¡Tiembla, gran manzana! La gran profetisa (o pequeña, que tiene 16 años) del cambio climático, Greta Thunberg, llega a Nueva York hoy en el velero ecológico en el que se había embarcado.

No deja de tener cierta ironía que viaje en velero. No pudo ser en Drakkar, como los antiguos vikingos de Ragnar Lothbrok, y espero por el bien de los neoyorkinos que no lleven hachas en el barco, pero Greta llega con un mensaje igual de dañino: la patraña del cambio climático para venderla a quienes se la compran seguro en la ONU.

Actuall depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo la cultura de la vida, la familia y las libertades.

Haz un donativo ahora

Porque resulta que Thungberg no quería viajar en avión por la “cantidad de emisiones de CO2” que provocan los aviones… ¿Alguien le ha preguntado cómo piensa volver, o es que solo aplica a tiempo parcial?

Los ecolo-jetas ya pueden cantar milongas. Todas me suenan igual, porque se ha terminado demostrando -y no lo digo yo, lo dice el Times- que esta chica no es más que la portada de un interés empresarial: hay gente que hace caja de lo que diga esta criatura.

Sus palabras jamás apelan a hechos, jamás atienden a razones, ni hay medias tintas en lo que dice. Es el apocalipsis, es la urgencia de lo que yo digo porque yo lo digo, y es así. Una determinación que solo se encuentra en una secta. Y no me preocupa tanto que lo diga una niña de su edad, que ya debería estar espabilada como para ser un títere. No, lo que realmente me preocupa es que hay sectores poderosos que se creen este discurso alarmista a pies juntillas y que lo ponderan, lo magnifican y lo convierten en una “verdad” irrebatible, pero no es auténtico, no está basado en hechos. Posverdad de manual.

El economista Daniil Gorbatenko lo plasma magistralmente en un artículo recogido en la Foundation for Economic Education, en el que demuestra que el discurso fabricado para Greta no es más que demagogia barata, que no se sustenta al menor argumento práctico. Gorbatenko dice que es una fanática, pero entonces ¿Por qué le hace caso gente con tanto poder? Pues sencillamente, como dice la máxima de la publicidad, “el morbo vende”.

Greta Thunberg tiene la determinación que sólo se encuentra en una secta

El morbo de tener un planeta “moribundo” cuando en realidad todo el impacto del CO2, si llegara a doblarse de lo que actualmente se emite, aumentaría un solo grado a escala global. 

No podemos dejarnos manipular por una fanática, a la que se relaciona de tapadillo con lobbies energéticos, y más directamente el magnate sueco Ingmar Rentzhog. Algo está muy mal cuando nos pretenden vender algo muy caro, impráctico y categoricamente falso como el cambio climático sin pruebas, solo con la desesperada voz de una niñita. Yo desde luego, tengo claro que no compro.

Comentarios

Comentarios