La candidata presidencial a la Casa Blanca Hillary Clinton junto a su presidente de campaña John Podesta
La candidata presidencial a la Casa Blanca Hillary Clinton junto a su jefe de campaña John Podesta

Wikileaks ha publicado otra serie de correos electrónicos que demuestran que John Podesta, jefe de campaña de Hillary Clinton y uno de sus colaboradores, el activista de izquierda Sandy Newman,  intercambiaban mensajes sobre cómo dinamitar la Iglesia Católica desde dentro.

¿Y como dinamitarla? Con un caballo de Troya. Los correos electrónicos, que fueron enviados en 2011, revelan que el objetivo principal era idear un plan para provocar una “primavera católica” dentro de la Iglesia que sirviera para dividir a la jerarquía norteamericana y enfrentar entre sí a los católicos en EEUU.

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Podesta: “La primavera católica tendrá que ser de abajo hacia arriba”

Podesta, fundador de ‘Center for American Progress’ un grupo abortista y pro LGTBI, tenía un objetivo muy claro para que su complot contra la iglesia funcionara, “la primavera católica tendrán que ser de abajo hacia arriba”, confirmaba vía email.

Podesta afirma haber creado dos grupos “progresistas católicos”, uno de ellos llamado ‘Católicos Unidos’, y otro ‘Católicos en la alianza por el bien común’ con el fin de infiltrarse en la Iglesia y provocar así una revuelta contra los obispos de Estados Unidos por su oposición a distribuir anticonceptivos dentro de los servicios sanitarios que ofrece la Iglesia.

El arzobispo y cardenal Timothy Michael Dolan, uno de los líderes católicos a derribar/ Flickr Hudson Institute
El arzobispo y cardenal Timothy Michael Dolan, uno de los líderes católicos a derribar/ Flickr Hudson Institute

No es la primera vez que el Partido Demócrata tiene en su punto de mira a la Iglesia Católica.

Actuall ha relatado ya cómo la Iglesia luchó para no ceder ante el mandato de la administración Obama para que distribuyeran anticonceptivos y píldoras abortivas en sus instituciones.

Newman: «Es preciso que los católicos exijan el fin de la dictadura eclesiática y logren que se acepte la Ideología de Género»

El colaborador de Podesta, Sandy Newman, le escribía en uno de los numerosos emails su plan para crear una revolución: “La controversia que se ha creado porque los obispos se oponen a la campaña de reparto de anticonceptivos, a pesar de que el 98% de las mujeres católicas los han usado junto a sus parejas, me ha dado que pensar… En verdad creo que tiene que haber una ‘primavera católica’ donde los propios católicos exijan el fin de la dictadura eclesiástica y comiencen a demandar una democracia que incluya la aceptación de la igualdad de género dentro de la iglesia”.

En otro de los correos electrónicos, Newman y Podesta denigran la fe católica y a sus seguidores al considerarles «en deterioro por ir contracorriente de las creencias de la sociedad”.

Asimismo, en otro de estos numerosos correos electrónicos Newman asegura que aunque él nunca ha tenido un acercamiento a la Iglesia presupone que la jerarquía católica coacciona económicamente a sus instituciones  por lo que “es más fácil implantar una semilla de revolución en el interior».

“Por supuesto esta idea no la puedo probar pero todos sabemos el poder económico de la Iglesia Católica en EEUU. Por lo tanto es posible hacer una revolución”, afirma Newman.

Obama prepara una reunión junto a Jennifer Palmiere, el el centro de la fotografía/Commonswikimedia
Obama prepara una reunión junto a Jennifer Palmiere, el el centro de la fotografía/Commonswikimedia

Los emails han demostrado además que la directora de comunicación de la administración de Hillary Clinton, Jennifer Palmieri, también está involucrada en este complot contra la Iglesia.

Palmieri recibió un correo electrónico junto con Podesta, escrito por uno de los ejecutivos de ‘Center for American Progress’ John Halpin, donde aseguraba que “los católicos no piensan, sino que hacen caso de manera sistemática a la ordenes de arriba”.

A lo que Palmieri respondía: “Imagino que es porque creen que es la religión políticamente conservadora socialmente más aceptable. Ya entiendo porqué los ricos católicos se han vuelto evangélicos», concluía.

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