El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont
El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont / EFE

Como buen romántico que es, el presidente de Cataluña, Carles Puigdemont, ha logrado la relación de amor más corta de la historia, la independencia catalana más corta de su historia, y uno de los ridículos más grandes que la historia haya visto.

Y es que en el quinto intento catalán por ser independiente ha durados dos segundos, más o menos. Los que ha tardado Puigdemont en decir pido suspender la ley del referéndum justo después de nos «hemos ganado la independencia».

Algunas personas creen que La Sexta da información.

Suscríbete a Actuall y así no caerás nunca en la tentación.

Suscríbete ahora

Así ha intentado el presidente de Cataluña evitar que Mariano Rajoy por fin reaccione contra él y ha comprado «las próximas semanas» para negociar en busca de un mediador en Europa.

Todo ha comenzado con una hora de retraso tras el último encontronazo con la CUP, quienes no estaban muy contentos pues ni han aplaudido el discurso del presidente.

Puigdemont salió a escena y bebió agua antes de un discurso de casi 45 minutos en el que, una vez más, intentó explicar el ‘España nos roba’ agitando la máquina del pasado con el Eestatuto catalán, con una mentira tras otra que a base de repetición muchos consideran ya verdades.

Puigdemont cumplirá con el destino que le ha señalado el pueblo catalán, pero lo aplaza unos meses, no le vayan a multar con cinco millones

Toda una diatriba sobre el proceso, la dignidad, la paz, las flores y el happy happy de la independencia en Cataluña frente a la pura maldad que ha ido creciendo en Madrid, esa que se ha alimentado del odio y ha propiciado la ‘catalanofobia’.

Esa que finalmente se ha plasmado en el terrible 1 de octubre en el que fueron masacrados cientos de inocentes.

Todo ello, para después no atreverse a declarar la independencia alegando que quieren rebajar la tensión, que Europa se muere por mediar -«es un asunto europeo», dijo-, y que ellos, como demócratas, cumplirán con el destino que le ha señalado el pueblo catalán, pero lo aplaza en unos meses, no le vayan a multar con cinco millones como a Artur Mas.

Así que Rajoy ya tiene su motivo para mantener el inmovilismo y esperar que el enfrentamiento entre la CUP, ERC y el PdeCat le allanen el camino.

La cobardía de los golpista, sí, golpistas, aunque Puigdemont haya pedido que lo llamen así, que ellos no son ni golpistas ni delincuentes como pregonan por Madrid, solo una voz se ha alzado sobre las demás, y lo ha hecho porque cree en lo que dice y sabe lo que cuenta.

Inés Arrimadas, líder de Ciudadanos en Cataluña/ EFE
Inés Arrimadas, líder de Ciudadanos en Cataluña/ EFE

Ha sido la líder de Ciudadanos en Cataluña, Inés Arrimadas, que ha plasmado con hechos, y con dichos, la barbaridad que supone todo este proceso, el odio indiscriminado de sus máximos exponentes contra España y el peligro que supone que les sigan haciendo el juego.

Arrimadas advertía a Puigdemont que ella no se traga su amago de declaración, que es consciente de que ha declarado la independencia aunque la haya vestido de seda y se presenta como la única con capacidad de liderar la respuesta democrática y firme por la que se pelean en la oposición.

En definitiva, un día más de un circo que promete ir para largo y en el que, como siempre, los líderes juegan al ajedrez sin importar poco que los peones cada día estén más cerca en el tablero y esté cerca de estallar la verdadera batalla.

«Hay derrota que valga»

Por otro lado, y como no podía ser de otra manera, ha sido la CUP la más agresiva contra Puigdemont porque la CUP ha sido el único partido que de verdad se ha creído que hoy Cataluña sería «soberana y libre».

«Quizás hemos perdido una ocasión porque el único instrumento eficaz es esa república catalana», ha declarado Anna Gabriel. La decepción de este grupo político es muy importante para valorar si la calma o la tensión se va a imponer en las calles, pues manejan a los más radicales independentistas y anarquistas que ahora duermen en Barcelona.

Y por ahora la lectura no es buena, pues no solo es contraria al Gobierno, sino que ahora amenaza los planes de Puigdemont de encontrar un mediador en Europa.

«¿Negociar con un Estado que sigue amenazando y persiguiéndonos? ¿Con un Estado que depliega sin vergüenza fuerzas policiales y que atiza el terror? Nos encantaría hablar de mediación y diálogo y pensar que el Estado abandona su línea de amenaza»

Comentarios

Comentarios