Kast está felizmente casado y es padre de 9 hijos; es genuinamente provida y profamilia
Kast está felizmente casado y es padre de 9 hijos; es genuinamente provida y profamilia

Ha habido muchas malas noticias para la causa Pro-Vida y para la democracia al sur del Río Grande en los últimos años. Presidentes radicales de izquierda han sido «elegidos» en medio de acusaciones generalizadas de fraude electoral. El aborto se ha impuesto a las poblaciones de México y Argentina. La región ha sido sacudida por violentas protestas en las calles y enfrentó crisis tanto económicas como sanitarias con el COVID19. 

Chile no ha sido una excepción. Por el contrario, Chile ha sido el blanco favorito de la izquierda internacional durante décadas, incluso cuando el modelo que quieren imponer al país ha sido un fracaso estrepitoso en Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua y Argentina. Lo único que el comunismo produce con eficacia es tiranos corruptos. Y en nuestra región, hay varios de esos ejemplos. 

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Sin embargo, hay buenas noticias desde el sur. Las elecciones presidenciales del 21 de noviembre en Chile arrojaron un feliz resultado. El candidato provida, José Antonio Kast, quedó primero en la votación de primera vuelta. Y cuando digo que está a favor de la vida, no es una exageración. No solo se declara abiertamente como un católico practicante sino que los hechos lo dicen con mayor elocuencia: está felizmente casado con el amor de su vida y es el orgulloso padre de 9 hijos. 

En otras palabras, José Antonio Kast se atrevió a ser lo más políticamente incorrecto posible. Y esa audacia lo llevó a obtener el 27,9% de los votos en la primera vuelta de la votación, colocando al izquierdista Gabriel Boric en el segundo lugar con un 25,8%. La segunda y última ronda de votaciones ocurrirá el 19 de diciembre, cuando se determinará el próximo presidente chileno.  

Hasta ahora, estos resultados reflejan un sorprendente cambio político. Hace apenas dos años, grupos radicales de izquierda incendiaron varias estaciones de metro en Santiago de Chile, la capital del país, en protesta por el costo de viajar en metro. 4 centavos de dólar de incremento que nunca pagaron puesto que en ese momento el metro estaba cerrado por reparaciones. Pero como se sabe en todo el mundo, los agitadores de izquierda no destacan por su inteligencia.   

Los disturbios de octubre de 2019 desestabilizaron el gobierno del entonces presidente Sebastián Piñeira. En solo 2 meses, los radicales forzaron un plebiscito sobre si convocar o no una Asamblea Constituyente.  

En octubre de 2020, el 78,27% de la población votó por la redacción de una nueva Constitución. Como resultado, 155 miembros de la asamblea constituyente fueron elegidos en mayo de 2021, la gran mayoría de los cuales representaba a varios grupos de izquierda. En la misma fecha, el Partido Comunista ganó las elecciones a la alcaldía de la capital por primera vez en su historia, una victoria que ni siquiera se había logrado durante el gobierno del abiertamente comunista Salvador Allende.  

Los resultados de esta toma de poder por parte de la izquierda fueron tan predecibles como desastrosos. La bolsa de valores de Chile cayó en 10% y el peso chileno se devaluó frente al dólar. Todo parecía indicar que Chile ya estaba destinado a ser una versión más del “socialismo del siglo XXI”. O como decimos en Perú, bienvenidos a Venezuela. Pero la victoria de José Antonio Kast en la primera ronda ha puesto en duda esa sombría predicción. 

Cuento a José Kast como amigo personal. Nos hemos visitado tanto en Santiago de Chile, como en reuniones de la Red Política por los Valores en las que ambos hemos coincidido. Es un hombre inteligente, valiente y optimista. En los últimos meses ha demostrado que también es atrevido. No es casualidad que el lema de su campaña haya sido #AtréveteChile.

Quien lea las más de 800 propuestas del programa de gobierno de Kast 2021 no tendrá ninguna duda de la magnitud de su audacia. Ninguna de ellas es ni remotamente tibia. Si el presidente Piñeira se sintió abrumado por los disturbios de la izquierda, y lo fue, quizás fue porque encaja en lo que muchos en España han llamado la categoría de la «derecha cobarde» o su versión norteamericana RINO (“Republican In Name Only”). 

