Cartel de Miguel Ángel Blanco firmado por numerosas personas mostrando su solidaridad
Cartel de Miguel Ángel Blanco firmado por numerosas personas mostrando su solidaridad

Michael Jordan solía decir “Crea tu propio liderazgo”, haciendo referencia a la pervivencia de los cabecillas en cada acción cotidiana. Existen líderes que se conforman con ser aclamados por una mayoría sin esforzarse en que ese carisma permanezca, sin que sea pasto de las llamas de la presión mediática. Atolondrados de un cortoplacismo propio de los tiempos que vivimos, se dan un baño de masas sin vigilar lo que hace su mano derecha. Ese es el motivo por el que todo pasa, y no hay ningún caballero blanco que inspire a la sociedad. Quizá surja esa necesidad imperiosa de la masa de unirse a un redil pastoreado por alguna figura.

Lo estamos viendo con Djokovic, el tenista que se está convirtiendo en líder de la revolución moderna, no ha hecho nada más extraordinario que saltarse las medidas sanitarias. Aunque hubiera realizado otra proeza anodina, seguramente acudiríamos como la prole a aplaudirle, porque necesitamos esperanza. No encontramos líderes estables, tótems capaces de sobrevivir a la liquidez existencial que vivimos. Nos encontramos huérfanos de almas carismáticas porque no hay coherencia en sus vidas. Dicen lo contrario de lo que hacen. Ocurrió con Pablo Iglesias, pasó con Albert Rivera, y se está dando ahora con Pablo Casado. Nada queda del obrero proletario que iba a salvar a los pobres, solo se ha rescatado a sí mismo. A la historia ha pasado aquel que dijo que no iba a pactar con el PSOE y después se achantó ofreciendo pactos de Estado a Sánchez. Ni que decir tiene ese recién nombrado presidente del Partido Popular que prometía hacer resurgir el humanismo cristiano y ha vuelto a la socialdemocracia moderada. Son todos muy valientes hasta que le ven las orejas al lobby de turno.

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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Un líder no nace, se hace. Un liderazgo construido con arrojo y cimentado en la valentía. Es muy fácil hablar de los gobernantes que se van a vivir a casoplones cuando no tienes dinero para irte a vivir a esas mansiones. Lo difícil es ser osado y cuando tienes esos medios no gastarse los billetes en eso que criticabas. Son muchos los que predican de determinados temas rasgándose las vestiduras, pero muy pocos los que, a la hora de la verdad, en el momento que se ven en una situación calcada a las teorías que ellos vomitaban tienen el valor de hacer lo correcto. ¿Cuántos critican la violencia machista pero cuando en la calle ven a un hombre amedrentar a una mujer cambian de acera? ¿Cuántos se compadecen de las personas sin hogar, pero cuando pasan por su lado no les dicen ni un simple ‘hola’? Todos toreábamos desde la barrera, pero pocos tienen la sangre fría de encarar los pitones del toro.

No hay líderes porque vivimos en un mundo de cobardes. Sabemos poco de lo que es dar la vida por algo más grande que nosotros mismos. Leía en Feria de Ana Iris Simón el nombre de Miguel Ángel Blanco y se me ponía la piel de gallina. Él sí que era valiente. Su figura nos indica el camino, no la de su hermana, que está viviendo a costa del recuerdo de su hermano. Yo sí me acuerdo de ti, Miguel Ángel, eres uno de los motivos por los que seguiré luchando. Porque esto va de eso, de dar la cara. Como la dio Ignacio Echevarría cuando se enfrentó a unos terroristas en Londres para proteger a una mujer. Ellos dos son un ejemplo, reflejo de lo que defendían con sus palabras. Gracias por enseñarnos que existen personas que dan la vida por sus ideales. Ojalá más se mirasen en vuestro reflejo.

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