La actriz chilena Carolina Cox.
La actriz chilena Carolina Cox.

A falta de vacuna contra el Covid-19, que se busca de forma desesperada para acabar con una pandemia que no ceja y de la que vamos a salir a una vida muy distinta a la que dejamos antes de enclaustrarnos, la actriz chilena Carolina Cox ha encontrado la vacuna contra el socialismo.

Las dos cosas, aunque no lo parezca, tienen relación. Cox, como tantos otros descubridores antes que ella, ha sido iluminada por la serendipia, ese divertido y pedante modo de llamar a la casualidad afortunada, aunque es de justicia advertir que se trata de una vacuna conocida por muchos desde hace mucho.

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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Pero no le robemos el mérito, porque esta modalidad ha sido especialmente brillante, al menos para quienes la hemos visto desde el patio de butacas de las redes sociales. Vayamos por partes.

Cox es, como digo, actriz, que es en casi todos los casos -ver cualquier gala de los Goya- sinónimo de izquierdista radical gratuito, es decir, sin pagar precio alguno por serlo. Es, además, chilena, lo que hace algunas semanas la convirtió en inspiradora y activista de las violentas revueltas estudiantiles que sacudieron aquel país, el más próspero de Latinoamérica, en las que se quemaron iglesias como si fuera una modalidad olímpica.

Ay, llegó el coronavirus, la pandemia, la cuarentena y la alegre banda de pijoprogres se quedó -cito- “varada” en la isla

La cosa es que Cox, junto a 290 camaradas, viajó a Cuba, no sabemos si a recibir instrucciones o como obligado rito de paso de todo izquierdista latinoamericano que se precie. Y no, no es esa la vacuna. La Cuba a la que se va en ese tipo de excursiones de la izquierda caviar es una aldea Potemkin en la que los jerarcas del régimen se encargan de que los visitantes vean solo las glorias del socialismo, básicamente una visita guiada y muy vigilada. Ella misma dice que están en un hotel que cuesta entre 25.000 y 30.000 pesos diarios, unas quince veces lo que gana un cubano medio en un mes.

Pero, ay, llegó el coronavirus, la pandemia, la cuarentena y la alegre banda de pijoprogres se quedó -cito- “varada” en la isla. Y todo dejó de ser tan divertido y la Revolución empezó, inevitablemente, a mostrar su cara menos agradable.

El caso de Cox se ha hecho, como se dice, viral porque ha logrado grabar un microvídeo y lo ha colgado en redes. Es un desesperado mensaje de auxilio, con voz acelerada y temblorosa y cara de miedo, en el que la musa de la revuelta chilena ‘exige’ al Gobierno de Piñera, al que se ha hartado de llamar ilegítimo, que les envíe inmediatamente un avión a recogerles.

https://twitter.com/eldiario/status/1244710837308317704?s=20

¿Por qué? Está en el mejor de los mundos posibles, el mismo al que quiere llevar a su propio país, el mismo al que Iglesias no solo quiere llevarnos, sino que parece estar aprovechando la emergencia nacional para meternos de lleno en él. ¿Por qué querría nadie, y menos que nadie un revolucionario de izquierdas, salir con esa urgencia del paraíso?

Dejaré que sea la propia Carolina la que responda: “Hola soy una de las 290 chilenos que se encuentran varados en Cuba, acá en este ‘hotel’ son 60 personas y está en un centro de foco infeccioso. Constantemente están saliendo y entrando extranjeros, hay plagas de ratones no es un hotel que estuviera habilitado, pero lo habilitaron ahora para que pudiéramos estar acá”.

“Uno tiene que costearse esto por su cuenta lo cual no es barato, sale entre 25 y 30.000 pesos diarios por cada uno. En el caso de la embajada argentina les están dando hospedaje y todo a nosotros nada”.

“Cada día cuenta, todavía no tenemos un número de vuelo y si no insistimos es probable que nos podríamos quedar acá así que les pido toda la ayuda por favor. Estamos tratando también de no contagiarnos y de que no nos pase nada, porque si alguno de nosotros tiene coronavirus no vamos a volver a nuestro país”.

“Es súper angustioso estar en un momento así en otro país y en un país que además escasea el jabón el papel higiénico. Tenemos las cuentas bloqueadas por el bloqueo que tiene Cuba conectarnos a internet es muy difícil”.

“No nos funcionan las tarjetas les pido por favor que nos ayuden que compartan este video, hay gente que necesita medicinas. Somos niños, tercera edad y familias. Exigimos un avión de regreso, que el Gobierno haga algo, que Copa, AeroMéxico, Latam Airliners nos devuelva a nuestro país”.

Nos damos cuenta de que es “súper terrible” y, para todos ellos, “súper angustioso”. Lo que nos gustaría es que Cox se diera cuenta también de que eso que ella vive durante un mes en un hotel con el que un cubano normal no se atrevería a soñar lo viven diariamente los ciudadanos de la isla desde hace varias generaciones. No es probable. Nadie muerde la mano que le da de comer, y Cox tiene que saber, como lo sabría cualquier actor español o norteamericano, que caerse del caballo en este caso supondría no volver a trabajar, sin más.

Pero, si la vacuna no funciona con ella, esperemos al menos que haya funcionado con muchos de los que han visto el vídeo.

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