Algunos son más iguales que otros
Algunos son más iguales que otros

Estos días, en radio, prensa y TV, todo el mundo coincidía en que lo del Congreso es, cada vez más, un espectáculo bochornoso. Cierto es, pero no caigamos en la trampa de decir “son todos iguales”. Eso es precisamente lo que quieren los culpables de esta lamentable situación, porque así reparten su ignominia entre todos los diputados y su culpa queda difuminada.

Sólo ha habido un periodista, Jorge Bustos, que ha declarado con rotundidad que él, ni entra, ni va a entrar en esa trampa. Claro que no son todos iguales. El gobierno, con Sánchez a la cabeza, es el protagonista del mayor atropello al Estado de Derecho que se ha cometido en esta democracia. Además, le ha estallado en las manos un caso de corrupción, uno más, que está salpicando a varios miembros del gobierno y, en el que parece ser que también ha tenido participación su mujer.

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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Lo he dicho siempre, la izquierda tiene una autentica maestría para defenderse de sus propios escándalos cuando le han “pillao con el carrito del helao”. El sistema es muy sencillo, viene en los manuales marxistas, vierte sobre tu adversario toda la porquería que has fabricado tu. Lo que pasa en que, en este caso, la villanía es tan grande que no están pudiendo enmascarar tanta golfada y, todo ello, a pesar de que, abusando del poder, han puesto en marcha toda la maquina mafiosa conculcando leyes e inventando bulos y falsedades para inculpar a la oposición.

Ante esta situación, la oposición tiene que responder a tanta indignidad de un gobierno que a base de injurias y calumnias pretende echar tierra encima de toda la corrupción que ha aflorado en estos días. No son iguales los que acusan falsamente que los que se defienden de las infamias y felonías con las que les acusa el gobierno.

Como en las filas de Sánchez vale todo, el pasado miércoles acusaron a la empresa Sargadelos de haber recibido subvenciones en el periodo en que la mujer de Feijoo trabajó allí, mientras su marido era Presidente de la Xunta. Segismundo García, Administrador Único de Sargadelos, ha desmentido rotundamente esa acusación. Da igual, lo han soltado en el Congreso, sabiendo que mentían como bellacos, pero como mentir no tiene consecuencias, al menos para Sánchez y su gobierno, no les cuesta nada lanzar el bulo y, luego que el agraviado deshaga el entuerto, si puede.

Estoy de acuerdo con que lo que estamos viendo en el Congreso no es nada edificante, pero ¿qué puede hacer la oposición cuando le pregunta a Sánchez por toda la trama corrupta que les afecta, incluida su mujer, y responde pidiendo la dimisión de Ayuso?

Lo cierto es que no es nada nuevo, Sánchez jamás contesta a lo que se le pregunta en el Congreso, como mucho responde con acusaciones falsas y mentiras a quien le ha preguntado. Este es el gobierno del PSOE, el partido que con la frase “España no se merece un gobierno que miente” ganó las elecciones de 2004. Si aplicaran esa máxima a ellos mismos tendrían que haberse ido hace mucho tiempo.

Son sus propios socios los que les lanzan a la cara todas las tropelías que hacen. Eso les pasa por pactar con lo peorcito de cada casa. En el pecado llevan la penitencia. Pere Aragonés que ha pedido la gestión total fiscal de Cataluña, antes de que Sánchez le diga que eso es imposible, se ha adelantado a decir que:

También eran imposibles los indultos, y hubo indultos.

También era imposible que el gobierno se reuniera fuera de España con los independentistas, y hubo reuniones.

También era imposible una ley de amnistía, y hay ley de amnistía.

También era imposible meter en la proposición de ley de amnistía los delitos de terrorismo, y se han metido.

También era imposible una ley de amnistía, y hay ley de amnistía.

Es una manera muy clara de llamarle mentiroso y, sobre todo, de decirle quienes son los que mandan en España.

Tanto la amnistía como la trama corrupta en la que se hallan inmersos son absolutamente indefendibles, por eso están montando ese espectáculo deleznable en el Congreso, pero son ellos los hacedores de este circo, no la oposición. No caigamos en lo políticamente correcto de decir que “todos son iguales” porque no es verdad y, además, diciendo eso le estamos haciendo el caldo gordo a los que no dicen la verdad ni a su médico.

Todos los estamentos e instituciones del ámbito jurídico se han pronunciado totalmente en contra de la legalidad de la ley de amnistía: jueces, fiscales, Tribunal Supremo, abogados, Consejo General del Poder Judicial, letrados del senado, etc. Incluso los letrados del Congreso, según ABC, están de acuerdo con el informe de los letrados del Senado y dicen que ese debería haber sido el informe de Galindo. Todo esto lo dicen en privado porque si lo dicen en público son destituidos fulminantemente.

Sólo hay una excepción, el letrado mayor del Congreso, Fernando Galindo (un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo. De la película Atraco a las Tres) que fue nombrado por Armengol para que elaborara un informe favorable a la amnistía. Obviamente, para nombrarle hubo que destituir al que ocupaba la posición y que su profesionalidad, como letrado, al decir que aquello era inconstitucional, le costó el puesto. Todo muy democrático.

Cuando veo a la tropa socialista, sin el menor atisbo de educación, sabiendo que mienten descaradamente, salir en bloque zahiriendo a todo el que ose preguntar por sus barrabasadas, me hago estas preguntas:

¿Dónde se han educado?

¿Qué principios y valores les han enseñado?

¿Les merece la pena vender lo más preciado de una persona, la dignidad, por un cargo?

Cuando una persona pierde la dignidad, deja de ser persona.

¿Con que cara miran a sus hijos después de mentir públicamente a toda España?

Bueno, como no me cabe en la cabeza que haya gente tan mala, también he pensado que es posible que todo esto obedezca a la puesta en práctica de una agenda cuyos planes desconocemos pero que no es difícil inferir, por los derroteros que transitan, que el objetivo no es otro que la destrucción de España. No sabemos si esto lo hacen solos o en compañía de otros, o por instrucciones globalistas, sostenibles, inclusivas y ecológicas. ¡Huy! sin darme cuenta, estoy siendo conspiranoico; qué más da, si aquí vale todo.

Jose Ignacio Echegaray, colaborador de Enraizados

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