Imagen referencial /Pixabay
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En España, supongo, hay racistas. En España, me consta, hay antirracistas. Pero, por abrumadora, arrolladora mayoría, en España no pensamos demasiado en la raza. La ‘diversidad’ es relativamente nueva por estos pagos y aún estamos lejos en eso de Francia, Alemania o Gran Bretaña, no sé.

Pero eso puede cambiar en cualquier momento, porque España es cualquier cosa menos una isla y tiene la dudosa virtud de acoger con entusiasmo todas las locuras que nos llegan del corazón del imperio, Estados Unidos. Y allí todo es raza. Absolutamente todo, es la explicación de todas las cosas, grandes y pequeñas y la clave mágica para entender la historia, la política, la economía, la sociedad…

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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Hay en Twitter una maravillosa cuenta, parodia de la perfecta ‘social justice warrior’, Titania McGrath, que va a ser mi Virgilio en este recorrido por el Purgatorio de la obsesión racial. Ha recogido en un ‘hilo’ con 92 artículos extraídos de la prensa americana que son verdaderamente inapreciables, de lo que expongo algunos para que ustedes lo aprecien y, si está aún en nuestra mano, conjuremos esa psicosis de masas antes de que explote en nuestro atribulado país, que bastante tiene con lo que tiene.

Cosas que son racistas, según la prensa americana: el golf, por ejemplo. Titula The Blaze: “Redactor de Deadspin demanda que el torneo de golf The Masters cambie su nombre «racista». ¿Y eso? Bueno, master significa, entre otras cosas, amo, y podría recordar a los plantadores del Sur en su relación con sus esclavos negros. No sabemos si el redactor en cuestión tiene un máster en periodismo, si está haciendo méritos o si, como he experimentado tantas veces, es un día flojo de noticias.

Pero si el golf puede ser racista, ¿qué decir del ajedrez? The Today Show propone la pregunta: ¿es el ajedrez racista?, a partir de un debate abierto por la cadena ABC. Ya saben, fichas tan blancas, fichas tan negras y ¿cuáles abren la partida? Las blancas, claro.

Que los animalistas de PETA declaren que “la leche de vaca es desde hace tiempo un símbolo del supremacismo blanco” no debería asombrarnos demasiado; aquí mismo tenemos animalistas que nos acusan de violar a las gallinas cada vez que nos tomamos un huevo frito. Pero nos intriga bastante más este titular de Los Angeles Times: “¿Quieren echar abajo insidiosos monumentos al racismo y la segregación? Destruyan las autopistas de L.A.”. Espero que ni la A-30 ni la A-40 de Madrid se hagan culpables de crimen tan imperdonable, que bastante difícil es ya circular por la capital española.

Del virus de moda, el coronavirus, ya hicimos notar en su momento que era extrañamente ideológico, no contagiaba en las manifestaciones feministas pero sí con los cuatro gatos de Núñez de Balboa. Y ahora nos enteramos, gracias a la opinión de Afua Hirsch en The Guardian que también es racista: “Si el coronavirus no discrimina, ¿cómo es que los negros se están llevando la peor parte?”.

¿Le gusta a usted El Señor de los Anillos, el libro o la película? ¡Mal! Lo cuenta el prestigioso y venerable The Times de Londres: “Los orcos en El Señor de los Anillos muestran que Tolkien era racista”. Claro que también puede interpretarse que lo racista es este titular, que está comparando a las razas no blancas con orcos. Es todo tan complicado…

También The Times nos informa de que «Los estudiantes de Oxford votan sustituir los aplausos por las ‘manos de jazz’». Eso de las ‘manos de jazz’ -he tenido que ir a mirarlo- es mover las manitas alzadas para expresar aprobación. Creo haberlo visto en alguna asamblea de Podemos, y queda muy gracioso, pero no sabía que la razón era racial; pensé que era mera estupidez.

Imagino que la razón de abandonar el aplauso es que se trata de un hábito de nuestra cultura. Pero es también peligroso abandonar lo propio de la cultura de uno para copiar la de otros: eso se llama ‘apropiación cultural’ y es todavía peor. Que se lo digan a las enfermeras británicas que protagonizaron uno de esos ‘shows’, deprimentemente frecuentes en el confinamiento, en el que el personal sanitario de algún hospital se marcaba un bailecito y lo colgaba en las redes. En este caso, leemos en Neswshub: «El ‘haka’ contra la Covid-19 de enfermeras británicas, denunciado por ‘apropiación cultural». El haka es un baile maorí con el que se pretende desafiar y asustar al enemigo antes de la batalla y lo puso de moda el equipo de rugby de Nueva Zelanda al interpretarlo antes de los partidos. Ellos pueden; tú, no.

Pero no puedo alargarme mucho más, y les invito que acudan al fascinante hilo de Titania. Es más fácil decir lo que no es racista -si existe algo-, dado que los son cosas tan aparentemente inocentes como las Matemáticas, el jabón, la pasta de dientes, los blancos que hablan a favor de los negros y los blancos que se callan.

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