La borrasca Filomena ha dejado temperaturas de hasta 16 grados bajo cero en ciudades como Ávila / EFE
La borrasca Filomena ha dejado temperaturas de hasta 16 grados bajo cero en ciudades como Ávila / EFE

En 2020, irrumpe un virus que nos ha cambiado la vida y que ha matado a miles de personas y 2021 comienza con una ola de frío. ¿Es el fin del mundo?, ¿una respuesta de la naturaleza ante el trato que le da la humanidad, como dijo el papa Francisco?, ¿es la derrota del modelo ultraliberal, como proclama la adinerada Julia Otero?

Tal como le he recomendado en artículos anteriores sobre medio ambiente, amigo lector, le pido que conserve la calma. Las nevadas en España en enero no son extraordinarias porque es la época de invierno. Y tampoco vamos a morir por culpa del Covid-19, porque, sinceramente, una enfermedad cuyo pico son 15.000 muertos en un día en todo el mundo no parece que merezca compararse con la gripe de 1918, la viruela o la plaga de Justiniano.

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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Estamos tan ofuscados por la media docena de mensajes que todos los medios de comunicación, las películas y las series de televisión repiten una y otra vez que somos incapaces, tanto los jóvenes como los adultos, de ponernos de puntillas para ver por encima del cerco de imágenes que nos rodea.

Mientras empezaba la tormenta de nieve, el Gobierno social-comunista enviaba al BOE un anuncio para elaborar un registro de ‘vacunados’

Primer punto: las nevadas y el hielo son habituales en invierno. Segundo punto: en Madrid en 1971 cayó una nevada similar a la de la semana pasada. ¿Ya había cambio climático con Franco?

Lo que es totalmente anormal es que se nos diga desde hace veinte años que la nieve va a desaparecer, como los glaciares. La industria del ‘acollonamiento’ climático se dedica a la falsificación de estadísticas, la generación de miedo y la emisión de mensajes aterrorizadores. Y goza de muy buena salud, aunque sus pronósticos no se cumplan.

Nicolás Cárdenas glosó hace unos días el tuit de la UNESCO, con la cara de la profetisa Greta Thunberg de que toda la acción de las Naciones Unidas, los Gobiernos occidentales y las fundaciones de los plutócratas benefactores se dedican, no a cambiar el clima, sino a cambiar nuestras mentes.

¿Nieva como hace cincuenta años? Pues antes que la maquinaria para distribuir sal, se pone en marcha la maquinaria de propaganda. No se permite

en ninguna tertulia ni radio ni periódico de ‘los respetables’ una sola voz que se pregunte que quizás el supuesto calentamiento global no es tan potente ni, en consecuencia, tan peligroso como nos aseguran.

El ‘ABC’, que es ‘El País’ con cinco años de retraso, ha sido el primer diario ‘serio’ en explicar que puede nevar a la vez que suben las temperaturas

No se puede recordar que un vividor de la calentología, David Viner, profesor de la Universidad de East Anglia, proclamó en 2000 que los niños británicos no conocerían la nieve debido al calentamiento global. Mis hijos nacieron después de semejante anuncio apocalíptico y están ya hartos de ver periodistas ateridos en Navacerrada o el puerto del Escudo para contar a la audiencia que hace mucho frío.

Todo es cambio climático, como todo es covid-19. La sucesión de las estaciones del año ha desaparecido de la misma manera que ha desaparecido en estos meses la gripe. ¿Se ha dado cuenta, amigo lector, de que ningún anciano fallece ya de gripe, cuando en 2018-2019 mató a un número mínimo de 6.300 personas?

Si en política el PP es el PSOE con cinco años de retraso, el mismo fenómeno sucede en el periodismo con el ABC respecto a El País. El primer periódico que este año se ha encargado de explicarnos que no seamos tontos y que Filomena la ha traído el calentamiento global ha sido el ABC. Titular de un reportaje publicado el domingo 10: “Que haya olas de frío está perfectamente reconciliado con el calentamiento global”. En 2015, El País publicó un reportaje en el mismo sentido: “El calentamiento global hace que nieve más en la Antártida”. Ni más ni menos.

En el discurso público, todo es cambio climático, como todo es covid-19, con la finalidad de aterrorizar a la gente

Como tantos diputados, Íñigo Errejón tiene mucho tiempo libre gracias al estado de alarma de seis meses; y en vez de preocuparse de la incompetencia de las Administraciones en Madrid se ha dedicado a expandir la calentología. Debido a un tuit suyo descubrí un ejemplo de manipulación perpetrado por una publicación de izquierdas.

Titular: 2020 fue el año más caluroso en España y en el mundo. Foto: un incendio forestal. Así se asocia el aumento de temperaturas con el aumento de incendios. Aunque se empeñen en decirnos que debajo de la nieve de Teruel y León está la arena del Sáhara, la realidad es que 2020 fue el segundo año del decenio con menor número de fuegos.

Durante una semana, los políticos nos avisaron de que venía Filomena y cuando llegó no había cuadrillas preparadas, no había planes, no había sal repartida, no había nada. Igual que cuando llegó el covid-19. ¿A qué dedicó sus esfuerzos el Gobierno de Pedro y Pablo mientras empezaba a nevar en la meseta del Tajo? A sacar en el BOE una convocatoria para preparar un registro de vacunaciones en el Ministerio de Sanidad. Estas son las cosas que la nieve oculta.

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