La participación de la Sociedad Civil en las reuniones de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) ha venido aumentando con los años a pasos agigantados.

Hace muy poco tiempo, los representantes de nuestros Estados se reunían prácticamente en soledad, o rodeados de algunos pocos grupos pertenecientes a sectores liberales o “progresistas”, y tomaban decisiones que terminaban por afectar directamente la vida de los americanos, sin que nadie ni siquiera llegara a enterarse de esto.

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Tardamos mucho en notar el impacto que el Sistema Interamericano (incluyendo la Comisión y Corte Interamericana de derechos humanos) tenía en los asuntos internos de nuestros Estados. Estos organismos entonces, tuvieron vía libre durante mucho tiempo, para impulsar una agenda proaborto, pro ideología de género y contraria a las libertades fundamentales, sin ningún tipo de oposición.

Así, estos cuerpos internacionales, compuestos por personas que no fueron elegidas por el pueblo que representan, ajenas a las realidades particulares de cada uno de los Estados y completamente parcializados e inclinados hacia ideologías de izquierda, emitieron pronunciamientos o decisiones que atentaban completamente contra la identidad y tradición de los pueblos americanos, interfirieron en asuntos internos de los Estados, se extralimitaron en sus funciones e incluso llegaron a desconocer el texto de los tratados internacionales sobre los cuales los Estados se obligaron.

La gravedad de los pronunciamientos provocó que la participación de la Sociedad Civil provida y profamilia, comenzara a aumentar en las reuniones de la Asamblea General la OEA

No obstante, la gravedad de los pronunciamientos que emitieron en el pasado y que han continuado emitiendo, como la resiente opinión consultiva 24/17 (sobre “identidad de género, e igualdad y no discriminación a parejas del mismo sexo”), prendieron las alarmas en la sociedad civil de los países de la región. Nuestros países, empezaron a notar el enorme poder de estos organismos en sus ordenamientos internos. Empezaron a ver cómo las decisiones de estas personas eran citadas o referidas por sus tribunales nacionales, cómo incluso sus poderes judiciales y legislativos eran interferidos por decisiones o recomendaciones de la Comisión o Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Esto provocó, entre muchas otras acciones, que la participación de la Sociedad Civil provida y profamilia, comenzara a aumentar en las reuniones de la Asamblea General la OEA, recordamos entre otros la masiva marcha convocada por estos grupos en Santo Domingo (2016), o la participación masiva de estos mismos en Cancún (2017) entre otros acontecimientos que marcaron la diferencia y dejaron un mensaje claro: no estamos dispuestos a permanecer indiferentes o inactivos ante esta amenaza.

Así, llegamos este año, a la 49ª Asamblea General en Medellín. En ella tuve la oportunidad de ser la vocera de la coalición ‘Juventud y libertades’, y hablar en nombre de los 38.255 jóvenes que firmaron la Declaración de la Juventud, de las organizaciones que la promovieron y de los millones de jóvenes que pertenecemos a movimientos provida y profamilia en el continente y en el mundo.

La asistencia de jóvenes a esta Asamblea fue absolutamente impresionante. La movilización que logramos no tiene precedentes. En solo dos días pudimos reunir alrededor de 28.000 firmas. Los pañuelos celestes llenaron el lugar y la alegría que caracteriza a este movimiento tomó el salón donde se llevó a cabo la reunión con la sociedad civil. Nuestra presencia y fuerza no podían negarse.

La izquierda unifica bajo ideales que no compartimos la voz de los jóvenes, reduciendo nuestras necesidades y deseos a “derechos sexuales y reproductivos” o libertades que no hemos ni siquiera llegado a demandar

Estábamos allí, porque reconocimos un asunto de fundamental importancia: los jóvenes tenemos que participar. En general la participación de la sociedad civil es completamente necesaria en la construcción de Estados fuertes, justos, libres y democráticos. Sin embargo, de manera particular la participación de los jóvenes es fundamental, pues no es un secreto para nadie la importancia que ha tenido esta porción de la población en la historia de cada uno de nuestros países. Es por esto, que los diferentes sectores políticos han querido tener de su lado a los jóvenes y contar con su respaldo, pues la fuerza de la juventud no se equipara a ninguna otra.

Lo que ha venido sucediendo, es que se nos ha querido unificar. En nuestros Estados, particularmente los partidos de izquierda han querido adjudicarse la “representación” de la juventud. Unifican bajo ideales que no compartimos la voz de los jóvenes, reduciendo nuestras necesidades y deseos a “derechos sexuales y reproductivos” o libertades que no hemos ni siquiera llegado a demandar.

Es por esto, que los jóvenes debemos tomar parte activa de las decisiones que se toman en nuestro nombre y que afectan directamente nuestro presente y futuro. Las decisiones que están tomando los organismos internacionales, en este caso los Interamericanos, propenden por la deshumanización de nuestra sociedad, despojándola del valor y respeto por la vida, dejando a los jóvenes y las personas en general, en soledad al destruir incluso la familia, quitándoles su identidad, convenciéndolos de que no hay nada correcto e incorrecto, aceptando una visión de la libertad en la que el ser humano intrínsecamente no significa nada, disolviendo  cualquier tipo de verdad; y sobre todo arrebatando la voz y dejando a la sociedad relegada y amedrentada, ante un poder enorme, sobre el que nadie tiene control.

Este panorama, nos preocupa y moviliza, estamos en medio de un mundo que intenta transformar y redefinir la humanidad, el mismo significado de el ser humano, por eso fuimos en masa a la OEA, por eso nuestros grupos, movimientos y asociaciones, siguieron de cerca la Asamblea General, y han comenzado a seguir de cerca la actuación de este organismo y de la Corte y Comisión de Derechos Humanos, porque aunque en la actualidad, ya estamos pagando algunas de las consecuencias de estas decisiones, sin ninguna duda, lo que viene a futuro es peor, y seremos nosotros los que tendremos que enfrentar un mundo que no construimos y en el que no queremos vivir.

En el marco de la Asamblea, también llevamos a cabo el Foro Joven, en el que tuvo lugar la firma oficial de la Declaración y en el que nos comprometimos a seguir trabajando por lo que allí consagramos. Así que pueden esperar más acciones por venir.

La juventud, está presente y no va a bajar la guardia. Queremos dejar la promoción ideológica para concentrarnos en atender las verdaderas necesidades de nuestra generación, y estamos dispuestos a trabajar muy fuerte por esto.

Las siguientes actividades, en mi cuenta de Twitter @MariaCamilsOspi.

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