Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, en la firma delpreacuerdo de gobierno de coalición tras las elecciones del 10 de noviembre de 2019 /EFE
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, en la firma delpreacuerdo de gobierno de coalición tras las elecciones del 10 de noviembre de 2019 /EFE

El Gobierno ‘pogresista’ y feminista ha puesto en marcha una campaña para que el Partido Popular y Ciudadanos le convaliden una nueva prórroga del estado de alarma. En Moncloa dan por perdido a Vox, pero no sé por qué no cargan contra quienes hicieron posible la investidura de Sánchez y ya han dicho que abandonan el barco, como el PNV y ERC. De nuevo, la divisoria entre ‘partidos legítimos’ y ‘partidos ilegítimos’ del Régimen del 78.

La derecha, aunque se avergüence de serlo, si está en el Gobierno carga con las culpas hasta del pedrisco; y si está en la oposición se limita a aplaudir.

Algunas personas creen que La Sexta da información.

Suscríbete a Actuall y así no caerás nunca en la tentación.

Suscríbete ahora

La izquierda, que es la dueña del cortijo, no quiere aliados ni colaboradores, quiere o cómplices o cabezas de turco. A algunos, como González Pons, no les importa, con tal de que les den de cuando en cuando un caramelo.

Muchos españoles admiten ser engrilletados por la salud, la nueva excusa del déspota para hacerse con el poder absoluto

La campaña es una versión un poco más elaborada del clásico “O yo o el caos”, que seguramente lo pronunciarían, de manera que algo distinta, Nerón y Robespierre. Ahora es “O el estado de alarma, o el caos”. Se nota que somos un pueblo civilizado, que, en vez de invocar a un hombre, invocamos un texto legal. Me gusta el aforismo de Nicolás Gómez Dávila: “Las sociedades moribundas acumulan leyes como los moribundos remedios”.

Como la propaganda y la política tienen reglas inmutables, esta campaña de “O el estado de alarma o el virus” me recuerda a la de “O Franco o el comunismo”. Había un señor que sostenía a toda la nación y con sus fuerzas detenía los caballos del Apocalipsis. A cambio, sólo se te pedía tu obediencia.

Ahora, la banda del progreso nos pide lo mismo para salvarnos de… ¿De qué? Llevamos más de un mes y medio bajo estados de emergencia y multas y somos el país del mundo con más muertos por millón de habitantes (datos reales, no oficiales) y con más sanitarios contagiados. También con cientos de miles de parados y con la vergüenza de ver que el Gobierno social-comunista mantiene la costumbre de la izquierda de llenar los bolsillos de amigos sinvergüenzas con la excusa de las desgracias ajenas. Nuestros muertos, sus chanchullos.

Pablo Iglesias se considera “fundamental” para salvarnos de la plaga, como los pelotas calificaban a Franco de ‘centinela de Occidente’

Pero la propaganda en un Estado totalitario, como dijimos la semana pasada, no pude detenerse. Las similitudes con el franquismo ya llegan al punto de recuperar la imagen de la ‘lucecita del Pardo’, en alusión a un Franco trabajador incansable.

Para justificar que Pablo Iglesias se saltara la cuarentena a la que estaba obligado por vivir con la contagiada Irene Montero, el Gobierno, o sea el mismo Iglesias, ha contestado que era “fundamental” para coordinar medidas contra la pandemia, eufemismo para mandar. ¡Cómo se sacrifican por nosotros!

El estado de alarma es otro elemento de esta campaña de propaganda. Como los socialistas y los comunistas no hicieron nada ante los avisos de lo que se nos venía encima, nos impusieron el confinamiento más severo del mundo, que no ha impedido que sigamos en la “gama alta” de fallecidos, pero ha destruido la economía.

Con el estado de alarma el Gobierno subvenciona al cine, concede contratos a empresas sin domicilio, cierra iglesias, pone multas…

El real decreto-ley ha sido como poner una pistola cargada en la mano del socorrido mono. Los ministros supuestamente más inteligentes de este Gobierno siguen soltando memeces olímpicas cada vez que abren la boca.

Teresa Ribera explicó que si en Portugal hay tan pocos fallecidos se debe a que nuestro vecino está más al oeste. ¿No nos habían dicho que el virus no entendía de fronteras? ¿Es que se sabe los puntos cardinales? Y la guerrera contra el cambio climático añadió que peor están en otros países donde se recomienda beber lejía. “O nosotros o la lejía”, puede ser otro eslogan.

Si el Ministerio de Sanidad no procedió a comprar material sanitario y preparar planes de contingencia, como habría debido hacer desde que el 30 de enero la OMS emitió una alerta de emergencia sobre el Covid-19, y si bajo el estado de alarma nos hemos convertido en el país de la UE donde más suben las tasas de fallecimientos y de parados, cabe preguntarnos qué uso está haciendo el Gobierno feminista de los poderes extraordinarios concedidos por las Cortes.

La “gama alta de éxito”: mayor número de sanitarios contagiados y muertos en porcentaje de población, confinamiento más severo…

Rechazar el estado de alarma supone frenar el desmantelamiento del Estado y de la Constitución, detener las subvenciones y los nombramientos de enchufados, oponerse al cierre de iglesias y a la vigilancia de las redes sociales. Aprobarlo, en cambio, implica participar en competiciones como la que jalea la ministra podemita Yolanda Díaz: el récord histórico de prestaciones de desempleo abonadas.

La izquierda nos está devolviendo a la sociedad estamental. Hay diversas leyes. Una, permisiva, para los que tienen perros y otra, restrictiva, para los que tienen niños. Una para los desgraciados que pagan impuestos y otra para la oligarquía. Los súbditos se quedan encerrados en sus casas y salen sólo cuando reciben permiso, mientras que los señores disponen de mansión con jardín, coche oficial y Falcon.

Y muchos españoles admiten ser engrilletados por la salud, la nueva excusa del déspota.

(Posdata: apuesto a que el PP y Ciudadanos, al final, salvarán al PSOE y Podemos.)

Comentarios

Comentarios