El cordinador general del Movimiento Cristiano de Liberación, Eduardo Cardet / HazteOir.org
El cordinador general del Movimiento Cristiano de Liberación, Eduardo Cardet / HazteOir.org

El líder del Movimiento Cristiano Liberación Eduardo Cardet ha sido puesto en libertad condicional este sábado 4 de mayo de 2019 por el régimen comunista cubano después de más de dos años preso desde el 30 de noviembre de 2016.

En efecto, Cardet fue interceptado por miembros de la policía castrista a las puertas de su casa en la localidad de Velazco, en la provincia de Holguín, al este de la isla. el detonante de la detención fue las opiniones críticas difundidas por Cardet con motivo de la muerte del dictador Fidel Castro, sucedida cinco días antes de su captura.

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Al salir de prisión Cardet ha denunciado que ha sido encarcelado de manera «injusta y arbitraria», aunque ha expresado su alegría por «estar aquí en casa, con la familia, con los amigos, con los hermanos” y su agradecimiento «a tanta gente de buena voluntad que siempre ha estado al tanto y del lado nuestro, que nos ha prestado todo el apoyo posible».

Cardet reitera que “por una cuestión de principios, he estado en prisión por alrededor de dos años y medio, pero aquí estamos, y estamos en pie, llenos de vida, llenos de deseos y esperando lo mejor para todos, en especial para nuestro pueblo que está en tan difícil situación en estos momentos”.

Detención arbitraria y acusaciones infundadas

Según denuncia la familia, Cardet recibió una paliza nada más ser detenido y fue acusado a continuación por «atentado a la autoridad» acusado de agredir a los agentes de la Policía con su bicicleta para intenatr huir de la detención. A pesar de ser detenido por un delito común, Cardet tuvo permanente presencia de un agente de la seguridad del Estado que entonces le acosaba y chantajeaba  constantemente diciéndole que si abandonara sus ideas saldría inmediatamente en libertad. El juicio farsa contra Cardet se produjo entre febrero y marzo de 2017, del que resultó condenado a tres años de cárcel, sentencia ratificada en mayo de ese mismo año. 

Diversas organizaciones reclamaron de forma insistente su libertad, sin que el Gobierno comunista de Cuba hiciera caso alguno. Aún más, fue clasificado como preso de «alta peligrosidad», circunstancia que ha dificultado enormemente las visitas de sus familiares, el cumplimiento del régimen de llamadas y las recurrentes peticiones de libertad condicional que se realizaron desde el principio de su condena.

En enero de 2018 el líder del Movimiento Cristiano Liberación fue objeto de una brutal paliza, con dos pinchazos con objetos punzantes en el abdomen incluidos, a cargo de varios presidiarios de su bloque, que el regimen escondió como causados por un demente.

Pese a estar debilitado además por el asma y la gripe, el régimen le denegó asistencia o revisión de su situación penitenciaria en un priemr momento. Ante las reiteradas denuncias de la familia, primero se le acortó el tiempo de llamadas a 5 minutos y de manera vigilada, para después suspender las visitas durante seis meses. Esta suspensión sólo se rompió en una ocasión por intercesión del obispo de Holguín.

Ya en septiembre de 2018, se le vuelve a negar por tercera vez la petición de libertad condicional. A mediados de noviembre de 2018 se reanudaron las visitas y en febrero de 2019 fue trasladado al campamento de prisioneros cercano a la prisión ‘Cuba Sí’ en lo que se considera «prisión mínima», con visitas quincenales y la posibilidad de trabajar. Pese a las mejoras, la ONU denunció «torturas y arbitrariedad» en la situación de Eduardo Cardet. 

El pasado 25 de abril se le concedió un permiso de fin de semana en su casa.

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