Agosto parece ser un mes para el sosiego, el descanso y la lectura. Además, mientras la actividad laboral o estudiantil se para o reduce considerablemente, es cuando más disfrutamos con amigos y familiares.

Debajo de ese mar en calma se esconden corrientes, asuntos complicados y negociaciones. ¡Muchas negociaciones! Negociaciones en el fútbol, la política local, regional, nacional, europea y, por supuesto, en el ámbito internacional.

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William Ury y Roger Fisher escribieron en 1981 el libro más vendido, leído y citado sobre negociación: “Obtenga el sí: el arte de negociar sin ceder”. Su idea principal es que la negociación no se debe basar en el ganar frente al perder sino en buscar los beneficios mutuos y seguir unas normas o criterios justos. Sus cinco reglas clave son:

1. Separar a las personas del problema.
2. Centrarse en los intereses, no en las posiciones de cada parte.
3. Inventar opciones beneficiosas para todos.
4. Insistir en el uso de criterios objetivos.
5. Saber cuál es la «mejor alternativa a un acuerdo negociado» [por sus siglas en inglés, BATNA: «Best Alternative To a Negotiated Agreement”].

En todas las negociaciones se deben conocer las alternativas existentes y las llamadas “líneas rojas” que son los resultados mínimos por debajo de los cuales no se lograría un acuerdo porque esa parte no podría justificarlo ante socios, aficionados, votantes, inversores o porque, por ejemplo, el precio sería inferior a sus costes.

Los aficionados al fútbol saben que los meses de julio y agosto son un tiempo de fichajes, caras nuevas, partidos amistosos y la oportunidad de devolver la ilusión al aficionado. En muchos casos jugadores con nombres impronunciables o ya conocidos prometen cambiar el futuro del club y hacer que gane tal o cual campeonato, que ascienda o cumplir sus objetivos. Aunque no se sea aficionado al fútbol es difícil no haber oído o leído noticias sobre Bale, De Ligt, Hazard, Pogba, Rakitic, Neymar o Dybala en las últimas semanas. En muchos casos cualquier pequeño movimiento y “cambios en las negociaciones” es suficiente para llenar y rellenar portadas.

Dependiendo de la fuente, se atribuye a Jorge Valdano o a Arrigo Sacchi la siguiente frase: “El fútbol es la más importante de entre las cosas menos importantes”. Cierto y verdad es que el fútbol levanta pasiones, traslada al terreno de juego tensiones que fuera de él serían mucho más peligrosas y además genera una válvula de escape de la política, la economía o el gobierno. A los aficionados parece afectarles mucho que su equipo de fútbol malvenda a una estrella o que no consiga comprar a otra concreta. En definitiva, demuestra la importancia de “las negociaciones”.

En las negociaciones políticas, además de hablar de puestos de gobierno, carteras o presupuestos hay unos principios y valores no negociables o poco negociables que siempre están o deberían estar presentes.  En España, las negociaciones más importantes han sido las de los gobiernos regionales de Murcia, Madrid, Navarra o las de algunos ayuntamientos como el de Madrid o Barcelona.

Las negociaciones entre PP, Ciudadanos y Vox pudieron haber sido más claras y satisfactorias

Siempre teníamos elementos claves de cualquier negociación: actores, acuerdos, concesiones, vetos, fotos, alternativas y soluciones. Mientras algunos pensaban que un partido político estaba concediendo poco, otros creían que los suyos habían cedido demasiado. Pocos aceptaban que con los diputados o concejales que tenían no podían gobernar sin pactar o sin reducir parte de sus pretensiones.

La clave para casi todos estaba en acercar lo máximo posible la solución final a su propuesta inicial; querían repartirse la tarta en un juego de suma cero. Difícilmente pensaron siquiera en hacerla más grande, en preparar otros postres o en buscar acuerdos a largo plazo.

Si el objetivo final era evitar que “las izquierdas gobernasen”, ¿hubiera sido posible que el PP gestionase y gobernase como partido mayoritario, que Ciudadanos tuviese responsabilidades en consejerías o concejalías técnicas y que Vox hubiera gestionado aquellos puestos de responsabilidad relacionados con sus valores y principios?

El PP habría tenido el poder y gobierno, para demostrar que sigue siendo un partido importante en el que se puede confiar y que los desgobiernos o corruptelas son asuntos del pasado. Ciudadanos habría tenido influencia y presupuesto; lo suficiente para demostrar si tiene políticos capacitados, buenos técnicos, programa y una idea clara de adónde quiere ir. Vox habría sido importante para defender sus valores y principios, precisamente para lo que se creó y entró en política.

Desde mi perspectiva, todas las negociaciones entre PP, Ciudadanos y Vox pudieron haber sido más claras y satisfactorias y, de haber buscado todos el bien de la sociedad y no el de su propio partido o representantes políticos, se podrían haber alcanzado mejores acuerdos.

Sin duda la negociación más inmediata en España es la de la formación del nuevo gobierno nacional. El candidato socialista, Pedro Sánchez, tiene una buena ventaja, pero el número de diputados del PSOE, sólo 123, no es suficiente para ejercer el poder sin acuerdos de gobierno, alianzas, acuerdos programáticos o pactos puntuales.

Unidas Podemos, con Pablo Iglesias a la cabeza, está pidiendo parte del gobierno, con unas responsabilidades, carteras y presupuesto claramente muy superiores a sus resultados y fuerza real. Podemos, sus confluencias y satélites están en caída libre, y lo saben. La esperanza de Unidas Podemos es que Pedro Sánchez, que ansía el poder y el presupuesto, se conforme con parte de la tarta y permita a Pablo Iglesias comerse con sus amiguetes un buen pedazo. Pedro ve el peligro de incluir al voraz Pablo en el gobierno, aunque duda de si el CIS de Tezanos o si unas nuevas elecciones le darían una mayoría absoluta o suficiente para comerse toda la tarta él sólo.

Fuera de España hay otras negociaciones que revisten gran importancia. Los medios de comunicación y la opinión pública debaten sobre el Brexit, su dureza, los efectos en la economía, el mercado de divisas y sobre cómo y cuánto afectarán tanto a Reino Unido como al resto de países de la actual Unión Europea.

La lucha por la supremacía mundial en las próximas décadas está disfrazada de negociaciones, aranceles y guerra comercial y diplomática entre Estados Unidos y China.

Las negociaciones entre dos gobiernos y dos presidentes que no hacen prisioneros afectan y afectarán a casi cualquier mercado, economía y país. Hace unos meses se firmó un acuerdo entre Canadá, Estados Unidos y México que renovó el Tratado de Libre Comercio y que garantizó el libre tránsito de bienes y servicios entre estos tres países. Las negociaciones duraron más de un año y, aunque todos buscaban y querían un acuerdo, no fue fácil lograrlo.

Las negociaciones están presentes en nuestra vida y nos afectan de forma directa e indirecta. Las negociaciones determinan quién nos gobierna, cómo nos gobierna o el comercio internacional. Las negociaciones incluso afectan a la cosa más importante de las cosas menos importantes y a nuestras ilusiones y tertulias de fin de semana.

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