Nada en su vida hacía presagiar que el joven, identificado como Mohamed Riad, se convertiría en un terrorista. Sin embargo, con tan sólo 17 años, este chico afgano ha herido a cuatro personas a golpe de cuchillo y hacha.

Riad llegó a Alemania hace dos años como refugiado y tras pasar por varios albergues, se le asignó una casa de acogida en Würzburgo. La familia estaba encantada con él ya que había accedido a un puesto de formación en una panadería, era posible que se quedara con el puesto de trabajo y gracias a ello, disponía de sus propios ingresos.

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Según ABC, el joven apenas acudía a la mezquita, aunque rezaba en su habitación. La misma  habitación en la que la policía ha encontrado una bandera del Estado Islámico pintada con rotuladores y un cuaderno en el que había escrito en idioma pashtún lo que podría ser una carta de despedida para su padre: «Reza por mí para que pueda llevar a cabo esta increíble venganza y pueda alcanzar el cielo».

El autor del ataque ha asegurado en un vídeo, que ya ha sido verificado por parte de las autoridades alemanas, que  es «uno de los soldados del califato». Las imágenes, difundidas por la agencia Amaq, vinculada al grupo yihadista Estado Islámico muestran a Riad sujetando un cuchillo y amenazando: «Os voy a degollar con este cuchillo y voy a cortar vuestros cuellos con hachas».

Las fuerzas de seguridad de Baviera, han concluido que el refugiado «se radicalizó solo y que se activó de forma autónoma» y su entorno coincide en que era un chico tranquilo y normal, «no un radical ni un fanático».

El fiscal sospecha que Riad se desestabilizó por completo el pasado sábado, tras recibir la noticia de la muerte de un amigo en Afganistan. Las autoridades apuntan a que subió al tren con la intención de matar a pasajeros desconocidos para vengarse por lo que los infieles hicieron a sus «hermanos musulmanes».

El cardenal Cañizares ya lo advirtió

El arzobispo de Valencia, el cardenal Antonio Cañizares, ya planteó en octubre de 2015, cuando comenzó la crisis de los refugiados en Europa, la necesidad de cuestionar si entre los cientos de miles de refugiados que llegan a Europa era todo «trigo limpio”.

El prelado pidió prudencia a los gobiernos ante la posibilidad de que la oleada de refugiados trajera en su seno una suerte de «caballo de Troya” islamista al corazón de las sociedades europeas.

Las declaraciones del cardenal desataron una oleada de protestas y criticas, hasta que la Red Española de Inmigración y Ayuda al Refugiado le denunció por considerar sus palabras “apología del odio”.

El hecho de que el joven afgano haya entrado en el país como refugiado ha supuesto que las autoridades quieran controlar quien entra en los países europeos y verificar su identidad. Además complica el escenario en Alemania y se suma a la crisis migratoria que vive la canciller Angela Merkel, que aseguró que endurecería las normas para solicitar asilo.

Ante los recientes ataques yihadistas, el ex jefe de la comisión parlamentaria de Interior de Alemania, Wolfgang Bosbach, defendía que «llevamos mucho tiempo diciendo que hay que limitar la entrada de refugiados para poder mantener un mínimo de control, sobre todo porque muchos de ellos llegan sin documentación y es imposible verificar su identidad».

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