AMLO acusa a la prensa de conspiración. ¿Dictadua?
AMLO acusa a la prensa de conspiración. ¿Dictadua?

Una de las películas que, por su emoción y dramatismo, más nos han gustado fue “Los gritos del silencio” que es una crónica de la caída de Pnom-Penh en 1975 en poder del khmer rojo y que fue causa del genocidio de más de dos millones de camboyanos.

La trama gira en torno al reportero gráfico norteamericano Sídney Schanberg quien vivió dicho acontecimiento y logró salvar la vida gracias a la intervención de su amigo camboyano Dith Pran.

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Infortunadamente no pudo conseguir a que a su salvador lo admitiesen como refugiado en la embajada de los Estados Unidos, motivo por el cual su amigo quedó a merced de los esbirros marxistas.

Pues bien, las peripecias de Sídney Schanberg parecen un juego de niños si las comparamos con el drama que actualmente padecen los periodistas mexicanos.

Quien conozca un poco acerca de tan noble y riesgosa profesión sabe muy bien que para ser buen periodista lo único que se necesita es ser veraz.

Y la veracidad –lamentablemente- no es un don que tenga cualquiera.

Especialmente si tomamos en cuenta que en el México de nuestros días existen una gran cantidad de intereses creados (Ej.- Autoridades coludidas con los narcotraficantes) a quienes no les interesa que se disipen las tinieblas para que brille la verdad.

Tan poderosos y siniestros sujetos son incapaces de comprender que el precio que habrán de pagar por tener fama, dinero y poder es la crítica periodística.

Una crítica que necesariamente afecta intereses creados, razón por la cual el periodista que ha actuado como detective sabe mejor que nadie que sobre sus espaldas han dibujado una diana de tiro al blanco.

Lamentablemente, en el México del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) –aunque las autoridades digan lo contrario- la triste realidad es que los crímenes de periodistas quedan siempre impunes.

En cuanto cae asesinado algún periodista –sea de radio, prensa, televisión o redes digitales- se hace mucho ruido al principio pero en cuanto pasa el tiempo casi todos se olvidan de la tragedia.

Y decimos que “casi todos” porque los únicos que jamás olvidarán la tragedia son los padres que perdieron a su hijo, la esposa que perdió al marido o los hijos que perdieron a su padre.

Y lo peor de todo es que –sin ser el presidente directamente responsable- algo que agrava este problema es la animadversión que siente AMLO hacia el gremio periodístico.

Resulta inconcebible que habiendo tantos problemas reales como son la pandemia, el narcotráfico, el nulo crecimiento económico, los feminicidios, la pobreza, la corrupción etc. El actual presidente invente un enemigo imaginario al acusar a los periodistas de conspirar contra su gobierno.

Ni duda cabe que los continuos ataques de AMLO contra los periodistas animan a elementos sin escrúpulos para quitar de en medio a comentaristas, reporteros y articulistas que les estorban.

Un drama al cual no se le ve el final, que va en aumento y que convierte al periodismo mexicano en una de las profesiones con mayor riesgo en todo el continente americano.

Ante todo lo anterior, ni duda cabe que las peripecias padecidas por los protagonistas de “Los gritos del silencio” son un juego infantil ante el drama que los periodistas están padeciendo en México.

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Abogado, historiador y periodista. Editorialista de el Heraldo de México (1973-2003). Colaborador de varias revistas mexicanas y españolas. Corresponsal en México de la revista Iglesia-Mundo (1981-1994). Autor de 'La cruzada que forjó una patria' (1976); 'Forjadores de México' (1983); 'Los mitos del Bicentenario' (2010) e 'Isabel la Católica. Su legado para México (2013).