Santiago apóstol a caballo.
Santiago apóstol a caballo.

Estamos, como ya en otra ocasión lo hemos dicho, en pleno Año Santo Compostelano, motivo por el cual resulta oportuno hablar acerca del significado y trascendencia de la conocida y muy popular Cruz de Santiago.

Hagamos un poco de historia…

Algunas personas creen que La Sexta da información.

Suscríbete a Actuall y así no caerás nunca en la tentación.

Suscríbete ahora

Fue hacia la segunda mitad del siglo XII, concretamente en tiempos del rey Fernando II de León, en cuyo reino vivían doce caballeros que continuamente escandalizaban al reino con su vida licenciosa.

Un feliz día la luz de la gracia penetró en sus almas y decidieron cambiar de vida.

Lo primero que hicieron fue reconciliarse sinceramente con Dios por medio del Sacramento de la Penitencia.

Sin embargo, no estaban conformes. Deseaban hacer algo más que reparase sus faltas.

Y fue así que decidieron unirse bajo unos mismos estatutos y formar toda una Congregación que defendiese de los ataques de los musulmanes a los peregrinos que viajasen a Galicia para venerar en Compostela el Sepulcro del Apóstol Santiago.

Quienes peregrinaban a Compostela vestían de un modo muy singular: Sombrero ancho, esclavina y bastón. Avanzaban penosamente encontrando infinidad de peligros a lo largo del camino puesto que por igual los acechaban fieras que salteadores o -en el más remoto de los casos- alguna razzia de guerreros musulmanes.

Es entonces cuando, inspirándose en el ideal caballeresco del Apóstol Santiago, se funda toda una orden de corte religioso y militar que habría de escribir páginas gloriosas en la Historia de España.

Y fue así -como antes dijimos- que aquellos caballeros descarriados decidieron crear un pequeño

contingente de hombres decididos a dar la vida en defensa de los humildes peregrinos que, siguiendo el “Camino de Santiago”, se internaban por aquellos territorios tan llenos de peligros.

Fue así que nació la Orden de Santiago que, en cierto modo podría compararse en nuestros días con una guardia de policías rurales, pero con un carácter profundamente religioso.

El traje de ceremonia de los caballeros de Santiago era una capa blanca, con una cruz roja en forma de espada, haciendo flor de lis en la empuñadura y en los brazos.

Una Cruz en forma de Espada que venía a simbolizar la vocación que quienes a un mismo tiempo eran monjes y soldados.

El color rojo simbolizaba la sangre presta a derramarse ya fuese en la lucha o ya fuese en el martirio.

Lo que acabamos de decir es de una gran trascendencia puesto que sirve para explicarnos la profunda unión que, a lo largo de los siglos, ha existido en España entre lo patriótico y lo religioso.

Que oportuno resulta citar aquí al filósofo Manuel García Morente quien nos dice que “el sentido profundo de la historia de España es la circunstancialidad entre la patria y la religión. O sea que para los españoles no hay dualidad entre la patria y la religión. Servir a Dios es servir a España; servir a España es servir a Dios” (Idea de Hispanidad. Editorial Espasa-Calpe. Páginas 211 y 212).

Durante siglos enteros, la tradición hizo del Patrón de España un santo caballeresco que sabía salvar a su pueblo de los mayores peligros.

Cuando la devoción jacobea llega al Nuevo Mundo, los nuevos cristianos prefieren representar al Apóstol no tanto como peregrino sino más bien como un guerrero montado a caballo; de este modo querían indicar que veían en Santiago a un libertador que venía a salvarlos no solamente de sus enemigos sino también de las creencias idolátricas.

Esta es la explicación por la cual, en tanto que en la península prefieren representar al Apóstol en su faceta del peregrino que marcha hacia Compostela, en tierras del Mundo Hispánico prefieren representarlo como el valiente guerrero que los defiende de todo peligro.

Un santo caballero que fue invocado por todos y que impuso en el pueblo español el estilo de ser monje y soldado a un mismo tiempo.

Monjes y soldados fueron los caballeros de Santiago; como monjes y soldados se comportaron los españoles durante las épocas más gloriosas de la Historia de España.

Monjes y soldados que no podían verse mejor representados que con la Cruz de Santiago que -como acabamos de decir- ostenta al mismo tiempo los símbolos de la Espada y de la Cruz decorados con el rojo de la sangre que es propia de los mártires y de los héroes.

Y es que España es un pueblo que ha dado héroes y mártires a granel…

Comentarios

Comentarios

Abogado, historiador y periodista. Editorialista de el Heraldo de México (1973-2003). Colaborador de varias revistas mexicanas y españolas. Corresponsal en México de la revista Iglesia-Mundo (1981-1994). Autor de 'La cruzada que forjó una patria' (1976); 'Forjadores de México' (1983); 'Los mitos del Bicentenario' (2010) e 'Isabel la Católica. Su legado para México (2013).