Mariano Rajoy en su escaño del Congreso, durante el debate de investidura / EFE
Mariano Rajoy en su escaño del Congreso, durante el debate de investidura / EFE

La subida de impuestos aprobada por Mariano Rajoy el pasado viernes -que afectará principalmente a las grandes empresas e impuestos especiales sobre el tabaco y las bebidas alcohólicas de alta graduación, refrescos, bebidas carbonatadas- vuelve a dejar en evidencia una de las promesas electoral del PP: bajar los impuestos.

Como ya sucediera tras la victoria electoral de 2011, el Ejecutivo de Rajoy se salta uno de los puntos de su programa nada más formar Gobierno. Y en esta ocasión, con el apoyo del Partido Socialista.

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Si el país crece al 3%, ¿qué necesidad tiene Rajoy de volver a subir impuestos? Hace cuatro años la coartada con la que se defendió el presidente para la subida masiva de impuestos fue el agujero encontrado en las cuentas falseadas por el gobierno saliente, el de Zapatero-Rubalcaba. Cinco años después España -siempre según datos oficiales- crece al 3%, una situación favorable que, a priori, no debería propiciar tal subida en la presión fiscal.

No dejaba lugar a la dudas el propio programa del PP en las últimas elecciones: «Dar prioridad a la reducción de la carga tributaria que enfrentan los ciudadanos y atender desde el ámbito fiscal sus necesidades e inquietudes».

Esta nueva promesa incumplida de Rajoy en materia económica se une a otras que arrojó por la borda en la pasada legislatura en la que gozó de mayoría absoluta. Nos referimos a los temas relativos a la vida, la familia y la unidad de España, como si abordar estas cuestiones fuera incompatible con la urgencia económica que vivió España hace unos años.

A continuación, una lista de esas promesas incumplidas:

-Reforma Judicial. Ya sabemos que en España tenemos una Justicia politizada, especialmente por el sistema de elección de jueces. El PP prometió acabar con el actual sistema y el ex ministro Ruiz-Gallardón lo incluyó en una de sus preferencias, pero aquello, como tantas otras cosas, quedó en papel mojado.

-Reforma del aborto. La reforma del aborto que Rajoy incluyó en el programa electoral de 2011 nunca llegaría a ver la luz. Por esto último dimitió Gallardón. Muy al final y casi de tapadillo, lo único que el Gobierno decidió cambiar del texto de la socialista Bibiana Aído fue lo relativo a que las menores pudiesen abortar sin permiso paterno. Muy lejos de la promesa incluida en el programa: «Cambiaremos el modelo de la actual regulación para reforzar la protección del derecho a la vida, así como de las menores». El PP ha pasado de presentar en 2010 un recurso ante el TC contra esta ley a asumirla una legislatura después.

-Matrimonio gay. Un caso exactamente igual al del aborto. Además de salir a la calle en multitudinaria protesta, el PP presentó ante el Tribunal Constitucional un recurso contra la ley que proclamaba el matrimonio homosexual en 2005. Años después prácticamente nadie en el partido discute esta norma. Sin ir más lejos el propio Mariano Rajoy y otras destacadas figuras del PP acudieron a la boda de Maroto celebrada en 2015.

-Memoria Histórica. Era otro de los temas con los que el Partido Popular de Rajoy se proponía acabar nada más llegar al poder. La ley, aprobada por Zapatero en 2007, impone una visión de la reciente historia de España: la referida a la Guerra Civil y al Franquismo. Es decir, condena el alzamiento, el propio régimen franquista y hasta cuestiona los principios de la Transición. Consecuencia de todo ello es la retirada de símbolos, calles y estatuas que aludan  al franquismo o al bando nacional durante la guerra. Otra vez la España de los buenos y los malos

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