Dicen que una mentira repetida mil veces se convierte en verdad, ¿y si esas falacias nunca fueran consideradas auténticas siendo esos embustes obviados aún a sabiendas del engaño que esconden?

Estamos acostumbrados a la mentira. Tanto es así que Jordi Amat lo cuestiona en su obra El hijo del chófer al desdeñar durante el diálogo de dos los personajes novelescos la pregunta de por qué en España nadie dice la verdad. Veracidad que ha sido adelantada por la mentirosa comodidad de decir falso testimonio con fines seductores o para evitarse un mal trago. A lo mejor por eso las mentiras se convierten en lo más votado como se enorgulleció Alberto Garzón en La Sexta, -el dial de la propaganda-. Ya he dicho en más de una ocasión que si tenemos a un presidente del Gobierno que es mentiroso compulsivo no es porque el azar del destino le haya colocado en La Moncloa sino porque nosotros, con nuestros votos democráticos, hemos visto en su persona al líder para comandarnos.

Algunas personas creen que La Sexta da información.

Suscríbete a Actuall y así no caerás nunca en la tentación.

Suscríbete ahora

Farsante caudillo maquillado con el marketing de la mentira que es un reflejo de la sociedad. Si hemos dejado en manos de un embustero el futuro de nuestra nación es porque a lo mejor no vemos con tan malos ojos engañar, traicionar, manipularSi hemos dejado en manos de un embustero el futuro de nuestra nación es porque a lo mejor no vemos con tan malos ojos engañar, traicionar, manipular… Ya dijo Dostoievski que si Dios no existía todo estaba permitido. Sin la brújula del bien y el mal la moral es relativa y la oscuridad no deja de ser un camino más para conseguir nuestros fines. Ya saben… El fin justifica los medios. Esta desmoralización de la realidad genera la curiosa paradoja de creer en que un hombre alejado de la virtud puede guiar a un pueblo hacia buen puerto. ¿Cómo va a trazar el camino un individuo que no sabe a dónde ir? Presidente de un Gobierno mentiroso que no deja de obsequiarnos cada semana con una nueva ocurrencia ficticia sacada del laboratorio publicitario de Iván Redondo.

Es increíble como de una semana a otra hemos pasado de mendigar unos meses más de vida, -entiéndanme la hipérbole-, a descorchar botellas de cava para festejar el descubrimiento de la vacuna

No cesan en su empeño de imaginar eslóganes pegadizos e irreales para calmar los instintos naturales de la ciudadanía sedienta de verdad. “Salimos más fuertes”, “Nadie se queda atrás” … Podría ocupar centenares de folios con el conglomerado de clichés creados por la factoría que inunda a todas horas nuestros hogares de mensajería ñoña concebida para anestesiar el subconsciente vacunándolo contra la realidad cronificando la farsa. Falacia de la que nos agarramos ante la incertidumbre sembrada por el ejecutivo. Gobierno experto en embaucarnos con una jugosa zanahoria en forma de elixir contra la pandemia para calmar los ánimos haciendo que nos agarremos a un clavo ardiendo.

Es increíble como de una semana a otra hemos pasado de mendigar unos meses más de vida, -entiéndanme la hipérbole-, a descorchar botellas de cava para festejar el descubrimiento de la vacuna que devolverá la vieja normalidad a nuestras vidas. Hay gato encerrado. Llámenme conspiranoico si quieren, pero son varios ya los expertos que contemplan con escepticismo la medicina proporcionada por Pfizer. No es de extrañar teniendo en cuenta los suculentos contratos firmados por los dirigentes de la farmacéutica tras tal anuncio mesiánico o la rápida venta de las acciones de la compañía después de promocionar el logro. Aquí el que no corre vuela… Precisamente, en la velocidad con la que se ha testado la vacuna reside una de las sospechas fraudulentas. Habrá que esperar resultados, pero no cabe la menor duda de que el miedo ha penetrado hasta tal punto en la conciencia colectiva que cualquier maná por sucedáneo que sea es recibido con los mismos aplausos ofrecidos a los sanitarios en pleno pico de la pandemia ante el anhelo de una esperanza desconocida.

Se aprovechan del temor despertado por la incertidumbre para mentirnos ante el conocimiento de que no haremos nada y seguiremos confiando en ellos. Porque si ante el primer engaño se permanece impasible, el mentiroso se sirve a sí mismo de esa pasividad para continuar con la manipulación. Les hemos dado un cheque en blanco para tomarnos el pelo banalizando la mentira y relativizando la verdad. Realidad que ahora será dibujada por el Gobierno a través de un Ministerio de la Verdad que tiene como objetivo inocular la farsa sin dejar hueco a lo verídico. Les hemos dado pie a ello al votar a las mentiras demonizando a la verdad, la única que nos hará libres. Ilusos fueron aquellos los que aspiraban conquistar la soberanía a lomos de aquellos que les engañaron…

Comentarios

Comentarios