Una burbuja económica es una situación en la que se produce un incremento desmedido y descontrolado en el precio de algo y, tanto sube, tanto sube, que se separa sustancialmente del valor teórico del mismo.

Que no, que no, Actualler, que no voy a hablarte hoy de economía, entre otras cosas porque no es mi fuerte, he de reconocerlo… aunque soy periodista y todo puede pasar… ejemmmmm…

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Las burbujas económicas son negativas porque conllevan una asignación inadecuada de recursos y esta es mi concatenación: burbuja económica, asignación inadecuada, burbujas de ONG.

La asignación inadecuada de recursos implica que se destinan una buena parte de ellos a fines improductivos y así se alimenta la burbuja. Y esto produce un malestar continuado.

Información, análisis y opinión es lo que te traigo hoy para desayunar de la mano -de la pluma, del teclado- del periodista Javier Villamor, quien, a raíz de la reciente celebración del Orgullo Gay en Madrid, demuestra, a través de varios ejemplos contrastados, que “se han creado y subvencionado de manera expresa chiringuitos para ciertas personas y que controlen, a modo de mafia, la opinión de todas las personas que se incluyan en el llamado LGTBI”.

“Muchas de estas subvenciones son para proyectos con un supuesto enfoque sanitario o para luchar contra la discriminación LGTBI. A priori se lucha por los derechos de las personas y para evitar el acoso a ciertas personas por el hecho de ser homosexuales o bisexuales. Es innegable que existen casos de este tipo, pero desde luego distan mucho de ser como estos colectivos plantean.”, sostiene Javier Villamor en la pieza, titulada  Asociaciones LGTBI: inviables sin dinero público.

Entretanto, también en el marco de la ¿celebración? del ‘¿Orgullo? Gay’, la columnista de Actuall Teresa García-Noblejas nos trae esta semana a las páginas interactivas de nuestro diario en la red la recientemente publicada ‘Guía de Familias en las aulas’, de la “todopoderosa y multimillonaria” -léase subvencionada- Federación Española de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB), en la que se explica que esta “revolución social” -léase la ideología de género- tiene que “pasar necesariamente a las aulas para que todos los menores vean reconocida la realidad de su hogar en el sistema educativo y para que el conjunto del alumnado sepa y conozca que son múltiples las formas de poder constituir una familia”. ¿Y cuáles son las herramientas y recursos para lograrlo? Lee aquí.

Y por si fuera poco, Existe una red empresarial española denominada REDI que agrupa a empresas. ¿Con qué fin? Con el de promover acciones para “mejorar la inclusión del colectivo LGTBI en el contexto empresarial español”. Nos lo contaba también en su día García-Noblejas, en esta pieza informativa  que explica la estrategia LGTBI respecto a las empresas.

Concretamente, hace unos meses también supimos que, concretamente en Andalucía había más de 2.000 asociaciones y federaciones de mujeres, una amplia red clientelar alimentada a base de subvenciones millonarias, según denunció VOX que propone acabar con la llamada ideología de ‘género’. 

Lo malo es que, excepto esta pequeña punta del iberberg que sacó a la luz VOX en Andalucía, no hay control sobre las ingentes cantidades que reciben las asociaciones LGTBI. Y buena parte de estos recursos públicos destinados a los chiringuitos LGTBI se dirigen, como te decía al principio, a fines improductivos y se restan de otras inversiones, habiendo necesidades sociales, sanitarias y educativas sin cubrir. 

Al final la burbuja explota y suele destruir una gran cantidad de riqueza, en este caso social y cultural. Y no estamos hablando de un ciclo de fácil recuperación. La ideología de género destruye la sociedad. Los derechos individuales no pueden ir en contra de los de la comunidad. En la sociedad tiene que haber respeto hacia todos pero no se han de imponer ideologías, y menos con el dinero de todos.

Anda, Actualler, vamos a desayunar hoy huevos poché o escalfados, que verás que explosión…

Huevo escalfado o huevo poché.

Feliz sábado.

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