El expresidente de la Generalidad de Cataluña, Jordi Pujol / Wikipedia
El expresidente de la Generalidad de Cataluña, Jordi Pujol / Wikipedia

¿Sufrimos de exceso de información? Pues mire usted, depende. Nos enteramos de las protestas en Estocolmo y México por el racismo en Estados Unidos, pero sobre otros asuntos, silencio absoluto. Y no me refiero, por ejemplo, a los mercados de seres humanos en Libia o al trabajo esclavo en China, ahora modelo de sistema político-económico para Bill Gates y José Luis Rodríguez Zapatero.

Este fin de semana, Podemos comunicó que Pablo Iglesias había nombrado portavoz (o ‘portavoza’) del partido a la diputada de la Asamblea de Madrid Isabel Serra. En ninguno de los diez medios de comunicación que revisé se mencionaba que Serra está condenada por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid a diecinueve meses de cárcel por haber cometido los delitos de atentado a la autoridad, lesiones leves y daños.

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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Ni varios medios de comunicación cuya audiencia la forman personas de derechas consideraron de interés añadir ese dato, que demuestra como pocos el carácter peligroso de Podemos, partido al que le encantan los delincuentes. ¿O es que ya nos hemos olvidado de Pilar Baeza, condenada por asesinato, que fue candidata a la alcaldía de Ávila?

El Supremo confirmó la sentencia que prueba que CDC daba obras públicas a Ferrovial a cambio de sobornos. Casi siete millones de euros

Como de costumbre toca preguntarse qué se diría en La Sexta y en El Diario si Pablo Casado nombrase portavoz del PP a un condenado como, por ejemplo, Rodrigo Rato, con la excusa de que la «sentencia es injusta».

También han pasado desapercibidos nuevos episodios sobre la que quizás sea la mayor trama de corrupción montada por un partido político en España, en disputa con los casi 700 millones de los EREs andaluces del PSOE. Y si queremos una nación decente, donde no gobiernen o queden impunes los delincuentes, hay que hablar de todo ello.

El 29 de abril, durante uno de los estados de emergencia, la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo resolvió el recurso de casación que interpusieron los condenados del ‘Caso Palau’, entre ellos Convergència, el partido de Jordi Pujol, contra la sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona de 2017.

Ningún periódico de Madrid y sólo uno catalán dieron en sus portadas el nuevo paso hacia la desaparición del partido del 3%

Aparte de los robos cometidos por Félix Millet y Jordi Montull, el tribunal declaró probado que la constructora Ferrovial obtuvo obras públicas de numerosas Administraciones catalanas mediante el pago de comisiones a CDC, con las que ésta se financiaba. El importe de lo robado a los catalanes por el partido nacionalista se calcula en 6,7 millones de euros. ¿Cuántas camas de hospital y cuántos respiradores se pudieron pagar con esa cantidad?

Las quince sedes de CDC, fundada en 1974 por Jordi Pujol y una camarilla de píos catalanistas burgueses, fueron embargadas en 2015 por un juez como garantía para el abono de la responsabilidad civil en el ‘Caso Palau’.

El 4 de junio, lo que queda de CDC presentó un concurso de acreedores en el juzgado mercantil número 9 de Barcelona, como paso previo a su disolución. Para escapar de la vergüenza, ya que no de los jueces (aquí está el origen del ‘procés’: no tener que responder ante tribunales ‘extranjeros’), la banda del 3% cambió de nombre varias veces: PDCat y ahora JxCat, pero los cargos y enchufados siguen siendo los mismos.

Al PSOE y al PP no les ha importado las traiciones del catalanismo porque esperan contar, como ahora Sánchez, con sus votos en las Cortes

En 2017, se había disuelto la otra pata de la coalición CiU, con la que Pujol gobernó (y saqueó) Cataluña entre 1980 y 2003: Unió Democràtica de Catalunya.

Así acaba el experimento del catalanismo ‘moderado’ y ‘sensato’, que tanta influencia tuvo en la Transición. Jordi Pujol fue miembro de las Cortes Constituyentes que redactaron la Constitución y luego, presidente de la Generalidad, desde la que se volcó, junto con su banda de ladrones, en erradicar lo español de Cataluña.

A la vez que construía una nación, Pujol, su mujer y sus hijos amontonaban en Andorra y Suiza una fortuna que se calcula en, como mínimo, 290 millones de euros. ¡Y siguen libres!

De algo no se puede acusar a Pujol, y es de mentiroso. Su plan para infiltrar, corromper y manipular todas las instituciones y a la sociedad entera, el Programa 2000, fue publicado en 1990. Pero ‘Madrit’ prefirió ignorarlo. El rey emérito trabó una excelente relación con Pujol y el ABC dirigido por Luis María Ansón le nombró Español del Año.

Los políticos nacionalistas ‘moderados’ iniciaron el ‘procés’ para dejar de estar sometidos a las leyes y los jueces españoles

El sistema electoral proporcional convirtió a CiU, la federación formada por CDC y UDC, en elemento imprescindible para Suárez, González, Aznar y Zapatero. Mientras la docena de diputados de CiU apoyase al Gobierno de turno en el Congreso, Madrid dejaba a Pujol convertir a Cataluña en su cortijo. Hasta los socialistas y populares catalanes eran anulados o desanimados por sus jefes de Madrid, para que no molestasen al socio.

Si el jueves pasado, CDC presentó su suspensión de pagos, la noticia debería haber aparecido en los periódicos de papel el viernes 5. Y aquí tenemos otra explicación del hundimiento de la prensa. Ninguno de los periódicos editados en Madrid la colocó en su portada. Y de los catalanes, sólo uno, La Vanguardia, en un recuadro de su portada. Ni El Periódico, ni Ara, ni El Punt, ni el Diari de Tarragona.

En cambio, ¿cuál es la noticia que aparece en casi todos ellos? Las protestas nada espontáneas en Estados Unidos. Se usa a Trump, que parece que es el responsable de la muerte del homicidio de Floyd, como excusa para tapar la corrupción en el oasis catalán… o los miles de muertos por el covid-19 desaparecidos de las estadísticas.

¿Por qué la izquierda, opuesta a fronteras e identidades, pacta con partidos separatistas, racistas y burgueses, como el PNV y JxCat?

El silencio de muchos periodistas y columnistas catalanes, como Francesc-Marc Álvaro y Pilar Rahola, se entiende, porque colaboraron en la perversión de sus paisanos. Pero, ¿y la prensa madrileña?

Por estas omisiones sobre los delitos y las canalladas cometidos por las izquierdas y por los separatistas tenemos una democracia coja, en la que esos dos grupos gozan de un prestigio inmerecido. 

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