A menudo, cuando vienen mal dadas, caemos en eso de “en qué país vivimos”, más con signos de exclamación que con interrogantes. 

Olvidamos en esas circunstancias que vivimos en uno de los lugares de la Tierra donde mejor se vive. 

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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A pesar del Gobierno. 

A pesar de muchos de los partidos políticos que en teoría nos representan.

A pesar de tanto personaje impresentable con coche oficial.

De lo que cabe deducir que vivimos en uno de los mejores países del mundo, no gracias a la clase política actual sino gracias a la clase política de hace 30 o 40 años. 

Menor dicho, la de hace 50 o 60.

Y gracias a los ciudadanos de nuestros días. 

No precisamente gracias a Sánchez&Iglesias.

República de gañanes

Ambos, Sánchez e Iglesias, creen lo contrario: que antes de que ellos se nos aparecieran, España era un páramo miserable y los españoles, una tribu extraviada.

De ahí que estos dos gañanes de letrina público se crean por encima del bien y de mal y se dispongan a mover la bolita entre los cubiletes para cambiarnos la nación, dándonos gato por liebre.

Ambos, Sánchez&Iglesias, querrían emular a sus criminales antepasados y pronunciar la misma frase que, en 1931, salió de labios del último presidente del Gobierno de Alfonso XIII, el almirante Juan Bautista Aznar-Cabañas, cuando dijo aquello de que España se acostó monárquica y se levantó republicana.

Sucede sin embargo que en 2020, como en 1931, el sistema republicano no es garantía absolutamente de nada.

Hay seis monarquías parlamentarias entre los 10 países más prósperos del mundo; que las siete monarquías de la Unión Europea —entre ellas, España— están en la lista de las mejores democracias del planeta; que todas ellas encabezan también los ‘rankings’ mundiales de justicia social, y que repúblicas son, entre otras, Corea del Norte, China, la inmensa mayoría de las naciones africanas y todos los Estados semifallidos de América Latina, incluidas las dictaduras militares que aplastaron a sus pueblos.

Repúblicas fueron también la Alemania de Hitler y la Unión Soviética del camarada Stalin. Todo lo cual tiene poco o nada que ver con el obsoleto debate sobre la transmisión hereditaria del poder. (Ignacio Varela: El vicepresidente más tóxico para el momento más dramático)

El régimen republicano no solo alberga ineficacia, corrupción y dictadura. También podría llevarnos a vivir una pesadilla propia de pintura de El Bosco. Pongo por caso.

En la república por la que gimotean Sánchez&Iglesias, y dado lo raro que votan seis millones de compatriotas, cualquiera podría ser presidente, Sánchez o el propio Iglesias. Incluso podrían serlo personajas como Montero, María Jesús o Irene. Imagina.

En cuanto a las motivaciones de cada uno de estos gañanes, uno obedece, Sänchez, y el otro barre para casa. 

Nicolás Redondo Terreros: 

En todas sus apariciones públicas [el socio minoritario del Gobierno] ha dejado claro que cree que la superación de la crisis económica sólo se puede conseguir a través de la división social, enfrentando a los que ellos consideran ricos y poderosos y los que consideran los únicos paganos de la crisis sanitaria: el pueblo, los pobres, la gente. 

Todo el discurso de Iglesias, Montero y la ministra de Trabajo, impregnado de ideología y sectarismo, va en ese sentido divisivo. ¿Ha oído alguien estos días en España a algún dirigente de Podemos que no tenga la fragmentación, la culpabilidad o la división en el centro de su discurso?

Y esa visión maniquea, empequeñecida e ideologizada se acomoda perfectamente a su motivación partidaria: sacar beneficios políticos de la crisis. (Nicolás Redondo Terreros: ¡No nos cuenten cuentos!)

