Si todavía no has madurado, tu adolescencia es eterna, tu juventud sempiterna y quieres seguir siendo el más guay de tu promoción del cole, te voy a dar diez pautas para continuar estando en la pomada. 

Estas son las diez claves para seguir siendo un chico “crema”, joven, alternativo, tope guay y de lo más molón:

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I.- Jamás escribas “uno” o “primero” con números romanos, tal y como acaba de hacer el cíclope y “viejoven” que escribe este artículo. 

II.- Publica gilipolleces en Instagram propias del pardillo de la clase. Las collejas de antaño son los aplausos de hogaño

III.-  Ve de ecologista, pero ni se te ocurra vivir en el campo. No hay nada más “fucker” que criticar la contaminación de las ciudades desde una terracita “urban” de la Gran Vía, ni nada más “tendenciero” que desproticar del capitalismo antiamazónico mientras sujetas un “coffe” enfrente de una “big four”. Y si puedes hacer todo esto en “New York”, follas seguro

IV.- Opina, alarmado, que el mundo se va a terminar dentro de seis meses y compra los billetes de tu próximo viaje a Asia con un año de antelación. No hay nada más “trendy” que predicar la llegada del apocalipsis antes de tu próximo masaje en Tailandia, de tu “retiro de yoga” en Bali o de tu cena rodeado de tiburones en Maldivas.     

V.- Si te preguntan sobre política internacional, limítate a opinar que Donald Trump es un hijo de puta, aunque no tengas ni puñetera idea de geopolítica. Lo importante no es pensar, ni saber, ni argumentar, sino quedar bien. Es la base para recibir “likes” y echar un buen polvo.  

VI.- Si eres rojete, da un discurso emotivo en contra de los extremismos tanto de derecha como de izquierda, pero, después de tanta moderación ilusionista y “proactiva”, muéstrate favorable a que Pedro pacte con Podemos para evitar que gobierne el PP.  

VII.- Si eres de la derechita cobarde, finge que estás asustadísimo con el crecimiento de VOX, pon a sus dirigentes a caer de un burro (o del caballo), y opina que es una desgracia su fulgurante éxito en toda España, menos en Andalucía. Ahí, sí que es un partido imprescindible. Por el interés te quiero, Andrés.

VIII-. Si estás enclavado en la derecha, adopta una de sus tradicionales conductas: ir de que eres de derechas dentro de tu nación y apoyar a la izquierda moderada en las naciones de al lado. Desconfía de El País, pero créete, al pie de la letra, lo que difunda la CNN, la BBC, The Economist y The New York Times, incluso ve de erudito cosmopolita reproduciendo sus opiniones. Tiembla de pánico con la llegada de Pedro Sánchez, pero ama a su homólogo, Jeremy Corbyn, en Inglaterra, y a los Clinton en Estados Unidos. No te olvides de agregar a Justin Trudeau en Linkedin y de declararte un férreo opositor de Bolsonaro. Y por supuesto, comparte en redes sociales artículos del Huffington Post, a la vez que sentencias que Eldiario.es es una puta rojada. Gástate un rollito progre sólo y exclusivamente a nivel internacional, porque lo importante es, ante todo, comportarte como un esnob “global”. 

IX.- Si eres de derechas, odia el socialismo e incluso a los socialistas, excepto si se trata de un miembro del clero. Cuanto más comunista sea el cura, mejor. A los sacerdotes, se les permite todo con tal de que sean heterodoxos, infieles a la Doctrina, no vaya a ser que te hagan sentir pecador por cometer pecados, que te remuevan un ápice la conciencia, que te recuerden que el Matrimonio Eclesiástico es un Sacramento o te hagan plantearte que eres un tibio por pisar una Iglesia nada más que en las Bodas y en los Bautizos. 

X.- Si te da el coco para desarrollar reflexiones superiores a una frase de Twitter, sintetiza tus opiniones y autodepaupérate intelectualmente, no te vayan a confundir con Juan Manuel de Prada o con un catedrático carca de Derecho Civil. Cuando pasen por tu cabeza razonamientos de un mínimo de profundidad filosófica, que sean mínimamente alambicados y requieran que tu interlocutor te escuche más de cinco segundos, rebaja el nivel de tu conversación, escupe lemas molones, eslóganes biensonantes, frases hechas de rostro “cool” y palabras que estén de moda. Solamente así podrás recibir “likes” y follar con personas de todos los pelajes. 

La verdad es que se me ocurren muchos más supuestos de comportamientos giliprogres, pero en esta sociedad de los números, es un pecado imperdonable excederme del decálogo, además de que ya me he quedado lo suficientemente a gusto por hoy y de que ando un tanto perezoso, tras mi retorno de la arcadia estival, para seguir trazando cicatrices sobre la herida.     

En síntesis, en resumidas cuentas, lo que tienes que hacer para “petarlo” en el siglo XXI, “in the new century”, es convertirte en Dorian Gray, que nada tiene que ver con Cincuenta sombras de Grey, sino con un libro mucho más carca e intelectual: El retrato de Dorian Gray. El protagonista de esta novela decimonónica, escrita por el egregio Oscar Wilde, vende su alma e integridad de principios por vivir en una eterna juventud, hasta convertirse es un sádico desaprensivo que no envejece ni se estropea físicamente con el transcurso de los años, pero cuya alma se corroe progresivamente hasta límites que no conocen órbita. Cuando más inocente y puro es su rostro real, mayor vileza se contempla en su retrato, cuadro que simboliza el reflejo de su alma. Es una obra de la literatura de un valor insondable e irreprochable, con una moraleja perfectamente aplicable a nuestro tiempo. 

Si quieres “partirlo” en el siglo XXI, aparte de ser una persona de escasa integridad moral que no envejece físicamente, como Dorian Gray, tienes que vomitar aquello que Aldous Huxley, en su profética obra Un mundo feliz, denomina como lemas “hipnopédicos”. Este augur de los acontecimientos posteriores, mucho más acertado que el laureado George Orwell y su libro 1984, ya adelantó en torno a los años treinta que los argumentos más efectivos del futuro serían los “hipnopédicos”, es decir, la repetición de palabras y lemas populares y biensonantes. Esta profecía del genio y genial de Huxley se ha cumplido con todas las letras, así que toma nota y practica la “hipnopedia”, para molar. 

Como seguramente se te habrá olvidado el ochenta por ciento de lo que he escrito, como al propio autor de este desahogo, comparto contigo una viñeta satírica que refleja, de forma más o menos meridiana, aquello que he tratado de criticar, para que recuerdes con nitidez algo que de lo que he plasmado en esta diatriba. Además, será mucho más convincente que mi escrito recalcitrante y apolillado, ya que he extraído la imagen de Instagram y para colmo, de una cuenta “cool” llamada The New Yorker Cartoons. Después de esto, molaré tanto que me mereceré una ola

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Escritor por vocación y amor a las causas nobles. Mi licenciatura en Derecho no me ha impedido dedicarme profesionalmente al periodismo durante una temporada de mi vida, oficio que desempeñé en Intereconomía, casa en la que blandí la pluma, con más fuerza que la espada, cerca de 4 años. En el presente, no vivo solamente de escribir, sino de otros menesteres, al igual que Cervantes, pero es una afición que sigo cultivando como colaborador en diversos medios de comunicación y a través de mi blog, El Despacho de Don Pepone, el cual goza ya de más de 1 millón de visitas