Documento de un trabajador madrileño afiliado a la UGT / Asociación Salvar el Archivo de Salamanca

Guillermo Suils vivía en el oeste de Madrid cuando estalló la Guerra Civil Española, sin duda, la zona más peligrosa de la capital debido al ataque del ejército nacional desde la Casa de Campo, el parque del Oeste y la Ciudad Universitaria. Su domicilio situado en la calle Limón número 10 (junto al Palacio de Liria) era susceptible de ser bombardeado al encontrarse muy cerca del frente. Por ello fue evacuado a una casa más céntrica en Alonso Martínez.

Suils se ganaba la vida como relojero de la Puerta del Sol. Afiliado a la UGT, combatió en el bando republicano en la zona centro y posteriormente se pasó al ejército de Franco. Pero si hoy es noticia no es por nada de lo que hiciera en vida. Qué va.

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El hijo del relojero, también llamado Guillermo, denuncia que el certificado de trabajo de su padre que se encontraba en el Archivo de la Guerra Civil en Salamanca está en poder de la Generalitat. Y eso que Suils jamás pisó Cataluña. Su caso no es ni mucho menos aislado, sino que es un ejemplo más de las miles de irregularidades cometidas por el Ministerio de Cultura en el envío de los papeles de Salamanca a la Generalitat que tuvieran vinculación con Cataluña.

Es lo que denuncia Policarpo Sánchez, presidente de la Asociación Salvar el Archivo de Salamanca, que calcula que la Generalitat tiene que devolver unos 400.000 documentos al archivo nacional porque no guardan ninguna relación con la región catalana.

El hijo de Guillermo Suils no entiende cómo el documento de su padre puede estar en manos de la Generalitat. “Mi padre jamás tuvo vinculación con Cataluña. Me enteré de todo hace cinco años, desde entonces apoyo a Policarpo Sánchez para que los documentos ajenos a Cataluña vuelvan al Archivo de Salamanca”, señala a Actuall.

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Licenciado en periodismo por la Universidad CEU San Pablo de Madrid. Tomó la alternativa en Intereconomía -semanario Alba, La Gaceta, Los Últimos de Filipinas, Dando Caña, 12 Hombres sin vergüenza- de la mano de Gonzalo Altozano y Kiko Méndez-Monasterio, de los que aprendió incluso algo de periodismo. Más tarde escribió para los digitales La Información y Periodista Digital. Viajó a Irak antes que a Roma, le apasionan la Historia y la tauromaquia. Nazareno de Sevilla.