¿Indultos o autoindultos?
¿Indultos o autoindultos?

A veces, como ha ocurrido hoy, reflexiono en frío frente al ordenador esperando a que las palabras aparezcan en mi subconsciente para plasmar lo que este envía a mi pensar para ejecutarlo con el teclado del ordenador produciendo las negruzcas letras que dotan de contenido al texto. Cuando menos lo espero, cuando no sé a ciencia cierta sobre qué escribir, -la realidad tan surrealista que nos ha tocado vivir no da más de sí-, ojeo la prensa y algún medio me obsequia con algún titular variopinto. Por ejemplo, esta semana me he topado con uno de ElDiario.es que rezaba: “Casado pide a Sánchez que dimita y convoque elecciones para medir el apoyo a los indultos”. Ya estamos con las elecciones plebiscitarias, pensé.

Flaco favor hacen los políticos al plantear este tipo de encrucijadas a la ciudadanía. Sibilinamente, estos mensajes ahondan en el ambiente guerra-civilista enfrentando planteamientos contra otros y a los ciudadanos entre sí. Españoles, a los que en verdad les importa poco que los secesionistas sean indultados o no. Al menos a todos aquellos que no tienen donde caerse muertos, están sobreviviendo en lugar de vivir, no encuentran trabajo, o han visto su vida truncada como consecuencia de la pandemia. Sensatamente, prefieren tener controladas sus vidas antes de preocuparse por si Junqueras o algún otro iluminado catalanista es puesto en libertad.

Algunas personas creen que La Sexta da información.

Suscríbete a Actuall y así no caerás nunca en la tentación.

Suscríbete ahora

Pese a que los indultos de los políticos presos nos afectan a todos teniendo en cuenta que vivir en una nación en la que si se infringe la ley ese castigo fundamentado en el principio retributivo es atenuado a modo de chantaje político, también es cierto, que millones de españoles tienen otras preocupaciones más relevantes para su vida que la que nos atañe durante estas semanas. ¿Ustedes se creen que alguien que no tiene dónde reposar la cabeza se preocupa de dónde la reposan unos golpistas? No.

Y si se hace es por el clásico morbo patrio de meterse en la vida de los demás y de incidir más en los problemas ajenos que en los propios. Al trabajador que está sin empleo y que tiene en el INEM su segunda casa le importa poco lo que pase o deje de pasar con los sediciosos perdonados. Va listo Casado si se cree que el votante medio va a tener en cuenta por encima de otras prerrogativas la concesión de los indultos a la hora de elegir al presidente del Gobierno, e incluso debería agradecer que ese no sea un tema recurrente a la hora de decidir el voto porque el Partido Popular ha sido un cómplice más en este juego al que han sometido los políticos independentistas al tablero.

Pero… ¿Quién se preocupa de verdad de los indultos de los golpistas? Exceptuando a todo ciudadano español que se indigna por la decisión ejecutada por Pedro Sánchez por el simple hecho de que estamos ante un golpe contra el régimen del 78, muchos son personajes con solvencia económica despreocupados de las tinieblas de los mortales. Es decir, burgueses que tienen tiempo de teorizar sobre temas abstractos que poco tienen que ver con la realidad tangible. “Hoy, cuando me he despertado, el mundo seguía ahí y el cielo seguía arriba y la tierra abajo. Y mi perrita quería salir de paseo”, señalaba con sorna el exministro Jordi Sevilla en su cuenta de Twitter. Realmente, el asunto de la banda de la estelada no es decisivo de cara a unas elecciones, podría serlo si se explica bien el trasfondo de la controversia.

Ahí es donde entramos, como no, en la batalla cultural. La vertiente desde la que abordo ese combate está fundamentada en luchar por la banalización del mal. Liberando a estos individuos se pone un tupido velo sobre los ojos de la justicia. Equidad, que como ya dije en mi anterior artículo, no sólo está representado por las normas positivas sino también por las reglas naturales, ordenamiento innato a la existencia que sentencia los actos malos y premia los virtuosos. Hasta que no se explique adecuadamente la importancia de cada polémica, el electorado obviará cada cosa que haga este Gobierno focalizando sus esfuerzos en lo que de verdad importa.

Es hora de que los políticos pongan los pies en el suelo, dejen de vivir en presente continuo y en una campaña electoral permanente. Por favor os lo pido, os lo pedimos todos.

Comentarios

Comentarios