Pintadas callejeras de corte nacionalista en Soria y León.
Pintadas callejeras de corte nacionalista en Soria y León.

¡Cómo se está acelerando la degradación de España! El PSOE, el partido más beneficiado por el régimen del 78, el que más años ha gobernado, el que más militantes ha enchufado, el que más elementos de sus programas ha introducido en las leyes, ahora ha decidido desmantelar el Estado que ha estructurado a su antojo, como el niño maleducado que rompe sus juguetes cuando tiene una rabieta.

Ya no consiste sólo en el pacto con los separatistas, desgracia que ha estado ocurriendo desde el principio del régimen, y cometida también por el PP, sino en el contagio de la peste de la disgregación a toda España.

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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La peste de la disgregación afecta no sólo a Cataluña o Navarra, sino a Asturias, Canarias y León. Todo político quiere su taifa

En el avance de España hacia una confederación de repúblicas coronadas unidas sólo por El Corte Inglés y el Hola, cada grupo está obteniendo un territorio, como en las películas de mafiosos cada familia se hacía con un barrio de Nueva York. Los ‘okupas’ se han quedado con Barcelona; los alemanes con Mallorca; los árabes, con Marbella; los pistoleros con Ucadi; los rumanos con Castellón; los extremeños, con sus trenes de carbón; los marroquíes con Lavapiés; los buscadores de fosas con los cementerios; los catalanistas con el Presupuesto, los podemitas con el CNI y RTVE…

Y como se han agotado los enchufes, hay que crear nuevos. La izquierda, la que dice que no quiere fronteras ni muros, está a punto de conseguir la introducción del bable en la enseñanza y la Administración de Asturias y en León ya pide la separación de la Comunidad de Castilla y León.

Esto último es más improbable, debido a las trabas legales. Los constituyentes, entre los que había casi 120 diputados del PSOE, no incluyeron ninguna norma para que las provincias se separasen de las comunidades unas vez formadas éstas. Aunque quién soy yo para hablar de legalidad en la España de Sánchez, donde hay numerosos magistrados, fiscales y abogados del Estado dispuestos a someter sus sentencias y escritos a la voluntad del Poder.

¿Veremos un León independiente, gobernado por las izquierdas, exigiendo la incorporación de Zamora y Salamanca, como el PNV reclama la incorporación de Navarra?, ¿y un movimiento separatista en el Bierzo, sustentado por la Junta gallega? Estamos superando a los italianos en cuanto a experimentación y ridiculez.

En León, los fallecimientos triplican a los nacimientos, pero se ha hallado la solución: ¡Valladolid nos roba!

El leonesismo político reunió menos de 30.000 votos en las elecciones a las Cortes regionales de mayo pasado. Como en Cataluña, el paletismo triunfa porque lo sancionan los partidos nacionales. El anterior alcalde leonés, Antonio Silván Rodríguez (PP), aprobó poner placas ¡bilingües! en las calles de la ciudad: castellano y leonés.

El ejemplo de los nacionalistas vascos y catalanes ha calado no sólo para el egoísmo y el chantaje, sino, también para el argumentario. El alcalde de León, José Antonio Díez (PSOE), ha invocado el sentimiento de los leoneses, del que, cual chamán de la tribu, es intérprete: “El sentimiento de agravio en León, el sentimiento de olvido y desprecio hacia esta provincia y hacia esta ciudad, es algo unánime”.

Sin embargo, nadie de la casta política leonesa ha mencionado que, de conformarse como región independiente, sería la más envejecida de Europa. Igual que los vasquistas, los leonesistas son incapaces de asegurar la pervivencia de su pueblo. La provincia registra desde hace tiempo el triple de defunciones que de nacimientos (de éstos, sólo 1.152 en el primer semestre de este año). Las consecuencias alcanzan a toda la sociedad. ¿Las pensiones y la sanidad? Insostenibles. ¿El comercio? Agonizante. ¿El precio de la vivienda, la principal inversión de los leoneses? Desplomado. En 1977, se asignaron a León seis diputados y ahora le quedan cuatro. Pero lo importante es que hay un culpable: Valladolid.

¿Cómo se dice “Valladolid nos roba” en dialecto leonés, perdón, lengua leonesa?

Sánchez debería cedernos una provincia a los ‘enemigos del pueblo’, para mostrarnos al electorado progre como apaches derrotados

Puesto que parece negociada la investidura, aconsejo a Sánchez que nos ceda una provincia. ¿A quiénes? Pues a los que formamos la extrema derecha o la derecha extrema, que tanto da, esa especie de SPECTRA que conspira contra el Imperio Progre. Nos podían dar Soria, que está muy vacía, o Cáceres, que tiene mejor clima. Allí nos trasladaríamos (o seríamos deportados, si el ministro de Justicia es de Podemos), los católicos, los votantes de Vox, la redacción de Actuall, los jueces honrados y las familias numerosas.

En esa provincia, estableceríamos nuestro mundo. Se oiría música clásica en los autobuses municipales, en los colegios los alumnos se pondrían de pie al entrar el profesor, se celebrarían misas en latín, los militares pasearían con uniforme, la gente se trataría de usted, se prohibirían el aborto y el canon digital, no habría impuesto de la renta…

¿Y qué ventajas obtendrían los progres? Nos tendrían controlados y nos podrían usar para asustar a la audiencia televisiva: “Si no nos votáis, acabaréis gobernados por estos reaccionarios”. Y, además, cuando los Víctor Manuel, Ana Belén, Manuela Carmena y Juan Luis Cebrián no aguantasen la nostalgia de su juventud antifranquista podrían tratar de dar una conferencia o un concierto en nuestra capital; se les detendría y se les expulsaría como indeseables. Así regresarían a Madrid convertidos en héroes.

Sería la única ventaja del Estado de las Autonomías.

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