Un bando de la guerra civil del Yemen, que dura desde 2015 y en la que interviene Arabia Saudí, ha atacado con una decena de drones la principal refinería de este país, el mayor exportador de petróleo del mundo, y ha provocado una subida de los precios del barril de crudo.

La realidad se parece cada vez más a las películas y novelas de ciencia-ficción.

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Una tecnología punta como la de los aviones no tripulados está cambiando las maneras de hacer la guerra. Y, como ocurre ahora con las nuevas tecnologías, es tan barata y accesible que cualquiera que se empeñe puede copiarla y usarla. Ya no hace falta ser una superpotencia para disponer de un armamento destructivo. Unos drones pueden causar tantos daños como un portaaviones o localizar objetivos de manera similar a los satélites espaciales.

Los viajeros en avión son los nuevos supervillanos de los ‘guerreros del clima’

Pues un grupo de descerebrados salvamundos decidió recurrir a los drones para cerrar el aeropuerto de Heathrow, el de mayor tráfico de Europa, pues es el punto de llegada y salida de muchos aviones de Asia. Hace unos días, la Policía británica les detuvo con uno de esos aparatitos, cuya finalidad era hacer volar sobre las pistas para detener el tráfico de aviones.

El Imperio Progre ha decidido imponer sus planes de control absoluto aumentando la intensidad de los mensajes que provocan el pánico y la estupidización de los europeos: no comas carne porque eres culpable de los incendios forestales en el Amazonas, no tengas hijos, porque aumentas la superpoblación, no conduzcas un coche, no te duches porque gastas agua, no te depiles porque contaminas…

Entre la catarata de mensajes alarmistas de los calentólogos, sobresale el de que los vuelos en avión generan no sé cuántas toneladas de CO2 y van a derretir los polos, hacer subir el nivel de los mares y ahogarnos.

Por tanto, unos salvamundos se comprometen a viajar en tren o barco, como nuestra Greta, y los políticos de izquierdas proponen encarecer los billetes de las aerolíneas, de modo que ellos recauden más y los usuario de jets privados no tengan que compartir las pistas con los pobres. ¡Cómo trabajan los tontos de izquierdas para que los superricos, los funcionarios internacionales y las estrellas de cine aumenten sus ganancias y sus privilegios!

Como los creyentes en el ‘calentamiento global por causas antropocéntricas’ ya están en el grado de secta, donde no sólo no se discute el credo, sino que se ataca a los infieles, algunos grupos están pasando, de la violencia del frente animalista que insulta a los taurinos y asalta granjas, a una fase superior y más preocupante: el terrorismo. ¡Todo vale para reducir el CO2! Incluso poner en peligro a los viajeros de aviones… porque a fin de cuentas son unos canallas que contaminan y los humanos son el virus que va a matar la naturaleza.

Un grupo de ‘salvamundos’ ha tratado de cerrar el aeropuerto de Heathrow con un ‘drone’ que impida volar a los aviones

A mí me espetó una ciclista a la que le reproché que se hubiera saltado el semáforo rojo del paso cebra por el que yo cruzaba que ella estaba salvando el Planeta. Por lo que se ve, los que cumplimos el Código de Circulación somos del bando que los destruye. La bondad ecológica redime de una conducta antisocial.

Los ‘guerreros del clima’ no pararán hasta matar a gente con la excusa de sus buenas intenciones, gente que para ellos son peores que las cucarachas. Estamos avisados… o quizás no. ¿Ha visto esta noticia en algún informativo de la televisión o periódico de los que forman la ‘Prensa de Kalidá’?

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