José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez.
José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez.

El ex presidente Zapatero ha dicho que no va a dar protagonismo a los que solo “conocen el lenguaje de la ignominia y de destruir», refiriéndose a la querella por “colaboración con banda armada» que ha presentado el partido de Abascal contra él.

Tiene gracia que sea precisamente él quien hable de “ignominia”, cuando nada hay más ignominioso que sentarse a negociar con una banda de ‘killers’, poniéndoles en bandeja un Estatuto único para País Vasco y Navarra, la legalización de Batasuna, la excarcelación de De Juana Chaos y el fin de la doctrina Parot, que supuso la puesta en libertad de numerosos terroristas. Todo ello consta en las actas de la negociación, que la Audiencia Nacional ha hecho públicas recientemente. 

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Nada más ignominioso que, tras los atentados de la T-4 de Barajas, que costaron la vida a dos personas, Zapatero no sólo no rompiera los contactos con los asesinos sino que los redoblara. 

Tiene gracia que sea Zapatero quien diga que Vox usa el lenguaje para “destruir”. Que pregunte a las víctimas del terrorismo, qué opinan ellas de la destrucción de cientos de vidas, o del dolor, la orfandad, la soledad y la humillación que llevan como un pesado fardo los familiares de los muertos, heridos y secuestrados. Y en lugar de perseguir al delincuente, esclarecer los crímenes (quedan centenares sin resolver), y garantizar la seguridad de los españoles, Zapatero se sentó  con los terroristas llevando una rama de olivo en el pico. 

Lo hizo  sin luz y taquígrafos, saltándose a la torera el Parlamento

Pero lo más grave de todo es el carácter turbio de aquellas negociaciones, bajo cuerda y a espaldas de los españoles. Sin luz y taquígrafos, saltándose a la torera el Parlamento. Como un Tirano Banderas bananero…

Lo peor es el engaño. Porque Zapatero aseguró que no había tales contactos con ETA. Experto en simulación, el socialista negó las negociaciones, como también negó la crisis económica, y el retraso en tomar las medidas pertinentes supuso la destrucción de tres millones de puestos de trabajo.

Por eso es importante que la mentira no le salga gratis a un gobernante tan irresponsable. La memoria de los ciudadanos, la memorias de las víctimas no es tan cortoplacista como la de quien se rió de ellos y ahora pretende irse de rositas. Y sobre todo la memoria de la justicia, que debe dar a cada uno lo suyo.

No son cosa del pasado, los intentos por forjar una «alianza de fuerzas para crear un frente popular que va del PSOE hasta Bildu»

Lo inquietante es que la complicidad con el Lado Oscuro, con quienes quieren cargarse la unidad de España, no es agua pasada. Lo inquietante es que el conchabeo con terroristas y proterroristas está más vivo que nunca con Sánchez, el Zapatero-bis. 

Ahí tenemos el blanqueo de Otegi, con la entrevista-masaje de TVE. Un señor que sigue sin condenar los atentados de ETA y que se pasó tres años entre rejas por haber secuestrado al director de la fábrica de Michelín en Vitoria. Lo mismo que no son cosa del pasado, los intentos por forjar una «alianza de fuerzas para crear un frente popular que va del PSOE hasta Bildu», que pondría en peligro el orden constitucional, como ha denunciado Vox, aludiendo a Sánchez.  

Ahora que la dificultad para sellar acuerdos de gobierno y el riesgo de que se repitan las elecciones lleva a algunos a echar pestes de los nuevos actores políticos (como Cs o Vox) y a añorar el bipartidismo, es bueno recordar que ni el PSOE ni el PP eran la panacea. Y que, singularmente en el caso de los socialistas, la mentira era marca de la casa. 

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Nacido en Zaragoza, lleva más de 30 años dándole a las teclas, y espera seguir así en esta vida y en la otra. Estudió Periodismo en la Universidad de Navarra y se doctoró cum laude por el CEU, ha participado en la fundación de periódicos (como El Mundo) y en la refundación de otros (como La Gaceta), ha dirigido el semanario Época y ha sido contertulio en Intereconomía TV, Telemadrid y 13 TV. Fue fundador y director de Actuall. Es coautor, junto con su mujer Teresa Díez, de los libros Pijama para dos y “Manzana para dos”, best-sellers sobre el matrimonio. Ha publicado libros sobre terrorismo, cine e historia.