Todas las encuestas -salvo el CIS- apuntan a una mayoría absoluta PP+Vox; salvo que el electorado de derechas se desmovilice...
Todas las encuestas -salvo el CIS- apuntan a una mayoría absoluta PP+Vox; salvo que el electorado de derechas se desmovilice...

Todas las encuestas, incluidas las del desprestigiado CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) que dirige un tal Tezanos, dan como algo segurísimo la derrota de Pedro Sánchez ante una eventual coalición integrada por el PP de Alberto Núñez Feijoo y VOX de Santiago Abascal.

Y algo debe de saber Pedro Sánchez puesto que en el debate del pasado 10 de julio se mostró nervioso, a la defensiva, respondiendo con evasivas, descalificando y tratando de alterar a un Núñez Feijoo que en todo momento demostró tener pleno control de la situación.

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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No obstante, pudiera darse una sorpresa.

Y es que, aunque nuestros amigos lectores pongan cara de extrañeza, vale la pena que les hagamos la siguiente pregunta: ¿Qué ocurriría si Pedro Sánchez y cómplices que les acompañan nos sorprendieran conquistando la mayoría absoluta?

Por lo pronto volvería a integrar otro “gobierno Frankenstein” con el cual aceleraría aún más la desintegración de España.

¿Será posible –quizás se pregunten quienes nos estén leyendo- que quien en estos momentos es un evidente perdedor acabe siendo el vencedor?

Pudiera ocurrir y la explicación se encuentra en lo que a continuación exponemos.

Pudiera ocurrir que los simpatizantes tanto de VOX como del PP respirasen tranquilos con las encuestas actuales y que se durmiesen en los laureles.

Pudiera ocurrir que, creyendo tener ya el triunfo asegurado, se confíen y dejen de ir a votar puesto que ya la victoria está asegurada.

Aquí el riesgo se encuentra en que la decisión de no acudir a las urnas no la tomen media docena de compadres sino cientos de miles e incluso algunos millones de votantes.

En cambio, en el bando de los simpatizantes del actual gobierno social comunista, pudiera darse el fenómeno contrario o sea que –alarmados al ver todo lo que se les viene encima- acudiesen desesperados a las urnas llevando incluso a familiares que se desplazan en sillas de ruedas.

En el caso español, serios estudios demoscópicos nos dicen que siempre que se da una elevada abstención los vencedores suelen ser los de izquierdas.

Y es que socialistas, comunistas, separatistas y demás sujetos antiespañoles suelen unirse ante el peligro común, razón por la cual llueve o truene acuden siempre a votar.

En cambio el perfil del votante de derechas suele ser acomodaticio, burgués y conformista, razón por la cual adoptan siempre la regla del menor esfuerzo.

Al ver como en estos momentos las encuestas dan como seguros vencedores a VOX y al PP se corre el riesgo de que sus simpatizantes se confíen y, en vez de ir a votar, prefieran irse a la playa, a disfrutar de un día de campo o a echar la partida con los amigos en la taberna.

Un sueño apacible y conformista del cual habrán de despertar cuando empiecen a darse los primero resultados a partir de las nueve de la noche del 23-J

Un sueño apacible del cual despertarán bruscamente al enfrentarse con una realidad que no esperaban y que acabó siendo una horrorosa pesadilla.

Esos cientos de miles –quizás millones- que por apatía, comodidad o exceso de confianza se nieguen a votar el 23 de julio estarán creando un vacío de poder que muy pronto será ocupado por las izquierdas.

Esa enorme cantidad de cómodos burgueses que después no se quejen cuando los flagelen con impuestos confiscatorios o les den toda clase de facilidades a los okupas.

Y es que, debido a su aburguesamiento suicida, están renunciando a sus derechos al permitir que sean sus enemigos quienes decidan por ellos.

De nada vale quejarse amargamente en inútiles charlas de café o en plazas y jardines pues ya para entonces no habrá remedio y habrá que soportar otros cuatro años.

Es de vital importancia que todos votemos el 23-J tomando plena conciencia de que los resultados de dichas elecciones habrán de influir en el futuro de las próximas generaciones.

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Abogado, historiador y periodista. Editorialista de el Heraldo de México (1973-2003). Colaborador de varias revistas mexicanas y españolas. Corresponsal en México de la revista Iglesia-Mundo (1981-1994). Autor de 'La cruzada que forjó una patria' (1976); 'Forjadores de México' (1983); 'Los mitos del Bicentenario' (2010) e 'Isabel la Católica. Su legado para México (2013).