Donald Tusk y Angela Merkel
Donald Tusk y Angela Merkel

Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea vuelven a intentar este jueves desbloquear la reforma de la política de asilo que lleva meses estancada y que aspiran a cerrar en junio del próximo año, pero la resistencia del grupo de Visegrado a aceptar el sistema de cuotas obligatorias de acogida de refugiados como pide Bruselas sigue paralizando su implantación.

«Estas divisiones están acompañadas de emociones que hacen más duro encontrar incluso un lenguaje común o argumentos racionales para el debate», ha avisado el presidente del Consejo europeo, Donald Tusk, a su llegada a la cumbre europea.

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Por ello, el exprimer ministro polaco ha planteado a los Estados miembros aparcar una de las propuestas clave de la Comisión Europea para gestionar mejor las crisis migratorias en el futuro; un mecanismo de cuotas obligatorias de acogida que se activaría únicamente en casos de crisis graves y que rechazan de plano los países del Este.

El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, interviene en el Congreso del Partido Popular Europeo (PPE) de 2017 / EFE-Domenic Aquilina
El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, interviene en el Congreso del Partido Popular Europeo (PPE) de 2017 / EFE-Domenic Aquilina

El modo en que Tusk describió el sistema obligatorio de cuotas en el documento de trabajo remitido a las capitales -«ineficaz»- suscitó la critica de la Comisión Europea, pero de nadie más, un claro ejemplo de que ya casi nadie sigue apostando por este sistema que tanta controversia ha provocado.

El grupo Visegrado aportará 35 millones de euros a las medidas de control para frenar el paso de inmigrantes desde Libia

Pese a la polémica, Tusk no rectificó sus palabras y mantiene que el reparto de la acogida mediante un sistema de cuotas «no ha funcionado» para frenar los flujos, lo que demuestra su ineficacia.

Fracaso personal de Merkel

Este revés continúo supone un fracaso personal de la actual canciller alemana, Angela Merkel, quien comenzó con la política de puertas abiertas, para después rectificar e intentar imponer las cuotas que los países del este no querían.

Hungría, Polonia, República Checa y Eslovaquia son los que más claramente se han opuesto a las cuotas e incluso tres de ellos –Hungría, Polonia y República Checa– han boicoteado el programa de reubicación con el que la UE ha trasladado a miles de refugiados desde Italia y Grecia al resto de países en los últimos dos años.

Angela Merkel votó en contra, pero permitió a sus diputados que apoyaran la desprotección jurídica del matrimonio.

Las diferencias siguen patentes, como han confirmado posteriormente todos los participantes de la reunión, pero este jueves han limado asperezas con un acuerdo por el que el grupo Visegrado aportará 35 millones de euros a las medidas de control para frenar el paso de inmigrantes desde Libia, informa Europa Press.

«Rechazamos totalmente las cuotas porque no funcionan, son ineficaces, y apoyamos la idea de Tusk, porque la decisión sobre las cuotas divide a la Unión Europea y debemos ser muy cautos en el futuro con estas decisiones», ha aseverado el primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico.

El plazo para cerrar estas interminables negociaciones se alargan hasta junio del año próximo, pero cada aplazamiento es una victoria para Visegrado, y al igual que Tusk, hay cargos importantes de la UE que empiezan a pensar en otras posibilidades para desbloquear la situación.

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