Democracia socialista… y oscura

No hay peligro. No aparece ninguna república en el horizonte. Al menos de momento. Ahora el peligro máximo es otro:

El grave problema que padecemos, y más que se agravará, es que mientras Sánchez tiene una ideología moldeable o ideología chicle, Iglesias sabe perfectamente lo que quiere y cómo lo quiere. En uno de sus libros aclara que hay que aprovechar las crisis, los momentos de excepcionalidad: «La crisis hace saltar los conceptos existentes, los significados básicos». Los votantes suelen padecer amnesia y sopesan mal los riesgos que esconden quienes prometen paraísos. (Juan Van-Halen: El oxígeno revolucionario)

El peligro es que estamos caminando ya, desde que se decretó el estado de alarma, hacia una democracia limitada. 

Una democracia socialista y además oscura, una democracia que oculta datos, hechos, decisiones, actuaciones. Compras millonarias en el extranjero de material contra el virus.

¿Sabes qué debe aparecer obligatoriamente en el Portal de Transparencia?

En el Portal de Transparencia deben aparecer, por ejemplo, las compras de material que hace el Gobierno.

Democracia del miedo

Dicen quienes lo han estudiado que los españoles somos los ciudadanos más obedientes del mundo en esto del arresto domiciliario. 

¿No será que lo que tenemos es miedo, mucho miedo, y no sentido de la obediencia?

En todo caso vivimos en una sociedad que alienta el miedo y además tenemos un Gobierno empeñado en someter a la ciudadanía a través del miedo. 

Empezando por los niños:

Ésta es la primera generación escolar que está siendo educada en el miedo al futuro. Les describimos un futuro ecológico desolador; les insistimos en que no tienen ni idea de cómo serán sus trabajos, pero que serán inestables y precarios; los educamos hacia una ética de la indignación y de la náusea, pero nos sentimos incapaces de ofrecerles una ética del apetito.

¿Hemos pensado bien las consecuencias que la conjunción del miedo al futuro y el emotivismo están provocando en las nuevas generaciones? (Gregorio Luri: «Estamos educando a los niños en el miedo y en la ética de la indignación”)

Merece la pena relacionar esta reflexión del muy interesante pedagogo y filósofo Gregorio Luri con fenómenos como las manifestaciones de jóvenes sobre el clima o sobre tantos otros aspectos de la agitación izquierdista.

Democracia para idiotas

Sigamos con los niños. Y la educación. De ese peligro público andante que es la ministra del ramo se puede esperar todo, incluso que ponga los recursos del Estado al servicio de la deseducación de los niños, de su mala educación.

Algo que, por otra parte, no es ninguna novedad: el PSOE es un experto en mal educar a nuestros hijos.

Cualquiera puede apreciar que en Moncloa parecen más preocupados por la comunicación que por la gestión. En términos políticos, las dos primeras víctimas de esta crisis fueron la verdad y el pudor. Por eso, este periodo de alarma está siendo también un tiempo de deterioro democrático.

Cualquiera puede entender que se cerrasen los centros educativos. Lo que cuesta comprender es que nuestros hijos no tengan el derecho a la calle que sí disfrutan los perros. Y lo que no se puede soportar es que el Gobierno añada a esa reclusión absoluta el riesgo de desnutrición intelectual.

Hoy, el derecho a la educación no está garantizado en España. Y no sabemos si lo estará el curso que viene, para eso tampoco hay plan. No puede haberlo, porque no hay estrategia gubernamental. (Pablo Pombo: En España, el derecho a la educación no está hoy garantizado)

En 3 tuits

La vida de España en caracteres escasos:

La cita

Jorge Bustos:

Ya podemos ir concluyendo que no solo nos iremos al carajo, sino que durante la debacle todas las energías del Gobierno se concentrarán en machacar a la oposición.

Y la imagen

Caín:

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Jamás pensé que uno pudiera ganarse la vida hablando de la vida de los otros, así que sigo creyendo que no soy un periodista. Dicen que éste, el segundo oficio más viejo del mundo (el que estás pensando es el tercero), se ha profesionalizado. Yo me dedico a intentar disimularlo. Este es mi blog http://mvidalsantos.tumblr.com/