Cuando nacimos, el ginecólogo o matrona que atendió nuestro parto, dijo que éramos un nino o una niña, en función de los genitales que teníamos. Este profesional, se estaba guiando únicamente por lo que siempre le enseñaron, que “pene equivale a chico” y “vagina equivale a chica”.

A día de hoy, esta enseñanza se queda desfasada, pues existimos las “chicas con pene” y los “chicos con vagina”.

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Esto que acaban de leer no es un cuento de un fanzine punk de los años 80, ni tampoco teatro del absurdo. Sino el texto de presentación de las Primeras Jornadas de Transexualidad de Menores que tienen lugar en Cuenca.

Un evento organizado por organizado por el Gobierno de Castilla La Mancha, pagado con dinero público, y la colaboración con la Fundacion Daniela, que reúne a varios pediatras de hospitales públicos madrileños.

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Los organizadores sostienen que: mirar los genitales de u la “identidad de género” no está relacionada con los genitales, sino que hay que mirar en el interior de la persona.

El Gobierno de Castilla-La Mancha es -no por casualidad- uno de los que ha vetado  el libro de Hazte Oír sobre las leyes de adoctrinamiento sexual indicando que se trataba de un volumen «contrario al proyecto educativo regional y a valores fundamentales».

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