Imagen referencial / Pixabay
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Que los progres piensen, en reiteradas ocasiones, una cosa y la contraria, no es un fenómeno espontáneo, sino una realidad minuciosamente estudiada. De hecho, George Orwell, en su profético libro 1984, aludió a la táctica del “doble pensar” en la población para instaurar una tiranía. Y Pablo Iglesias, verbigracia, justifica este modo de ver la vida con el elegante eufemismo de “cabalgar contradicciones”.

Estoy hastiado de ver a gente que critica que nuestros mayores están muriendo miserablemente y que, acto seguido, justifica sus muertes alegando que son necesarias para evitar la “sobrepoblación” (esa estúpida  farsa fabricada por el tarado de Malthus). Despotrican –y además, con la  vehemencia del maleducado- de una cosa y la contraria, hecho que responde a la tiranía del “doble pensar”.

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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Me resulta nauseabundo ver a tanta gente alarmándose con el coronavirus y acto seguido, alegrarse de que la epidemia está “limpiando de polución el planeta”, hecho que responde a la tiranía del “doble pensar”.

Me parece lacrimógeno ver a tanta gente bosquejando teorías conspirativas sobre el origen del Coronavirus y acto seguido, afirmar que lo ha creado la “madre naturaleza” con su inteligencia abstracta, hecho que responde a la tiranía del “doble pensar”.

Me repele ver a tanta gente aseverando que la acción del hombre es la causante del llamado “cambio climático”, que, en la “humanidad”, está la única solución y acto seguido, afirmar que la “madre naturaleza” ha creado el Coronavirus porque tiene capacidad de defenderse, hecho que responde a la tiranía del “doble pensar”.

Me resulta chocante que muchos de los que, al principio del Coronavirus, se negaban a lavarse las manos por rebeldía, hace unas semanas, apuntasen con el dedo a quienes salían a respirar a la calle, hecho que responde a la tiranía del “doble pensar”.

En resumidas cuentas, no hay nada mejor para instaurar una tiranía que tener a un pueblo que piensa una cosa y su contraria.

Este “doble pensar” logrará que mucha gente que dude de sus propios principios, los acabe aceptando incluso con la duda. Se trata de un objetivismo vestido de relativismo, lo cual convierte lo relativo en objetivo, lo inconsistente en indiscutible. Por esto, muchos no aceptan discusión alguna sobre teorías que ni ellos mismos se creen del todo.

Bienvenidos a la dictadura del objetivismo relativista.

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Escritor por vocación y amor a las causas nobles. Mi licenciatura en Derecho no me ha impedido dedicarme profesionalmente al periodismo durante una temporada de mi vida, oficio que desempeñé en Intereconomía, casa en la que blandí la pluma, con más fuerza que la espada, cerca de 4 años. En el presente, no vivo solamente de escribir, sino de otros menesteres, al igual que Cervantes, pero es una afición que sigo cultivando como colaborador en diversos medios de comunicación y a través de mi blog, El Despacho de Don Pepone, el cual goza ya de más de 1 millón de visitas