Pablo Iglesias, en El Hormiguero

Pablo Iglesias utilizó su tradicional demagogia durante su participación en el conocido programa televisivo de El Hormiguero. En un momento de la emisión el presentador, Pablo Motos, le propuso un juego: podar un árbol cortando las ramas que él consideraba que sobraban.

Buscando el aplauso fácil arremetió contra la monarquía, la reforma laboral o la asignatura de Religión cortando las hojas en las que aparecían dichos temas. Mientras tanto, mantenía otras ramas como el aborto libre o la eutanasia. Cada vez que argumentaba por qué estaba a favor o en contra de estos asuntos el público le aplaudió enfervorecido hasta que habló del “reagrupamiento de presos de ETA”.

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Al igual que con el resto de asuntos, Iglesias tiró de su argumentario y dijo: «Yo creo que las penas están para que las pague quien comete un delito, no sus familiares. Y creo que todos los presos tienen que tener los mismos derechos y la ley española dice que cualquier preso tiene derecho a cumplir condena cerca de donde viva su familia».

Lo que no se esperaba Iglesias es el silencio que se generó en ese instante. Ni un solo miembro del público aplaudió al líder de Podemos, tal y como lo habían estado haciendo hasta ese momento.

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