Lo de Greta empieza a ser nocivo, contaminante y antiecológico. Está cargando más el ambiente que saturado está el Mar Rojo de sal. A todas horas Greta aquí y Greta allá, maquíllate, maquíllate.

Dado que la ultraizquierda está contaminando las calles de Chile con las barricadas incendiarias, la única virtud de la celebración de la Cumbre del Clima en Madrid, aparte de las ventajas para el negocio hotelero y otro tipo de servicios que se multiplican en este tipo de eventos, es que ¡oh milagro!, Pedro Sánchez ha comparecido en una rueda de prensa con preguntas.

Actuall depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo la cultura de la vida, la familia y las libertades.

Haz un donativo ahora

Por supuesto, las ‘emisiones’ inquisitoriales de la prensa, han sido debidamente recortadas (4, sólo 4), no sea que se le contamine la venta de saldillo de España que está realizando ante sus posibles socios, distinguidos por ser terroristas, golpistas y neocomunistas.

Pero volvamos a los «gretones». Puestos a que nos den la matraca climática, yo pondría pantallas gigantes en todas las ciudades y pueblos del planeta (las más eco que haya, por supuesto) y proyectaría sin descanso el documental apocalíptico de Al Gore (Una verdad incómoda). Pero en bucle.

Así todo el mundo podría ver cómo al menos desde 2006 se nos viene anunciando un fin del mundo que ya tendría que haber sido según las predicciones del pitoinso climático Al Gore, pero que como no llega, hay que seguir anunciándolo no vaya a ser.

No me digan que no tiene gracia que un grupo ecológico de Extremadura haya usado a otra niña, aún menor que Greta Thumberg, para reclamar que tampoco use un coche eléctrico alimentado con baterías de litio

La cosa viene de más lejos. Tal y como contaba en Actuall Pedro Fernández Barbadillo recientemente ya en 1988, han pasado más de 30 años, se predijo que las Islas Maldivas quedarían sumergidas por el calentamiento de los mares, el deshielo de los polos y la subida del nivel del mar.

Oigan pues no. Las Maldivas no han desaparecido. Ni sus preciosos corales, ni los peces que en ellos viven, ni las playas de arena blanca inmaculada, ni los cangrejos casi transparentes que excavan en la madrugada.

Esto de que nos «greten» a todas horas, reitero, es realmente fastidioso. Menos mal que tanto raca raca ecolojeta nos da momentos surrealistas dignos de Faemino y Cansado o Cantinflas. No me digan que no tiene gracia que un grupo ecológico de Extremadura haya usado a otra niña, aún menor que Greta Thumberg, para reclamar que tampoco use un coche eléctrico alimentado con baterías de litio.

Ya veo a Greta perdiéndose la dichosa Cumbre del Clima porque el borrico que le van a dejar para ir hasta Madrid tiene su ritmo. Eso, si los animalistas lo permiten, porque es de esperar que salten como fieras (con perdón) sobre la popesa Greta si osa subirse a lomos de algún cuadrúpedo.

Porque ya saben que, más allá del uso de los animales que tanto enfada a los grupos ultras animalistas, los ecologistas (si es que se diferencian unos de otros) llevan tiempo asegurando que las flatulencias de determinados animales también contaminan.

Otro brillante momento es el mensaje viral que está recorriendo en las últimas horas las redes sociales y que rebate de manera impecable la cerrazón de Greta a subirse a un avión.

En resumen, el autor del texto hace un cálculo por pasajero del consumo de queroseno en el trayecto Madrid-Buenos Aires a bordo de un Airbus 350. Sin contar la carga de pago, cada pasajero consumió 2 kilos de queroseno cada 100 kilómetros a 900 Kilómetros por hora. «Ahora dile a tu coche que te consuma 2 kilos a los 100, pero que vaya a 900 km/h», sentencia.

En todo caso, no crean que uno es un «negacionista» como diría Pedro Sánchez. Cuidar de la naturaleza -la Creación- es un deber de conciencia que no esquivo, aunque reconozco que me saca un poco de quicio tener siete cubos diferentes en casa.

A lo que no estoy dispuesto es a que me prediquen el infierno a todas horas a base de mentiras. Y, sobre todo, que me lo den como un debate cerrado, dogmático, inapelable, frente al que sólo queda someterse por obligación.

Este es el verdadero peligro de los que nos «gretan» sin cesar a todas horas: su totalitarismo, su imposición, su silenciamiento y exclusión de la disidencia, primo hermano del que no permite ninguna disidencia sobre la llamada violencia de género, la memoria histórica o la ideología de género.

Comentarios

Comentarios

Nicolás de Cárdenas fue inoculado por el virus del periodismo de día, en el colegio, donde cada mañana leía en su puerta que “la verdad os hará libres”. Y de noche, devorando los tebeos de Tintín. Ha arribado en su periplo profesional a puertos periodísticos de papel, internet, televisión así como a asociaciones cívicas. Aspira a morir diciendo: "He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe".