Puigdemont vende carnets de la inexistente república catalana.
Puigdemont vende carnets de la inexistente república catalana.

Ser español, un orgullo para unos, una deshonra para otros. La rojigualda, sangre y rayos de sol para unos, un trozo de tela para otros. España, un estado homogéneo para unos, un conjunto de naciones aunadas en una de forma heterogénea para otros. Estos conceptos no dejan a nadie indiferente, todos tenemos que estar en enrollados en una de las dos perspectivas existenciales sin discrepancia ninguna.

La realidad es que todos somos españoles porque hemos nacido aquí, no hay más. De la misma forma que pudimos nacer en Camerún y sentirnos orgullosos de nuestra patria de la misma forma que enaltecemos la española, podríamos haber hecho lo propio en un supuesto distinto con nuestra patria camerunesa. La vida es así de sencilla, somos nosotros quienes nos la complicamos. Les hay que se creen más españoles que los demás por el mero hecho de llevar una pulsera con sus colores, por decorar los balcones de sus casas con la enseña nacional o por gritar o escribir viva España cada 150 caracteres. Les voy a tirar del guindo: No es así.

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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Tiene poco sentido dividir entorno a una bandera porque paradójicamente esos símbolos han sido concebidos como señal de identidad, para unir a un pueblo en torno a una causa común. De poco sirve gritar alto vítores a tu país si no haces nada por tu patria de forma material y cuando llega la hora de la verdad, cuando te toca arrimar el hombro, miras para otro lado o te tapas los ojos con la misma bandera. Ya saben quién utilizó una enseña para ocultar tras ella millones robados a aquellos que decían defender. Personajes, que representan el verdadero peligro para nuestra nación y no unos que simplemente ignoran el clásico exhibicionismo simbólico por ciertos complejos o mera obviedad.

Ya estamos lo suficiente divididos como para encima enfrentarnos entre nosotros los que en teoría deberíamos luchar por un mismo objetivo. Y teorizo sobre ello porque sí que es verdad que determinados compases temporales hemos visto cómo Podemos prefirió que gobernaran los independentistas a Ciudadanos en las penúltimas elecciones catalanas o presenciamos los continuos compadreos del PSOE con Bildu. Eso es lo preocupante, no simples gestos intrascendentes que no suponen ningún aspecto relevante para la integridad de nuestra nación.

Todos somos españoles, pese a quien le pese. Hasta Puigdemont y Junqueras tienen que lidiar con la dulce realidad de ver en su DNI la nacionalidad española. Nadie es más español que nadie, no podemos ir repartiendo carnets sectorizando a la ciudadanía.  

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