Marlaska se atrinchera y el gobierno apuntala su atrincheramiento.
Marlaska se atrinchera y el gobierno apuntala su atrincheramiento.

Hacía menos de dos años Grande-Marlaska decidió suspender la unidad de élite OCON Sur de la lucha contra el narco en el estrecho de Gibraltar.

‘Casualidades’ de la vida, horas antes de los fatales acontecimientos, Marlaska se auto felicitaba por los éxitos alcanzados.

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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Poco después, la realidad le hizo despertar de su letargo.

Desde Jucil se preguntan quién se beneficia con la eliminación del grupo de élite antidroga. Sugieren una suerte de colusión del gobierno con el narco. O quizás un pago de favores a Marruecos.

El ABC -sin embargo- explica este martes que el desmantelamiento se produce por cuestiones presupuestarias. El personal estaba en comisión de servicios (más costoso) y los medios para combatir el narco no son baratos. Ni una palabra del cierre a la Fiscalía ni a los jueces…

La pregunta que cabe hacerse es si es más barato no hacer nada y convertir a España en un narco-estado.

Y la siguiente pregunta es si es eficiente y digno tratar de disimular como si estuviéramos haciendo algo. «Sal al agua y que te vean», fue la orden que recibieron los guardias, según El Debate O sea, haz el paripé y a ver si hay suerte, se asustan, se vana aguas internacionales y evitamos la responsabilidad y el bochorno. ¿Y la eficacia?, ¿a nadie le importa que nuestras costas se hayan convertido en un supermercado de la droga?

¿A nadie le importa que nuestros hombres en lugar de trabajar estén haciendo teatro?

Esto es lo grave. Que a nadie le importa. Que a nadie parece importarle la impunidad de los delincuentes. Que la imagen del presidente o la represión de la disidencia son más prioritarias. Que la humillación de enviar a nuestras fuerzas a hacer el paripé no importa. Aunque corran peligros sus vidas. Son sus vidas, no las nuestras…

Por eso es tan indigno el atrincheramiento de Marlaska. No le han bastado dos muertos. Ni el rechazo de una viuda. Ni la indignidad de optar por el teatro en lugar de por la eficacia policial.

No nos merecemos un gobierno que trate de payasos a nuestros policías. No son ‘piolines’. Son nuestros custodios de la paz y el orden. Y se respetan.

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