Imagen referencial.
Imagen referencial.

Tyler Cowen es el ejemplo de lo que Friedrich A. Hayek pensaba que era un buen economista: un estudioso que no sabe sólo de economía. Sus intereses son amplios, de modo que la economía no constituye unos muros a la percepción del intelectual, sino una luz que acerca a la inteligencia fenómenos que de otro modo quedarían desapercibidos, o se analizarían de forma muy deficiente.

No quería hablarle de él, en realidad, sino de un reciente artículo suyo en Bloomberg, en el que se plantea el futuro de la derecha. Plantea diversas posibilidades. La menos interesante es la que coloca a China en la posición de adorado enemigo. China no es como la Rusia soviética; es un bloque moral y geopolítico alternativo a Occidente, pero no una alternativa económica. Tampoco es como el terrorismo islámico, una amenaza para los ciudadanos, pero no para el Estado. Es un nuevo peligro, que plantea nuevas formas de respuesta.

Algunas personas creen que La Sexta da información.

Suscríbete a Actuall y así no caerás nunca en la tentación.

Suscríbete ahora

Lo más interesante del artículo de Cowen, aunque él no lo plantea así, es la relación de la derecha con las instituciones. Las universidades, los medios de comunicación, los organismos internacionales, los nacionales también, y las mal llamadas ONGs, están copadas por la izquierda. Una izquierda incluso más sectaria que antes y que expulsa a la derecha del debate social.

Lo previsible es que la derecha cree sus propias instituciones. Cowen hace este razonamiento sólo con el caso de los medios de comunicación y de internet. Las redes sociales, los medios alternativos, amparados en un escaso capital y una URL, recogerán todo el pensamiento, no necesariamente de derechas, que no sea aceptado por la nueva ortodoxia progresista. Este razonamiento vale para los think tank y las universidades, por ejemplo.

Lo interesante del caso es que sólo estas instituciones alternativas albergarán opiniones distintas y ampararán la libertad de expresión. Una vez expulsada del paraíso progresista, donde todos abrazan cualquier forma de vida siempre que no sea tradicional, y la diversidad se impone en todo menos en el pensamiento, la derecha se encontrará con la libertad de los proscritos. Haga lo que haga recibirá el oprobio activo y agresivo de la izquierda.

Desde esa posición, puede atreverse a replanteárselo todo. Podrá abrazar viejas y nuevas ideas y vencer a la censura orwelliana de la izquierda con el simple gesto de ignorarla. Cowen no va tan lejos, pero yo veo en la derecha un espectro más amplio que en la izquierda, y un terreno más feraz para el pensamiento.

Y tiene mucho trabajo por delante. Una parte del mismo pasa por la denuncia de la llamada teoría crítica y de todas las bases de la nueva cerrazón intelectual de la izquierda. Otra, de dimensiones inalcanzables a la mirada de una sola inteligencia, pasa por la reconstrucción de la civilización. Ha de ser una mirada honesta. Crítica, pero limpia de auto odios. Comprensiva, sagaz y que participe del optimismo racional y moderado de la derecha intelectual. Aún otra tarea ha de ser la de volver a levantar la mirada, enraizada en la tierra, para intentar alcanzar lo trascendente.

Comentarios

Comentarios