Pablo Casado, presidente del Partido Popular.
Pablo Casado, presidente del Partido Popular.

Desde que Vox anunciara la presentación de una moción de censura, el PP ha gastado más esfuerzos en explicar por qué no va a apoyarla que en arremeter contra el Gobierno de Pedro y Pablo que nos conduce a la ruina. El gran argumento, puesto a mayor volumen a medida que se acercaba el día para el debate en el Congreso, es el de “los números no dan”.

Pues sí: los números no salen. Ni uniendo al diputado de Teruel ni al de Revilla. ¡Qué raro que los ‘peperos’ se sientan tan preocupados por la dureza de los números cuando los desprecian al votar a favor de la ‘transición ecológica climática’ y de la legislación que discrimina a los varones!

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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La política no es una ‘ciencia dura’, pues trabaja con los imprevisibles seres humanos. En la actividad humana hay muchas circunstancias en que las cosas salen aunque los números no den.

La política es una ciencia, o un arte, que necesita de los números, pero más de la voluntad humana

Si los números fuesen el único factor a tener en cuenta, Cristóbal Colón se hubiera quedado en su casa, pues su plan para alcanzar China a través del Atlántico estaba equivocado al encoger el tamaño de la Tierra. La junta de científicos convocada por la reina Isabel le indicó a ésta que los números no daban. Y era verdad. Pero entraron en juego otros elementos, como el instituto de la monarca castellana y el detalle de toparse con un continente ignoto.

La víspera de las batallas de Cannas y de Austerlitz, los números no les daban a Aníbal ni a Napoleón, y sin embargo combatieron contra ejércitos superiores y obtuvieron unas victorias asombrosas. Si Hernán Cortés y Francisco Pizarro se hubieran guiado sólo por los números, no habrían emprendido la conquista del imperio mexica ni del Incanato. Los números no le salían a Donald Trump el día de las elecciones de 2016 y ahora se presenta a la reelección como presidente de Estados Unidos.

Para hacer historia, los números son importantes, pero no imprescindibles, a diferencia de para pedir una hipoteca al banco.

En cambio, nuestros pastafloras de PP y C’s están convencidos de que sólo merece la pena dar las batallas que creen ganadas sobre el papel. Como Atahualpa frente a Pizarro.

La decadencia de C’s comenzó cuando Arrimadas no quiso presentarse a la investidura en el parlamento catalán, porque “los números no salían”

Con semejante carencia de temple, pepitos y ‘ciudablandos’ son incapaces de convertir las derrotas en triunfos, como hizo Cortés después de la Noche Triste, o Charles de Gaulle después de su dimisión del Gobierno provisional francés, o Richard Nixon después de dos inmensos fracasos electorales (la presidencia de EEUU en 1960 y la gobernación de California en 1962) ¡o hasta Felipe González y José María Aznar! Por no atreverse Inés Arrimadas a presentarse a la  investidura en el Parlamento catalán, C’s se encamina hacia su desaparición en Cataluña.

El siguiente argumento, enunciado tanto por la derechita como por la tertulianada progre, consiste en que la moción de censura reforzará el bloque de partidos que apoyó la investidura de Pedro Sánchez hace casi un año.

¿Pero de verdad alguien cree que los partidos separatistas que apoyan a Sánchez, el PNV, ERC, Bildu y el BNG, están descontentos con el socialista y dudan en respaldarlo? Gabriel Rufián, Oskar Matute y Aitor Esteban saben perfectamente que pueden pedirle al presidente lo que quieran, porque se lo dará. ¿Indulto de los golpistas? Ahora mismo, señorito. Hasta le cambiamos el Código Penal si quiere. ¿Transferencia de la Seguridad Social al Gobierno vasco, primero, y a los que la pida después? Nos ponemos a estudiarla. ¿El pésame por un etarra suicidado? Si quiere, hasta derramo una lagrimita.

El chanchullo de PSOE y Podemos para apoderarse de los tribunales es motivo suficiente para una moción de censura

El ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, asegura que estamos en una “crisis constituyente”, como si nos halláramos en la Venezuela de Chávez (¡qué comparaciones tan absurdas se me ocurren!) y el vicepresidente segundo izquierda, Pablo Iglesias, le espeta al PP que “no volverán a forma parte del Consejo de Ministros”. Visto que Iglesias no oculta en TW su admiración por genocidas de su cuerda como el Che y Lenin y que los socialistas demuestran su veneración por Largo Caballero (el que dijo en noviembre de 1933 que “tenemos que recorrer un período de transición hasta el socialismo integral y ese período es la dictadura del proletariado”), uno se preocupa un poco, pues esto no lo dicen los ministros de izquierdas del gobierno italiano o el sueco.

La postura del PP de Casado, Teodoro y Cuca me recuerda a la conducta del Gobierno de Kerenski en 1917. Para este centrista, uno de los políticos más imbéciles del siglo XX (acabó dando clase en la Universidad de Stanford), el mayor peligro no venía de los bolcheviques, que preparaban el golpe de estado a la luz del día y con dinero alemán, sino del supuesto ruido de sables de la derecha. Ya dijo Gregorio Marañón con motivo de la guerra civil española que hay liberales que sufren de ceguera para un color, y siempre el mismo, el rojo.

Los dubitativos acudían antiguamente a los augures y videntes y ahora acuden a los sociólogos y videntes. A ellos les arrojo este aforismo de Gómez Dávila: “Los modos infalibles de ganar son más desastrosos que cualquier derrota”.

En el combate entre el dragón y el guerrero, quien más palos va a recibir es el que se quede en el centro, inmóvil

Reconozco que tenía mis dudas sobre la conveniencia de presentar esta moción de censura, pero se han disipado desde el momento en que PSOE y Podemos, juntos para demostrar que no hay fisuras en su coalición, registraron el martes 13 una proposición de ley para suprimir la mayoría cualificada que la LOPJ exige para que las Cortes elijan a los vocales.

Estamos ante una maniobra de las izquierdas españolas para controlar los tribunales, calcada de las usadas por sus correligionarios en Sudamérica, como ya escribí la semana pasada. Siquiera para poner en evidencia ante Europa este proceso de subversión institucional merece la pena presentarse a la moción de censura. Aunque se pierda.

Se anuncia un combate entre una hidra de dos cabezas y un guerrero. El guerrero acabará un poco apaleado y el monstruo seguirá asolando el país, pero quien peor saldrá de este combate será el moderado, situado en el centro, porque recibirá palos de los dos.

Como suelo hacer, concluyo con otro aforismo de Gómez Dávila: “El que no esté listo a preferir la derrota en determinadas circunstancias comete tarde o temprano los crímenes que denuncia”. A ver si lo leen en Génova… y lo entienden.

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Cuando me digo por las mañanas que el periodismo es lo más importante, me entra la risa. Trato de tomarme la vida con buen humor y con ironía, porque tengo motivos para estar muy agradecido. Por eso he escrito un par de libros con mucha guasa: Bokabulario para hablar con nazionalistas baskos, que provocó una interpelación en el Congreso por parte del PNV, y Diccionario para entender a Rodríguez el Progre. Mi último libro es 'Eternamente Franco' (Homo Legens).