Alberto Nuñez Feijóo, actual presidente del PP
Alberto Nuñez Feijóo, actual presidente del PP

De muy buen humor anda don Alberto Núñez Feijoo, líder máximo del Partido Popular (PP) desde el domingo 19 de junio, día en que se celebraron elecciones en Andalucía.

Y no es para menos puesto que –aparte de haber conseguido la mayoría absoluta- el PP ha marcado lo que muy probablemente sea el principio del fin de un socialismo andaluz que por décadas se había adueñado de la región.

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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Con tan espectacular victoria, al PP ya no le será necesario pactar con VOX, partido que fue precisamente en Andalucía donde se estrenó en la política nacional y que en estas elecciones subió de 12 a 14 escaños.

Todo parece pintar bien para un Núñez Feijoo a quien, después de estos resultados se le facilita el camino para derrotar a Pedro Sánchez en unas elecciones generales y -de ese modo- convertirse en el próximo presidente de gobierno.

Dicha posibilidad lo ha puesto de muy buen humor. No obstante, trae consigo el riesgo de que se llene de soberbia, la soberbia le haga perder contacto con la realidad, pueda dar varios pasos en falso y esto pueda ser causa de un duro descalabro.

Por lo pronto –ensoberbecido por su triunfo en Andalucía- Núñez Feijoo ha declarado que no quitara ni la ley de aborto, ni la ley transgénero y mucho menos la de la eutanasia. Y es que, según él mismo dice, dichos temas no ayudan a ganar elecciones.

Esto quiere decir que dejará leyes que fueron impuestas por el PSOE lo cual se interpreta en el sentido de que un posible gobierno de Núñez Feijoo vendría siendo una prolongación del gobierno socialista de Pedro Sánchez.

Algo parecido a lo que sucedió con Mariano Rajoy quien –a pesar de contar con mayoría absoluta- dejó intacto todo lo que había puesto Zapatero.

O sea –y esto ya lo hemos dicho en otras ocasiones- que el gobierno de Mariano Rajoy vino siendo un tercer gobierno socialista que no hizo más que consolidar lo impuesto por Zapatero. Si acaso –u esto nadie lo niega- hubo una cierta recuperación económica, pero lo medular, lo que afecta a la idiosincrasia española siguió recibiendo los mismos golpes de siempre.

Esa es la explicación por la cual millones de españoles no encontraron ninguna diferencia en votar ya fuese por el PP o ya fuese por el PSOE.

No se daba ningún cambio a la hora de las votaciones; lo único que se conseguía era que la carga que se llevaba sobre el hombre izquierdo se pasara al hombro derecho.

Este malestar debido a tantos engaños de políticos corruptos y ambiciosos fue lo hizo que se diera el fenómeno VOX.

Un fenómeno con el cual muy pronto se identificaron millones de españoles, llegándose al extremo de que hoy en día el partido VOX que dirige Santiago Abascal sea la tercera fuerza política en España.

Núñez Feijoo, repetimos, anda feliz por los resultados de Andalucía, esperando que muy pronto habrán de entregarle las llaves de La Moncloa.

Le aconsejamos que no se confíe, que no caiga en la tentación que supone despreciar a quienes podrían ser unos aliados decisivos e incondicionales como son los diputados de VOX.

Y es que, en el caso de darse una votación muy cerrada, lo más lógico sería que tuviese que recurrir a Santiago Abascal para que le preste los diputados necesarios para formar gobierno.

A menos, claro está ¡y esto sería el colmo! Que, poseído por la misma ambición que poseyó e hizo caer a Pablo Casado, decidiese integrar un gobierno de coalición con el PSOE.

Si eso ocurriese, se estaría quitando la careta y mostrando su verdadero rostro.

Si eso ocurriese, no haría más que demostrar un absoluto desconocimiento de la realidad española que está harta de los políticos tradicionales y que pide un cambio a gritos.

Esperemos que Núñez Feijoo no se deje marear por el canto de las sirenas, que no caiga en la tentación y que demuestre ser un político auténtico y no un oportunista rastrero.

Y es que –a pesar de la euforia que supone el triunfo andaluz- Núñez Feijoo debe preocuparse al oír como en la azotea, cada vez más cerca, se escuchan los pasos de Isabel Díaz Ayuso.

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Abogado, historiador y periodista. Editorialista de el Heraldo de México (1973-2003). Colaborador de varias revistas mexicanas y españolas. Corresponsal en México de la revista Iglesia-Mundo (1981-1994). Autor de 'La cruzada que forjó una patria' (1976); 'Forjadores de México' (1983); 'Los mitos del Bicentenario' (2010) e 'Isabel la Católica. Su legado para México (2013).