Aunque el Ayuntamiento no ha autorizado la celebración de la procesión del Cristo de la Buena Muerte por parte de los veteranos de la legión de Barcelona, los militares marcharán el próximo Jueves Santo en l’Hospitalet de Llobregat y el Viernes Santo en Palafolls (Maresme).

Los militares aprovecharán una manifestación por la libertad religiosa, convocada debido a la prohibición del Ayuntamiento de realizar dicha procesión, para cumplir con su tradicional procesión sin llegar a incumplir la ley, un paraguas que ya utilizaron el año pasado.

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Los legionarios, que están pendientes de que la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, les desahucie de los antiguos cuarteles de San André que utilizan como sede, no temen ninguna represión por parte del gobierno municipal.

“Ellos (Ayuntamiento) incumplen más leyes que nosotros, que no hemos incumplido ninguna”

“Ellos incumplen más leyes que nosotros, que no hemos incumplido ninguna”, asegura Jesús Cañada, presidente de la asociación.

Tampoco el Padre Custodio Ballester, de quién pidieron su cabeza el año pasado después de la marcha. “No pueden quitarme mi libertad, eso es cosa mía”, asegura a Actuall.

“La manifestación se hace porque prohíben la procesión. El Ayuntamiento subvenciona a la cofradía laica 15+1 pero al resto les impide salir a la calle. Se comportan de forma caciquil porque no les gusta”, resumen el párroco de la iglesia de la Inmaculada Concepción de l’Hospitalet.

En l´Hospilatet no esperan que esta polémica derive en ningún tipo de conflicto, aunque puede que sí repercuta en un aumento de la asistencia, que otros años años ya gritaron “Viva España y viva la Legión”, uno de los grandes motivos por los que se prohibió esta procesión.

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Madrileño, de familia numerosa. Comenzó a estudiar Historia aunque pronto se cambió a Periodismo. Se licenció por la Universidad Complutense de Madrid y desde entonces no ha parado. Ha trabajado para las agencias de información Colpisa y Europa Press, para el departamento de comunicación de LaSexta y ha logrado saborear la experiencia de trabajar en papel gracias al periódico La Razón.