Las guerras se sabe cómo empiezan, pero no cómo acaban...
Las guerras se sabe cómo empiezan, pero no cómo acaban...

Dramáticas y conmovedoras las escenas que nos llegan desde Ucrania.

Dramáticas como la que muestra cientos de personas que se refugian en los subterráneos del metro de Kiev para protegerse de los aviones rusos que lanzan bombas.

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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Conmovedoras como la que muestra a un hombre llorando mientras se despide de su pequeño hijo que está a punto de abordar el tren.

Algo terrible como hace mucho tiempo no habíamos visto y que, según adelante explicaremos, no parece tener remedio puesto que el presidente ruso Vladimir Putin acabará saliéndose con la suya.

Y si decimos esto es porque varios factores negativos parecen jugar en contra del pueblo ucraniano.

Si Volodymyr Zelensky, presidente de Ucrania, aún espera recibir ayuda tanto de los Estados Unidos como de la Unión Europea, o la ONU,peca de ingenuo pues tal y como se encuentra la situación en estos momentos bien puede aplicarse a su país aquella frase que Dante, en su “Divina Comedia” coloca en la entrada del Infierno: “Quienes aquí entráis abandonad toda esperanza”

En lo que respecta a los Estados Unidos diremos que el presidente norteamericano Joe Biden –así como abandonó Afganistán a los talibanes- no le temblará la mano para hacer lo mismo en Ucrania.

Y ello es debido a que Biden es un presidente débil, cuya popularidad cae diariamente en las encuestas y que –para mayor desgracia suya- tiene elecciones intermedias el próximo noviembre. Todas estas circunstancias lo inducen a tratar de quedar bien con un electorado que no desea verse envuelto en un conflicto bélico como el de Vietnam que le costó a los Estados Unidos más de cincuenta mil muertos.

De la Unión Europea podemos decir casi lo mismo, especialmente si tomamos en cuenta que –desde la salida de Ángela Merkel- allí se dio un vacío de poder que el presidente francés Emmanuel Macron –por más que lo intenta- no ha podido llenar.

Por otra parte, la Unión Europea depende en gran medida del gas ruso lo cual ocasiona que sus dirigentes se encuentren atados de pies y manos.

En lo que a la ONU respecta, vemos como, dentro del Consejo de Seguridad –que es el organismo que toma las decisiones- Rusia tiene poder de veto lo cual será causa que desde allí no salga ninguna condena en contra de la invasión.

Por otra parte, China mantiene una actitud de cautela propia de una fiera que se encuentra al acecho esperando dar el zarpazo.

Si acaso –como todo parece indicar- Putin logra apoderarse de Ucrania con total impunidad e indiferencia del resto del mundo… ¿Aprovechará China dicha circunstancia para invadir también Taiwán?

La suerte está echada para los infelices ucranianos quienes –en plena desesperación- han emprendido una huida masiva hacia países vecinos como Rumanía y Polonia.

Ni duda cabe que la llegada masiva de refugiados a dichos países muy pronto les creará un gravísimo problema social, especialmente a Polonia en donde fuentes bien informadas afirman que llegarán cerca de un millón de personas.

Y lo peor de todo se encuentra en el hecho de que, con la violación flagrante que Putin está haciendo del Derecho Internacional, estamos retrocediendo a la época más brutal del siglo XIX cuando los estados más poderosos invadían a otros que contaban con menos fuerzas militares.

Fue así como, en 1847, los Estados Unidos invadieron México para acabar despojándole de más de la mitad de su territorio.

Gravísima la situación que se está viviendo en el Este de Europa.

Gravísima no solamente por el abandono que están sufriendo los ucranianos por parte de Occidente sino también –de una manera muy especial- por las consecuencias que dicha invasión habrá de acarrearle al resto del mundo.

Y es que, cuando se rompen las normas jurídicas violentando el Estado de Derecho, todo, absolutamente todo, puede pasar…

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Abogado, historiador y periodista. Editorialista de el Heraldo de México (1973-2003). Colaborador de varias revistas mexicanas y españolas. Corresponsal en México de la revista Iglesia-Mundo (1981-1994). Autor de 'La cruzada que forjó una patria' (1976); 'Forjadores de México' (1983); 'Los mitos del Bicentenario' (2010) e 'Isabel la Católica. Su legado para México (2013).