Donald Trump se dirige a sus seguidores en un mitin en Reno, Nevada. /CC Darron Birgenheier
Donald Trump se dirige a sus seguidores en un mitin en Reno, Nevada. /CC Darron Birgenheier

La victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de EEUU en noviembre de 2016 sigue trayendo de cabeza a los analistas e investigadores. Tanto es así que ya son varios los informes que se han publicado para intentar explicar este fenómeno.

Uno de ellos, elaborado por el Public Religion Research Institute y The Atlantic apunta a una teoría muy interesante, y es que la clase trabajadora blanca del sur de EEUU no se inclinó por el actual presidente por la crisis económica, sino por el cambio cultural que está sufriendo el país.

Actuall depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo la cultura de la vida, la familia y las libertades.

Haz un donativo ahora

Trump recibió el doble de votos que Hillary Clinton por parte de este nicho de votantes, una diferencias muy significativa si se tiene en cuenta, por ejemplo, que muchos pensaban que la candidata demócrata era más capaz de sacarles de la crisis económica que su rival.

El estudio se focalizó en la clase trabajadora blanca sin estudios superiores o con trabajos asalariados, lo cual supone un tercio de los adultos de EEUU, con especial presencia en el Medio Oeste del país donde más de la mitad de los americanos son rurales.

El 64% de la clase obrera blanca optó finalmente por Trump frente al 32% que se inclinó por Hillary

Se realizaron una serie de encuestas meses antes de las elecciones sobre la filiación política, situación personal, creencias, etc. a este grupo, y se repitieron después de las elecciones para conocer su voto.

El resultado es sorprendente: el 64% había optado finalmente por Trump frente al 32% que se inclinó por Hillary. Tres son los motivos que expone este estudio para explicar lo que nadie supo predecir.

La primera fue la ansiedad por el cambio cultural. El 68% de los votantes blancos de la clase trabajadora afirmaron que para ellos el estilo de vida estadounidense necesita ser protegido de la influencia extranjera.

Y casi la mitad de ellos estaban de acuerdo con la afirmación de que «las cosas han cambiado tanto en EEUU que a menudo me siento como un extraño en mi país».

El segundo factor es la inmigración, aunque en una medida mucho menor, ya que solo el 27% de este nicho de votantes estaban a favor de la política de deportaciones del presidente Trump. Sin embargo, de este 27% que compartía la política migratoria del republicano un 87% terminó por votarle, un porcentaje realmente alto.

El tercer y último factor se centra en la educación, en especial la inversión en la educación universitaria. El 61% opina que invertir tiempo y dinero en lograr títulos superiores es una apuesta arriesgada.

«Muchos americanos ya no ven ese camino -de la universidad- a su disposición»

Para Robert P. Jones, CEO del PRRI «el discurso del sueño americano de que si usted estudia, termina una carrera y trabaja duro puede salir adelante» no es creíble para gran parte de la clase obrera blanca. «Muchos americanos ya no ven ese camino a su disposición», apunta Jones, un factor que supo explotar Trump mejor que ningún otro candidato.

Estos son los tres factores que apuntalaron la victoria del presidente republicano entre la clase obrera blanca, pero el descontento de esta parte de la sociedad norteamericana acerca de su estatus en el mundo tiene más variantes.

Por ejemplo casi dos tercios opinan que la cultura estadounidense ha empeorado desde los años cincuenta. Un 68% cree que Estados Unidos está perdiendo su identidad y un 62% asegura que el creciente número de inmigrantes estadounidenses amenaza la cultura del país.

Comentarios

Comentarios