyendo en la idea del bien y los falsos moderados relativistas que borran la cuadratura existencial entre lo correcto y lo equivocado. Por eso Otegui da lecciones de moral y Junqueras de democracia. No hay dos personas que representen mejor a donde ha llevado la catadura moral de los que nos gobiernan. Principios que son elementales en política. No me vale el cuento de que un dirigente no se tiene que meter en la vida los ciudadanos enarbolando la idea liberal. Siempre digo que aquel que tan solo quiera gestionar y no ser un referente social, vaya al Registro Mercantil y funde una empresa. Así de fácil. Y si sois tan liberales, me pregunto, ¿Por qué no os vais de la política? Lo digo porque un principio de todo liberal puro es la no injerencia de un tercero en la propia vida. ¿Qué son las leyes si no normas que reglan la convivencia y existencia de la ciudadanía? Hipocresía e ignorancia de hacia donde vais, eso es lo que hay.

Luego, para terminar, también te recomiendo a nivel orgánico que cuides a la militancia. Durante los tres años que formé parte de la ejecutiva de Ciudadanos en Alicante muchos afiliados me mostraban en ‘petit comité’ su frustración por no sentirse escuchados o apreciados por el resto de los cargos de la formación. Ya dijo Marcos de Quinto en una ocasión que en Cs no se ha cuidado el talento, se ha dejado escapar y se ponían por delante las filias y enchufes al propio merito personal. ¿Cuántos profesores universitarios o profesionales de reconocido prestigio han sido defenestrados a beneficio de un incompetente sumiso con la lengua negra? Por mucho que tengas una idea política en la cabeza, si no tienes a personas que la comuniquen en sus casas, en sus calles, en sus ciudades, no vas a ganar elecciones. Es de primero de política.

Paz, Inés. Y recuerda que a veces para conquistarla se deben librar batallas.

Un abrazo.

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