En marzo de 2016 escribí un artículo en estas páginas sobre Pablo Casado. Señalé que, dentro de los límites de la fidelidad a Mariano Rajoy, Casado se había distanciado de la corrupción de su partido. También había evitado otra corrupción muy extendida en su partido; no económica, sino ideológica.

Mariano Rajoy pasó sobre el Partido Popular como el caballo de Atila. Y Casado era prácticamente el único que se atrevía a refrescar el discurso con ideas. Por eso me parecía que descollaba sobre el resto, y tenía la indisimulada esperanza de que acabase liderando su partido.

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Finalmente es lo que ha ocurrido, mucho más pronto de lo que hubiera esperado, pero la historia no se produce sin sobresaltos. Y la decisión de Rajoy, de inspiración palaciega, de permitir la llegada de Pedro Sánchez al poder, aceleró el cambio en el PP. Sin poder, sin líder, y con su espacio natural devorado por el centro, quien ganó fue Casado, en una disyuntiva entre las ideas y la nada.

Resulta atractivo, y para él consolador, hablar del año que ha ejercido como líder del PP como travesía en el desierto, pero ha presidido la situación más comprometida de la historia de su partido: retiene menos de la mitad de los diputados que tenía en las anteriores elecciones, y dentro del partido hay voces que le dan por amortizado y hacen cábalas sobre sus posibles sustitutos.

Ciudadanos huele la sangre del animal herido, y se ha lanzado por su carne en picado. Y Vox, salvo con los cambios de postura sobre las condiciones para llegar a acuerdos, lo ha hecho más o menos bien.

Pero Casado no ha flaqueado. Mantiene su sonrisa, su apuesta por los principios y su estrategia. Y el resultado de las elecciones locales y regionales refrendan su apuesta. Y nada hace pensar que vaya a cambiar. Lleva toda su vida preparándose exactamente para hacer lo que está haciendo, y no debe flaquear.

Frente a los que dicen que es un riesgo que elija a Cayetana Álvarez de Toledo como portavoz del PP en el Congreso, creo que el riesgo sería no elegirla. En un año, el liderazgo de Casado dentro del PP y el de su partido dentro del centro derecha serán más claros.

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