No es el caso del candidato presidencial Kast. Desde que salió a la escena pública en 2017, Kast ha representado la oposición conservadora de principios sin complejos y radicalmente opuesta al suicidio nacional propuesto por los grupos radicales de izquierda. Kast apoya una agenda sólida y sencilla: la recuperación del orden y el estado de derecho, el respeto por la policía y los militares, el fin de la violencia, el terrorismo y el narcotráfico, y la ruptura de las relaciones diplomáticas con Venezuela y Cuba. Por supuesto, quiere lazos más estrechos con Estados Unidos.  

La plataforma actual de Kast incluye una agenda provida muy clara:

“Defendemos la vida desde la concepción hasta la muerte natural. Todos los seres humanos tienen derechos inalienables que ninguna persona o mayoría puede arrebatarnos. Derogaremos la ley aprobada durante el gobierno de la ex presidenta Bachelet que hace posible el aborto”. 

Kast también pone a la familia en primer lugar en casi todos los temas. En particular, señala, «nadie está en mejor posición para velar por los intereses de los niños que los padres». Para Kast, otorgar a los padres el derecho a definir la enseñanza y la educación de sus hijos «incluye la elección de valores y la educación cívica, religiosa y sexual». También respalda una serie de políticas públicas para promover a las familias, que incluyen cursos de preparación para el matrimonio y un plan para aumentar la caída de la natalidad en Chile con exenciones fiscales que aumentan con la cantidad de hijos que tiene una familia.  

El 16 de agosto, solo 3 meses antes de la votación de noviembre, Kast tuiteó que las encuestas lo colocaban en el tercer lugar con un 10%. Quedó gratamente sorprendido y señaló con humildad que acababa de emerger en la escena política. Pero había juzgado correctamente el estado de ánimo del público. La mayoría de los chilenos estaban hartos del parloteo ideológico de los partidos tradicionales de izquierda y derecha. Estos no abordaron sus preocupaciones reales. Kast lo hizo, y debido a su determinación y transparencia, siguió subiendo en las encuestas. 

En una entrevista con BBC News dos días antes de las elecciones, el analista político de izquierda Peter Siavelis explicó que el resultado de las elecciones consolidaría la democracia o la destruiría. Por supuesto, como izquierdista democracia o comunismo no le hacía mayor conflicto. Pero Siavelis tenía razón al decir que no habría término medio entre la libertad y la tiranía. Y fue sincero al decir que no podía explicar el ascenso de Kast, que para ese entonces ya lideraba las encuestas.  

Como era de esperar, la prensa internacional ha tratado de minimizar la victoria de Kast sobre Boric. Sus titulares simplemente informan que Kast y Boric se han clasificado con éxito para la segunda vuelta de diciembre. Pero intentan tachar a Kast con la etiqueta de «ultraderecha», mientras proclaman con entusiasmo que Boric «podría ser el presidente más joven en la historia de Chile». 

Kast tiene muchas posibilidades de ganar. Los políticos que quedaron en tercer y cuarto lugar recibieron alrededor del 12.8% de los votos y ambos son de derecha. Uno ya ha declarado que no hay forma de que vote por Boric.  

El total de votos de Kast y estos dos superan el 50%. Los medios de comunicación de izquierda, tanto internacionales como locales, ignoran esto y han comenzado su campaña de propaganda anti-Kast en serio. Pero el mercado de valores no miente. Tras las elecciones, la bolsa chilena subió un 9,69%, el mayor incremento diario de los últimos 13 años, y el peso chileno se revalorizó frente al dólar. 

Una victoria de Kast marcaría un revés crucial de la marea revolucionaria que los izquierdistas quieren engullir en el hemisferio. Y sin duda ha generado múltiples pesadillas en los militantes de izquierda y ha provocado dulces sueños a quienes no lo somos. Esperemos que el 19 de diciembre el triunfo de Kast se convierta en una innegable realidad.

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Director de la Oficina para América Latina del Population Research Institute con dedicación a tiempo completo al desarrollo de herramientas de participación política en la división RELEASE, www.releas-e.com Consultor de organizaciones en 18 países de América y España. Coautor del libro 'Análisis de Escenario con Mentalidad de Ajedrecista' (2012) y 'Que no decidan por ti. Hacer política en la era de la posverdad' (2018). Co-editor de Pandemonium www.proyecto-pandemonium.org