Godelieva De Troyer (i) y su hijo Tom Mortier (d).
Godelieva De Troyer (i) y su hijo Tom Mortier (d).

La representación legal de Tom Mortier ha entregado en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos las últimas alegaciones en búsqueda de justicia por la muerte de su madre en el año 2012 a manos de un médico belga que decidió matarla bajo la ley de eutanasia porque padecía una depresión. Lo hizo además sin avisar previamente a su familia.

Mortier fue informado el día después de que su madre había sido sacrificada con la explicación de que había estado sufriendo de «depresión intratable». Godelieva De Troyer era una mujer de 64 años y con buena salud física pero tenía un historial de problemas relacionados con la depresión.

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Este caso pretende tumbar la ley de eutanasia vigente desde el año 2002 porque no protege el derecho fundamental a la vida.

“El derecho internacional nunca ha establecido el llamado ‘derecho a morir’. Por el contrario, afirma firmemente el derecho a la vida, especialmente para los más vulnerables entre nosotros. Una mirada a los hechos trágicos de este caso expone la mentira de que la eutanasia es buena para la sociedad. Los enfermos, los que sufren, los ancianos y los vulnerables en nuestra sociedad merecen el mayor respeto y cuidado. A medida que este caso llegue a su etapa final, esperamos que le brinde a Tom un poco de justicia y ayude a proteger a los demás ”, asegura Robert Clarke, director adjunto de ADF International y abogado principal de Tom Mortier.

La ley belga especifica que la persona debe estar en una ‘condición médicamente inútil de sufrimiento físico o mental constante e insoportable que no se puede aliviar, como resultado de un trastorno grave e incurable causado por una enfermedad o accidente’.

Sin embargo, la madre de Tom Mortier «estaba físicamente sana y su psiquiatra tratante de más de 20 años no creía que cumpliera con los requisitos legales de la ley belga de eutanasia. Sin embargo, fue sacrificada en 2012 por un oncólogo sin calificaciones psiquiátricas conocidas», señala ADF Internacional en un comunicado.

Mortier intentó iniciar un proceso penal en Bélgica, pero los fiscales locales desestimaron su demanda contra Distelmans, alegando «falta de pruebas». El profesor Distelmans, que también ha autorizado otros controvertidos casos de eutanasia como el de unos gemelos sordos de 45 años y una mujer de 44 años cuya operación de cambio de sexo había fallado, es copresidente del Comité Federal de Control y Evaluación que se encarga de estudiar los casos de eutanasia en Bélgica.

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