La luchadora Mack Beggs ha logrado el segundo campeonato estatal femenino con un récord de 32 victorias y ninguna derrota.
La luchadora Mack Beggs ha logrado el segundo campeonato estatal femenino con un récord de 32 victorias y ninguna derrota.

El pasado año Mack Beggs ganó el campeonato estatal de lucha grecorromana femenina pese a que desde el año 2015 lleva hormonándose para convertirse en un varón. A consecuencia de este dopaje de género, este año se ha vuelto a proclamar campeona en su categoría.

Aunque desde los defensores de la agenda LGTBI la tratan como a una heroína, de nuevo su participación en el torneo se ha visto envuelto por la polémica. En esta ocasión sólo una contrincante ha renunciado a luchar contra ella por temor a resultar herida. El pasado año fueron dos las chicas que renunciaron a competir y muchos padres alegan que es un flagrante caso de dopaje que coloca a Mack Beggs en una posición de fuerza frente a sus rivales.

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Según la organización estatal que supervisa las competiciones atléticas en los institutos, los atletas deben competir con el sexo que aparece en su certificado de nacimiento y Becks culpa a las directrices de la organización y no a su uso de las testosteronas.

Una luchadora se proclama campeona estatal femenina de lucha grecorromana pese a estar recibiendo esteroides desde el año 2015 por su hormonización masculina

Durante este último año, la luchadora tiene un registro de 32 victorias, por ninguna derrota, lo que ha sido un récord en este tipo de competiciones. Pese a todo esto, las normas también permiten “declarar a un deportista no admisible en una competición por el uso de esteroides“, incluso si el estudiante los toma “por prescripción médica”. Sin embargo no dice nada de los “estudiantes transgénero”, o de los chicos o chicas en transición al sexo opuesto.

Recientemente en España se ha dado otro caso de dopaje de género en el deporte profesional ya que el pasado fin de semana debutó en la Superliga femenina de voleybol una jugadora transexual, por lo que se convirtió en la primera deportista transgénero española que juega en la máxima categoría de un deporte olímpico. Sus 187 centímetros de altura ayudaron a que su equipo lograra la victoria en ese partido.

Las quejas ante estos hechos se repiten cada vez más. Hace unos meses una exjugadora profesional criticaba la presencia de jugadores trans en la competición femenina de Brasil, alegando que esos deportistas mantenían la estructura ósea y muscular de un varón, pese a operarse y hormonarse.

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