El juez Francisco Serrano y el abogado Iñigo Moreno Lara
El juez Francisco Serrano y el abogado Iñigo Moreno Lara

El abogado Iñigo Moreno Lara, que en su día denunció al juez Francisco Serrano, sigue acumulando condenas: está en prisión por maltratar a su mujer y por agredir a dos policías y ahora ha sido condenado a otros seis meses de cárcel por llamar “gay” a un compañero en un juicio y decir que el juez “viola la ley con todo el morro y con toga”, según informa el Diario de Sevilla.

El letrado saltó a la palestra cuando denunció a Francisco Serrano por modificar el turno de custodia de un niño de 11 años para garantizar su salida como paje en una cofradía de la ‘Madrugá’ sevillana. La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo le condenó a diez años de inhabilitación por este hecho y esta condena motivó su expulsión de la carrera judicial, decisión que Serrano recurrió ante el Tribunal Constitucional que ahora le da la razón. Finalmente el Tribunal Constitucional (TC) lo rehabilitó como juez.

Actuall depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo la cultura de la vida, la familia y las libertades.

Haz un donativo ahora

En este momento cumple una condena de 21 meses de cárcel por maltrato psicológico a su mujer y otra de un año de prisión por agredir a dos policías.

Los hechos que motivan la nueva condena ocurrieron durante un juicio el 12 de junio de 2015 en el juzgado de lo Penal número 1 de Sevilla. Moreno Lara, que ejercía la defensa, empezó a hablar a gritos, y durante diez minutos profirió improperios “de forma chulesca y descarada”. Sobre el magistrado dijo que “apunta maneras de meter en la cárcel a quien ha osado interponerse al amor que se prestan estos dos gays”, señalando al abogado de la acusación y a su cliente.

Condenan a Moreno Lara dos condenas de 900 euros cada una por dos delitos de injurias a funcionario público

“Vamos a ver, señoría, si ustedes violan la ley con todo el morro y con toga, ahora no me venga diciendo ‘letrado, compórtese’, porque el que no se ha comportado con todo lo que juró defender ha sido su señoría”. “Qué morro tiene, señoría, acusa a un testigo de delito y encima me echa la culpa a mí. Hay que tener coraje. ¿No le da vergüenza?”, según otra de las frases por las que ha sido condenado.

También aludió a una pretendida connivencia “íntima” del fiscal y el abogado de la acusación. Conminó al representante del Ministerio Público “a abandonar la carrera y dedicarse a otra profesión, hasta relacionándolo con la fuga de un penado”, según la sentencia. Finalizó dirigiéndose al abogado de la acusación para decirle “No te pongas colorado, se puede ser gay en España”.

El fallo del juzgado de lo Penal número 12 de Sevilla, al que ha tenido acceso El Diario de Sevilla, impone a Moreno Lara dos condenas de 900 euros cada una por dos delitos de injurias a funcionario público, pues fue “evidente” su ánimo de injuriar al juez y fiscal, que fueron “gravemente ofendidos” en presencia de los asistentes al juicio y los funcionarios del juzgado, llegando a imputarles “incumplimientos profesionales y conductas que podrían ser hasta delictivas”. “Hasta recomienda al juez que no le toque los cojones al fiscal”, precisa la sentencia.

A este delito de injurias se una otra condena por un delito de desórdenes públicos por la que Moreno Lara cumplirá seis meses de cárcel y dos años y medio de prohibición de acudir a un tribunal o juzgado.

El magistrado no tuvo otro remedio que suspender el juicio ante “la sucesión de expresiones disparatadas, gritos, gesticulaciones y ademanes que usaba el letrado”

Sus insultos fueron proferidos “en un tono de voz que impedía que cualquier persona presente en la Sala, incluido el magistrado que la dirigía, fuese oída, en una actitud impertinente, chulesca y descarada”. Los asistentes “tuvieron que soportar un espectáculo inadecuado y bochornoso, ajeno al decoro y respeto que debe presidir cualquier acto en el que se debatan cuestiones e intereses de todos los ciudadanos”, según la sentencia.

El magistrado no tuvo otro remedio que suspender el juicio ante “la sucesión de expresiones disparatadas, gritos, gesticulaciones y ademanes que usaba el letrado”, que llegó a arrogarse “hasta funciones de decisión y de dirección” sobre el desarrollo del juicio.

Curiosamente, la violencia con que se desarrolló todo el incidente ha permitido a Moreno Lara librarse de otra condena por un delito de desobediencia a la autoridad, por el que el fiscal pidió para él otro año de cárcel.

No le condenan por un delito de desobediencia porque el magistrado, debido a las voces, “no conseguía que sus palabras se oyeran por encima de las que usaba el acusado”

Razona la sentencia que el abogado gritaba de tal manera que el magistrado “no conseguía que sus palabras se oyeran por encima de las que usaba el acusado”, por lo que “no logró transmitirle un mandato claro, firme y determinante para que actuara en un determinado sentido, para que guardara silencio y dejara de faltar al respeto a los presentes en la sala”.

“Es que no dejó hablar al magistrado ni hacer uso de sus facultades de corrección o disciplinarias, menos aún de cualquier apercibimiento” pese a que el condenado, por su profesión de abogado, “tenía que conocer perfectamente que existía dicha posibilidad”.

Por ello, la juez considera que no se cumplen los requisitos para condenar por un delito de desobediencia. La condena tiene en cuenta la profesión de abogado del acusado, que los delitos fueron cometidos “precisamente en el lugar donde debe ejercer su función y faltando al respeto a aquellos a los que lo debe especialmente”, todo ello “sin el más leve atisbo de arrepentimiento”, según se vio en el juicio por estos hechos.

Por su parte, el juez Serrano ha querido mostrar su opinión en sus redes sociales y ha afirmado que aunque no le desea ningún mal “el tiempo pone a cada uno en su sitio”.

También te puede interesar:

Juez Francisco Serrano: el honor rehabilitado y las puñetas impolutas

Comentarios

Comentarios

Compartir
Nacida en Valencia, licenciada en Comunicación y Humanidades, he trabajado como colaboradora en radio y prensa. Mi segunda pasión es la moda. La primera contar historias de verdad (a través del periodismo) y de ficción (a través del teatro). Hice mis pinitos de actriz.