¿Cuál es el problema de que un empresario conservador financie un partido de sus ideas?
¿Cuál es el problema de que un empresario conservador financie un partido de sus ideas?

No sé cuántas veces me han enviado a través de grupos o chats privados la noticia sobre la presunta financiación de Hazte Oír a Vox en los inicios de la formación de Santiago Abascal a propósito de unas filtraciones de la célebre WikiLeaks. Un escandalo en toda regla, para ellos. Un servidor lo contempla como un gaje más del oficio político.

Aquel que se llena la boca condenando las financiaciones de fundaciones, organizaciones u otros entes jurídicos o físicos es un iluso. En mi etapa en Ciudadanos, cuando todavía el partido no superaba la cuarentena en el Congreso de los Diputados en representación y tan solo algunos desconocidos cargos públicos se paseaban por las instituciones, asistí a actos extravagantes en los que no faltaba ni el confeti y la ostentación brillaba por su vistosa opulencia. Dichas jodas no se financiaban con el dinero de los afiliados, y el que lo pensará vivía en el mágico mundo de las maravillas. Había figuras detrás, personajes del mundo empresarial apoyando desde su posición el proyecto que defendía Albert Rivera.

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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No lo veo mal. Opinión impopular, lo sé, que le vamos a hacer. Considero que dentro de la libertad de cada uno y de la vocación política que atesore puede colaborar con determinadas empresas si creen que estas benefician a sus intereses supra económicos. Convicciones que van más allá de las promulgadas por el caballero Don Dinero. ¿Es que acaso un empresario conservador no puede con su dinero impulsar a un partido político que vele por esa forma determinada de ver la vida? Es como si no se permitiera a los mecenas apoyar económicamente a los artistas no vaya a ser que con sus pinturas llamaran a la revolución popular. Libertad. Todo organismo o persona física tiene el derecho a hacer con su dinero lo que quiera, siempre, eso sí, que no reciba prebendas tangibles por ese amparo previo. Eso es lo que se tiene que condenar, no la financiación en sí misma. En el momento que se colabora con una formación con el fin de obtener cierto rédito mercantil se está traficando con la influencia.

Por el contrario, mientras un empresario, por ejemplo, Isidoro Álvarez, se limite a colaborar económicamente con un partido puesto que entiende así su forma de poner su grano de arena en la sociedad, no hay ningún escandalo que airear. Lo digo por todo este conglomerado de medios digitales que se han hecho eco de la financiación de Vox por parte del ex dirigente de El Corte Inglés edulcorando los titulares con el fin de hacerlos más jugosos para la audiencia asegurando que la empresa como entidad jurídica había financiado a las siglas de Abascal. Primero de manipulación. Nada nuevo bajo el sol. Ahí estaba toda la jauría twittera pidiendo el boicot a la marca. Todo un ejemplo de tolerancia. Son tan sectarios que pretenden que compremos únicamente en las tiendas cuyos propietarios sean de nuestra misma cuerda. Ridículo.

Lo curioso, es que luego, cuando se descubre que Podemos fue financiado por el Gobierno iraní, -garante de libertades civiles, nótese la ironía-, estos se quedan callados mientras aplauden a quienes reciben dinero de aquellos cuyos intereses representan lo contrario a lo que defienden. Pero luego el malo es Abascal por recibir financiación de la organización de Ignacio Arsuaga cuando comparten visión de la realidad. No les molesta el hecho de que presuntamente Hazte Oír financiara a Vox, les incomoda todo lo que no les favorece. Todavía tienen que acostumbrarse a vivir en una democracia donde a veces tienes que tragar con opiniones distintas a las tuyas.

Si les molesta, ya saben donde está Cuba. Cierren la puerta al salir.

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