José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy se saludan a las puertas del Palacio de La Moncloa /Wikimedia
José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy se saludan a las puertas del Palacio de La Moncloa /Wikimedia

El periodista Herman Tertsch explica en una profunda entrevista concedida a La Contra TV el proceso de coacciones al que se somete de forma pública y privada a quienes disienten de lo políticamente correcto.

Un ejemplo de ello es la querella que le ha interpuesto Pablo Iglesias recientemente por señalar en un artículo en ABC que el abuelo del líder de Podemos fue condenado a muerte por participar en las ‘sacas’ de Madrid.

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Tertsch señala que esta práctica está muy extendida en países como Bolivia o Ecuador, donde sus presidentes «fríen a denuncias» a los periodistas que cuestinan las políticas del régimen.

Tertsch señala que «la izquierda siempre ha tenido una especie de alarma frente a cualquier tipo de crítica» y revela que ya cuendo infomraba para El País sobre los países del Pacto de Varsovia, ya recibía denuncias anónimas en el País y le llamaban «nazi o fascista».

En El País, quien cuestionaba la versión ofical del 11M era «poco menos que un elemento disolvente», denuncia Tertsch

Al mismo tiempo asegura que se fue de la cabecera de PRISA porque «me pusieron unos límites a mi libertad de expresión que eran inadmisibles» y porque «la deriva sectaria estaba totalmente en marcha».

En concreto, señala que «los roces en serio» en la redacción de El País comienzan cuando «no acato la orden máxima y absoluta de que la verdad sobre el 11M está dictada y nadie puede mover una coma y aquel que cuestione la sentencia sobre el 11M es poco menos que un elemento disolvente».

Entre los «pablemos» y los «sorayemos»

El columnista de ABC sostiene que hoy se hace un periodismo dividido en su mayoría entre quienes identidica como los «pablemos» y los «sorayemos», en referencia al secretario general de Podemos y a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría.

A su juicio, se trata de las «dos líneas de obediencia fundamental que cubren todo el espectro periodístico español con muy muy pocas excepciones».

El periodista considera igualmente que el panorama mediático español es fruto de las «incomprensibles cesiones televisivas que han creado una izquierda que en otros países son grupos marginales como devieran ser en cualqueir país civilizado. Tienen la hegemonía mediática gracias al gobierno del Partido Popular«.

Rajoy ha permitido que la deriva vaya en la misma dirección que el impulso de Zapatero. En ese sentido sí ha sido la tercera legislatura de Zapatero», incide Tertsch

Rajoy: «Una oportunidad histórica perdida»

El veterano periodista critica que Mariano Rajoy, con su mayoría absoluta no revertiera el proyecto de ingeniería social impulsado por José Luis Rodríguez Zapatero pese a que contaba con todo a favor.

«La victoria de Rajoy, con la mayoría absoluta, con todo el poder territorial, con todo el apoyo europeo, con todo el apoyo mundial, con todas las realidades a su favor para poner este país patas arriba y reestructurarlo y hacerlo realmente viable fue una oportunidad histórica perdida«, señala.

«Rajoy ha permitido que la deriva vaya en la misma dirección que el impulso de Zapatero. En ese sentido sí ha sido la tercera legislatura de Zapatero», incide Tertsch.

La oposición de Rajoy a Zapatero fue «mala, nula y perezosa y después cómplice», subraya en otro momento de la entrevista.

«En España no eres libre mientras no pierdas el miedo a que te llamen facha», asegura Tertsch

Los años de Zapatero son «comparables a cualquier guerra»

Herman Tertsch explica que «los años de Zapatero son años comparables a cualquier guerra, en el sentido de los daños permanentes que ha generado, entre otros muchísimo odio».

A su juicio, este sentimiento estaba en los años 80 restringido a ETA y no lo había hasta que en el año 2000 llega a la secretaría general del PSOE José Luis Rodríguez Zapatero y a partir de 2004 «hay un mensaje implacable y directo a buscar la división, la ‘antiespana’ que somos los ‘fachas'» palabra conla que se identifica a todo aquél que hable mal de sus proyectos.

«En España no eres libre mientras no pierdas el miedo a que te llamen facha», subraya Tertsch.

La derecha huérfana en España

Preguntado por el florecimiento de formaciones a la derecha de los partidos centroreformistas en Europa, Tertsch señala por contraste que «en España hay una derecha que no está representada en ningún sitio y es una derecha huérfana que vota en este momento a Rajoy y al PP por miedo a que ganen otros y por mal menor».

Los intentos por obtener representación para este segmento de la poblacion española no han cuajado hasta el momento, a juicio de Tertsch por existe un «lastre» postfranquista por el que «cualquier opción de derecha clara te la van a tachar de franquista».

Tertsch señala que esta forma de calificar a ciestas personas o corrientes de pensamiento nace de la «mentira inicial de la Transición» momento en el que «no hubo coraje» para reconocer la evolución que se dió «a través de una dictadura que tuvo su apoyo».

La sociedad española «se cargó de mentira diciendo que había unos españoles buenos que eran todos los millones y millones de resistentes al franquismo que nunca nadie vió» y luego «los malos españoles, los fachas que eran los militares, los curas y los ricos», señala.

A su juicio, «la mentira fundamental del antifranquismo ha hecho que la mentira sea barata, que salga gratis» en la política española.

«Mi padre fue nazi y luego antinazi»

La entrevista de Tertsch concluye con una apasionante reflexión sobre la historia de su padre, Ekkehard Tertsch, que en 1933 se afilió al Partido Nazi y que acabó en un campo de concetración, acusado de estar involucrado en un intento de atentado contra Hitler.

Se podría, como el resto de la entrevista, resumir su contenido, pero para que pueda ser captada con todos su matiz y verdad, Actuall recomienda vivamente acudir al vídeo:

 

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