El director del Centro de Estudios del Romanico de la Fundacion Santa María La Real del Patrimonio Histórico, Jaime Nuño González, ha explicado que «el patrimonio se crea, se destruye y se transforma» y por ello, se puede considerar como tal «tanto una iglesia románica como la fiesta del Orgullo Gay de Madrid». 

Nuño asegura que «podemos crear patrimonio de la nada» porque lo importante es que un lugar o una comunidad se sienta identificada con «un icono determinado». Por este motivo considera que la fiesta del Orgullo Gay «es la identificación de una ciudad con la libertad y la tolerancia y, además, mueve a más de un millón de personas».

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Según Europa Press, el director del centro de estudios ha manifestado durante su intervención en el monográfico Nuevos patrimonios. Representación virtual y ciudad, que se celebra en Santander, que se puede estar o no de acuerdo con la fiesta pero «¿qué manifestación cultural mueve eso?»

El coordinador general de la Enciclopedia del Romanico en la Península Ibérica entiende por patrimonio «aquellos elementos que se identifican con valores sociales y que son susceptibles de atraer a gente de fuera y convertirse en un recurso económico».

Ante esta definición, en opinión del experto son susceptibles de considerarse patrimonio cultural desde el Fútbol Club Barcelona hasta la romería vikinga que se celebra en Galicia, San Fermín o la fiesta del vino de Haro.

Nuño considera que «la implicación» de la sociedad es «fundamental» para convertir algunos elementos en iconos que «no necesariamente» tienen que ser muy antiguos. «La torre Eiffel de París o el Guggenheim de Bilbao son claros ejemplos de iconos que no tienen mucho tiempo y sin los que ya no sería posible entender esas ciudades», justifica.

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